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Para Mario Jorge De Lellis

Este poema está dedicado a Mario Jorge De Lellis. Forma parte de una serie de poemas destinados a los amigos de mis padres. He poetizado lo que viví, con cada uno de ellos, en mi infancia y juventud. Al reencontrarme con sus obras, al recordar momentos compartidos pensé en dedicarles un poema a cada uno. Mi padre era muy amigo de Mario Jorge De Lellis. Este poema forma parte de mi próximo libro: El corte argentino.   

 

Mario Jorge De Lellis: El rostro de los hombres

 

Mario Jorge De Lellis fue un gran amigo de Mario Pepe Quintana y de mi padre. Mario Jorge fue un hombre bien porteño, generoso, un gran bohemio y poeta nacional. El barrio fue su patria chica. Mario Pepe Quintana me contó que, con Javier, lo visitaban cuando estaba muy enfermo, para acompañarlo y colocarle una cataplasma en el pecho para ayudarlo a sentirse mejor de salud. Siempre, los recibía en su casa Lucina Álvarez, la hermosa poeta y docente secuestrada y desaparecida en 1976, junto al escritor Oscar Barros, que, en ese momento, era su compañero. Como homenaje al poeta, se creó, a principio de los años 70, el Taller Literario Mario Jorge De Lellis. Integraban ese taller, originalmente, Jorge Aulicino, Irene Gruss, Daniel Freidemberg, Mirta Hortas, Marcelo Cohen, Jorge Asís y Rubén Reches. Más tarde, nos invitaron a participar a Leonor García Hernando, Luis Alonso, Alicia Genovese, Sergio Kisielewsky, Nora Perusín, Pedro Donangelo y a mí. Fue durante muchos años, un taller literario muy concurrido por los escritores de Buenos Aires. El Taller fue un homenaje permanente al entrañable poeta del barrio.

  

El rostro de los hombres

 

Él era el cobre

Yo soy el rostro entre los hombres

Ellos nacen, después mueren

A mí también me pasa lo mismo

Ellos vuelven a ser de cobre

Sobre una mesa son paladines con sus golpes duros

Yo soy el que sale de noche a pasear por mi barrio

Ellos salen por el aire de una madrugada

Yo soy el que regresa, el que viene del borde

Ellos saben que son grandes constructores de un barco y una torre

Yo soy como los hombres del vino con una llave debajo del zapato

Ellos no tienen un zapato, ni una casa nueva

Yo soy el que trae la caña con la pesca, un jugador de fondo

Ellos son la mesa de hule con una bicicleta

Yo soy mi propio barco que pesca en las Orcadas

Ello son albañiles con herreros

Yo soy ese barrio donde vivo, la plaza entre mis calles

Ellos son los que se trepan a las torres

Yo solo el que pasa por la tierra

Ellos vendrán, caminarán, darán la vuelta

Yo soy el que toca las campanas con las copas

Yo soy el que los inventé de cobre

El que les ofrece el vino

Yo soy el que le dije a María como una novia rota

Soy el que hablé con Lucina la última vez que se lo dije

Yo soy el que recuerda a todos

El que les cuenta esta es la dulce majada renovada en el muy blanco sur

Soy el que gira cuando vuelve

Vendrán otra vez, caminarán de nuevo

Pero ya tengo poco tiempo

Ahora quiero que me canten sobre mi pecho muerto.

 


Juano Villafañe es poeta, gestor cultural y director artístico del Centro Cultural de la Cooperación.

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