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La importancia del libro

Entrevistamos a Alejandro Vaccaro, escritor y presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). En esta nota, nos contó los proyectos que se llevan adelante en dicha institución, los problemas de la industria del libro en esta etapa del país, las aspiraciones, a futuro, para un Ministerio de Cultura de la Nación y la creación de un Instituto Nacional del Libro Argentino.

Fervor: Tenés a tu cargo la dirección de la SADE, una entidad cultural histórica en la Argentina ¿Cuál es la situación que viven los escritores en nuestro país? ¿Cuáles son, para vos, las reivindicaciones centrales que la SADE defiende y promueve?

Alejandro Vaccaro: La SADE es una Institución que, el año pasado, cumplió 90 años de vida. Tiene, en la actualidad, setenta filiales en todo el país y nuclear, alrededor, de 6 mil escritores, lo cual, habla a la clara de la importancia que tiene para el sector. Además, es un colectivo único en la especialidad. Más allá del mal momento económico que vive nuestro país, los escritores llevamos décadas de menosprecio de nuestro trabajo intelectual. Observemos que, dentro de la cadena del libro -recuerdo, aunque creo que no es necesario, que sin autor no hay libro-, somos los que menor porcentaje cobramos y lo mismo ocurre cuando presentamos libros, damos conferencias, escribimos prólogos, etc.

Luchamos para dignificar la tarea del escritor y, en este aspecto, no hacemos distinción de ninguna naturaleza. Da lo mismo un escritor de La Pampa o del Chaco, no nos interesa si se autoedita o si lo edita alguna editorial grande o chica, no juzgamos el valor estético de una obra, consideramos que es escritor quien se considera escritor, haya publicado libros o no. He visto, muchas veces, que pequeños grupos de escritores se auto titulan representativos de todos los escritores y pretenden, en realidad, formar un Club de Escritores, algo selecto, sólo para autores que tengan contratos con las grandes editoriales, con un elitismo que los lleva a ser una suerte de Jockey Club de Escritores, pero, que nos corren por izquierda. Sacan comunicados sobre acontecimientos de política internacional, como diciendo: vieron, acá estamos nosotros; repudian lo que está ocurriendo en Chile y, ahí, se olvidan que lo mismo sucede en Irak, en el Líbano, etc. Si tuvieramos que sacar un comunicado por cada acontecimiento internacional, no podríamos dedicarle el valioso tiempo que le damos a nuestros escritores, principalmente, a los autores del interior, los más olvidados. Está muy bien lo de Chile, pero, está mejor ocuparnos, de verdad, de nuestros escritores.

F: ¿Qué otros proyectos tiene la SADE como institución?

V: La SADE tiene muchos proyectos. Como ser crear la Universidad de Letras de la SADE, con fuerte acento en la Literatura Argentina y en nuestra lengua, sin descuidar, desde luego, a los grandes autores del mundo. Hemos hecho un pormenorizado estudio de las 96 carreras que se dan, en nuestro país, vinculadas al mundo de las letras y vemos una gran ausencia de autores argentinos y ni hablar del interior. Además, queremos que los estudiantes se eduquen en la creatividad, tenemos en vista que el frontispicio de la Universidad tenga la representación de las nueve musas griegas, como símbolo de la creación. Tenemos diversos proyectos de ley propios, como el proyecto de Recaudación de Derechos Colectivos, el de Protección del Patrimonio Intelectual -como ser manuscritos, partituras, documentos etc.- y, también, apoyamos otros proyectos. Ahora, precisamente, estamos trabajando sobre la lectura. De la cual sabemos muy poco. La SADE ocupa, desde hace 5 años, la Vice Presidencia de la Fundación El Libro, entidad que organiza la Feria del Internacional del Libro de Buenos Aires y, en ese marco y entre muchos otros proyectos, trabajamos sobre este tema, lectura, la comprensión de textos y la asimilación de los mismos. Está bien que, como institución que tiene entre su postulado esencial la difusión del libro y la lectura, trabajemos en ello, pero, ahora, queremos saber qué pasa después de que el libro le llega al individuo, lector o potencial lector.

Sociedad Argentina de Escritores (SADE)

F: La industria del libro y todos los sectores que la integran vienen promoviendo la necesidad de contar con una Ley de creación del Instituto Nacional del Libro Argentino ¿De qué forma debería funcionar, hoy, dicho Instituto, en nuestro país? ¿Qué lugar deberían ocupar los escritores en el mismo?

V: En este aspecto, apoyamos el proyecto del diputado Daniel Filmus, de crear el Instituto del Libro y la Lectura y entendemos que la participación de los escritores en ese Instituto debe ser central. Pero, insisto, tenemos que saber qué pasa cuando un libro llega a manos de un joven que, hoy, está acorralado por los aparatos electrónicos, cada vez, con más aplicaciones que lo distrae de una lectura provechosa y esencial. Cuanto leemos, cuanto entendemos, ¿cuanto asimilamos? Preguntas de respuesta compleja a la luz de lo poco que sabemos. Hice un trabajo para el Congreso de la Lengua, que titulé La lectura en tiempos del iPhone, y leí muchísimos trabajos al respecto. Mi conclusión vuelve a ser la misma: nada o muy poco sabemos acerca de la lectura.

F: Alberto Fernández se ha comprometido a que volvamos a tener un Ministerio de Cultura de la Nación. El sector cultural tiene una serie de instituciones culturales que gobiernan el teatro, el cine, la música, como el Instituto Nacional del Teatro o el INCAA, pero, faltan, a la vez, gobiernos para el libro o la danza. Hay que completar la vida institucional, darle centralidad y coordinación y, al mismo tiempo, pensar en la descentralización, dándole importancia a un gobierno federal, democrático y participativo ¿Cómo considerás que debería funcionar el nuevo Ministerio de Cultura de la Nación?

V: Creo que la respuesta es clara: el Ministerio de Cultura debe, por un lado, facilitar el acceso a la cultura a todos los sectores de la población. Las desigualdades que plantea un país desigual como el nuestro, tienen que ser corregidas. No puede ser que los jóvenes que no tienen recursos no puedan acceder a la cultura, ya sea como creadores o como consumidores, eso es esencial. Y, por otro lado, se debe ayudar a los creadores a potenciar sus cualidades creativas. Como en todo, hace falta volcar más recursos a la cultura, para ayudar a los creadores. Y, por último, y esto también me parece esencial, el Ministerio de Cultura debe ser prescindente en forma total y absoluta de orientar a los creadores. La intervención del Estado en los procesos creativos es fachismo puro.

F: Durante la gestión de Mauricio Macri, el Ministerio de Educación, redujo, abismalmente, la compra de libros, como material didáctico ¿Creés que para el nuevo presidente electo, Alberto Fernández, los libros volverán a ser una base fundamental en la educación?

V: Las políticas públicas de compra y distribución de libros, entre las capas de la población con menos recursos, son muy importantes en esta etapa de nuestra vida cultural. Desearía que no fueran necesarios, pero, lo son y hay que hacerlo. Así, también, tenemos que acompañar la entrega de libros con educación de lectura, como dije antes, hay que lograr que los jóvenes asimilen las lecturas y comprendan, esencialmente, lo que leen.

F: La Ciudad de Buenos Aires tiene una gran tradición cultural ¿Qué considerás que le hace falta para que los ciudadanos porteños tengan mayor acceso a la cultura? ¿Cómo considerás que debería funcionar la vida cultural en los barrios y en cada una de las quince Comunas, en que está dividida, políticamente, la ciudad?

V: La Ciudad de Buenos Aires es una magnífica ciudad, donde la cultura fluye por sí sola, por eso, lamentamos la tibieza de las políticas públicas que emanan del actual gobierno de la ciudad. Se limitan a mantener los planes preexistentes desde hace décadas y hacer la plancha. Cada vez, se vuelcan menos recursos a las áreas de cultura, porque, me parece que no se entiende lo vital que es para la vida de los pueblos la creación cultural. Ser Ministro de Cultura de una ciudad como Buenos Aires es uno de los desafíos más fascinantes de la política actual.

 

Ilustración de Jorge Garnica
Ilustración de Jorge Garnica.

 

F: ¿Cuáles son, para vos, las medidas centrales que el nuevo gobierno debería implementar para salir de la emergencia económica y cultural que estamos viviendo?

V: Creo que son muchas, pero, voy a citar solo algunas. Decretar la emergencia cultural y reducir, notablemente, los impuestos (Ganancias, IVA y cargas sociales) que alcanzan a escritores, editoriales -sobre todo, las que son pequeñas y medianas empresas-, librerías y distribuidores y a la Industria Gráfica vinculada al mundo del libro. Por lo menos, por un plazo prudencial de un año, hasta tanto la Industria del Libro se pueda ir recuperando. Recordemos que, en 2014, se produjeron 129 millones de libros y, en 2018, sólo 43 millones, es decir, un tercio; pero, en 2019, la cifra es aun peor. Estos son datos de la Cámara Argentina del Libro y se pueden consultar en la web. Es decir, es una catástrofe lo que está ocurriendo. Por otro lado, se debe generar verdaderas políticas de financiamiento para la compra de libros, en cuotas y sin intereses. Continuar con las políticas públicas de compra de libros que fueron abandonadas por el Macrismo, de forma tal de llegar, con ese hermoso instrumento que es el libro, a las capas de la población con menores recursos. El libro, y esto lo sabemos, es acceso al conocimiento, es la puerta de entrada a la vida cultural, es hacer volar la imaginación, es ayudar a pensar, a cuestionar, a no conformarse con la mala vida que le dan a los pueblos la gran mayoría de los gobiernos del mundo.

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