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Del humor no se vuelve

“La principal función del humor es hacer pensar y, a veces, hasta hacer reír”.

Augusto Monterroso

 

Con la pandemia, el miedo al contagio y, sobre todo, el encierro pueden generar, en las personas, estados de ansiedad y posibles depresiones. La risa y no perder el sentido del humor parecen ser una contrapartida natural para estos tiempos. A diferencia del llanto, la risa nunca tuvo buena prensa. Si en la calle vemos a alguien llorando, es posible que desviemos la mirada para no incomodarlo o que le preguntemos cómo podemos ayudarlo. En cambio, si alguien ríe solo y no vemos la fuente de la risa, es probable que se lo tome por loco.

Edda Díaz. Foto: Liliana Verdi.

La medicina reconoce el impacto positivo de la risa sobre el organismo. Disminuye el insomnio, previene infartos y libera endorfinas que actúan como analgésico. Por su parte, la filosofía ha definido al hombre como el único animal que ríe. Pero, sobre todo, el único que puede reírse de sí mismo. En las situaciones límites (guerra, muertes y encierros), tal como lo definió el psiquiatra Karls Jasper, el sentido del humor puede ser una herramienta de supervivencia. Desde lo terapéutico, Victor Frankl, sobreviviente de un campo de concentración y fundador de la Logoterapia, también, utiliza el humor. Incentiva la mirada humorística del paciente en la capacidad humana de poder ver las cosas desde afuera, de distanciarnos y reírnos de nosotros mismos. Por otro lado, el humor es una herramienta muy eficaz para cuestionar las costumbres, los hábitos y, sobre  todo, el poder establecido.

Con Fervor consultó a algunos referentes de la comicidad para que nos den su visión sobre el humor. Joel  Sánchez es director y docente de humor de origen cubano, pero, reside  y tiene su Escuela Cómica del Aburrá en Medellín. Recuerda: “hace diez años escribí un libro sobre la comedia. Y la verdad, que no imagino hacer humor, sin tener momentos de humor» Sánchez define lo humorístico como un mecanismo de defensa. Y explica: «va de la venganza sutil a escaparse por la tangente, a situaciones en las que no quieres estar”. Desde una mirada más psicológica, afirma: «nos hacemos humoristas por una turba de complejos, que nos acompañan desde que nacemos. Luego, tomamos  conciencia y nos reímos de ellos».

Joel Sánchez. Foto: Lola Gómez.

Sergio Lumbardini, actor y coach en comicidad, afirma que el humor le ha permitido sobrellevar situaciones muy difíciles de su vida: «creo que el sentido del humor no se pierde, sino que, simplemente, se adormece». También, nos comenta: «hace mucho tiempo, que se convirtió en una de mis formas de expresión artística”. Pero, más allá de lo artístico, el  sentido del humor: ¿se puede utilizar en otros ámbitos? Lumbardini afirma, sin dudar, que lo utiliza como una herramienta fundamental en sus intervenciones pedagógicas, en sus seminarios y conferencias».

Para él, el humor es un estado de ánimo: «nos da la posibilidad de dejar de lado nuestra mirada dramática y nos permite resaltar lo absurdo de las conductas, usos y costumbres».

Le consultamos, también, a Edda Díaz, actriz, humorista y pionera del café concert argentino. Quien nos cuenta que el humor la asalta, que viene de repente: «siempre, estoy mirando la vida desde una óptica optimista. A veces, también, piadosa. Y no hay nada que se parezca tanto al humor como la piedad». Recuerda, con emoción, a una profesora del secundario que la definió como una persona con una pizca de tolerancia, traviesa y con un espíritu justo. Y cree que es una definición muy acertada de su humor y de su persona: “mi humor y mi persona son indivisibles». Para Díaz, no hay que perder el sentido del humor en este momento tan difícil de encierro, ya que, es lo que le da sentido y alegra la vida. «Yo me imagino a la gente más creída del mundo, sentada en el inodoro, quejándose de la cuarentena y ya me empiezo a matar de risa. La soberbia, hoy, no tiene sentido».

Sergio Lumbardini. Foto: Jonathan Lumbardini.

Por su parte, Claudio Gallardou, actor, dramaturgo y uno de los fundadores de La  banda de la risa, coincide en que el humor es un estado de ánimo: «para vivir en estado de humor, hay que agregarle a la vida una segunda mirada. Una visión más crítica, menos ingenua, deformar todo lo que vemos, transformar en ridículo lo formal». Al humor político, una de las especialidades de Gallardou, no se le escapan las contradicciones y, además, pone el foco en revelar y ridiculizar las verdades impuestas. Por eso, Gallardou encuentra la absurdidad en pensar a EE.UU. con algunos premios de la paz, siendo el país que ha tirado más bombas en la historia de la humanidad. «Parece un chiste de mal gusto que, en plena pandemia, le quite apoyo económico a la Organización Mundial de la Salud».

Claudio Gallardou. Foto: Gerardo Serre.

Christian Forteza es docente, investigador, director de teatro e integrante de la dirección artística del Centro Cultural de la Cooperación.

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