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San Martín cartonero contra el FMI

“(E)l final de un tipo de dominación, pero, evidentemente,

también, la invención y construcción de una nueva especie:

simbólicamente, algo así como el reemplazo del

Imperio Británico por el Fondo Monetario Internacional”.

Fredric Jameson

 

No se olviden quienes pretenden tironear del caballo de José de San Martín en cada 17 de agosto que San Martín, siempre, luchó contra los imperios, contra toda potencia extranjera que quiso entrometerse en los asuntos de nuestro país y fue implacable con los cipayos que, desde adentro, entre los círculos de la élite, horadaban y menospreciaban toda construcción política democrática y popular, porque, la causa de la emancipación, siempre, fue por la libertad de la Patria Grande, la independencia de América.

Por eso, en el contexto del neoliberalismo de los últimos años, en las acciones del activismo artístico del colectivo Independencia Imaginaria, volvió el San Martín cartonero, que se hizo desde abajo, entre los más desposeídos, para luchar contra la herencia espuria del poder económico neoliberal, marionetas de la antipolítica y de falsos libertarios que, en definitiva, son los viles adalides del Fondo Monetario Internacional.

San Martín cartonero lucha contra el poder local e internacional de los representantes del FMI en plena Avenida 9 de julio. Esa y otras acciones en la calle tuvieron su origen en la muestra colectiva Independencia Imaginaria, delineada junto a Hernán Cardinale, que, luego, devino en las acciones del colectivo que tuvieron lugar entre 2016 y 2019, en el contexto neoliberal que asoló nuestro país.

Sin perder de vista la intensidad de lo artístico puesto en juego en la propuesta curatorial de aquella muestra, realizada en el Centro Cultural de la Cooperación (2016), el hilo conductor de esa experiencia imaginal buscaba interpelar y pensar cómo desmontar los modos de representación que, desde el arte, se hicieron como construcción discursiva del Bicentenario de la Independencia (1816-2016), en pleno proceso de vaciamiento neoliberal.

San Martín cartonero blanco y negro. Gráfica de Hernán Cardinale.

En esa ocasión, la intervención fue política. La acción se concretó a través de la politización de lo artístico. Diseñamos una exposición sin obras de arte. Sólo se exhibió la materialidad ideológica de nuestras memorias e imaginarios escolares: los cuadernos de la escuela primaria. El dispositivo de la enunciación fue el cuaderno de grado, objeto que posee, en las distintas generaciones, las marcas congeladas y desactivadas de la historia, con dibujos, pinturas, frases, poemas, programas e instructivos para los actos en las fechas patrias y, especialmente, el 9 de julio, asociado al Congreso en la Casa de Tucumán. Esas huellas simbólicas e ideologías en imágenes, que el dispositivo cuaderno reverbera en la subjetividad modelada desde el poder instituyente de la escuela, generó una fuerte interpelación en el público asistente, ante la memoria material de la emancipación congelada en los cuadernos de la infancia.

Desde la impertinencia disruptiva de los cuadernos como memorias de la independencia abrazamos la idea de salir a la calle, autoconvocados como colectivo Independencia Imaginaria. De allí, surgieron acciones gráficas y performáticas, como las de San Martín Cartonero por la Avenida Corrientes un 17 de agosto (2016) y las “Juanas” Azurduy, en el paro de mujeres del 8M (2017) por la libertad de Milagro Sala, y tantas otras acciones más que aglutinaron, afectivamente, modos de resistencias participativas.

San Martín empuña su sable, sin derramar sangre hermana, contra las huestes enemigas del FMI, activando nuevos sentidos en su conmemoración, como manifiesta la gráfica callejera: “La libertad comienza en la imaginación. La libertad sin acciones no existe”.

San Martín cartonero contra el FMI. Foto: Julieta Colomer.

Juan Pablo Pérez es coordinador de Ideas Visuales del Centro Cultural de la Cooperación.

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