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Con el cable al cuello

En el pasado mes de abril, el diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires y presidente de la Coalición Cívica-ARI, Maximiliano Ferraro, presentó un proyecto de ley(1) para otorgar a los Centros Culturales Independientes (CCI) y otras organizaciones barriales, un subsidio de carácter extraordinario, correspondiente al 50% de las tarifas de los servicios de electricidad, gas natural y agua corriente; buscando atenuar los efectos del COVID 19, por el plazo de tres meses.

Una iniciativa oportunista y superficial que, ni siquiera, intenta paliar mínimamente, de forma permanente, los efectos devastadores de los últimos cuatro años en los que su partido dejó un panorama de tierra arrasada en la actividad cultural independiente; subejecutando partidas, interviniendo organismos autárquicos, ninguneando la actividad y, justamente, poniendo entre las cuerdas a los CCI con el criminal aumento de las tarifas de servicios impuestas desde el 2016.

Una rápida mirada, apenas más profunda, deja ver la forma en que las tarifas impactaron de lleno en la supervivencia de los espacios culturales; particularmente las del servicio eléctrico; insumo esencial para su actividad.

De acuerdo con FREBA(2), en la Provincia de Buenos, entre diciembre del 2015 y agosto del 2019, la facturación por el suministro de energía eléctrica sufrió un incremento neto del 800%. El siguiente gráfico muestra la evolución de dicha tarifa, comparada doblemente, con la variación del IPC Índice de Precios al Consumidor(3) y con el promedio del incremento porcentual de los ingresos propios generados por los CCI, en base al aumento de referencia experimentado por el precio de los talleres artísticos, para el mismo período(4).

 

Como puede apreciarse, hasta 2016, aunque escalonadamente, a inicios de cada año los CCI lograban neutralizar mínimamente el impacto acumulado de la subida de precios. Estas gráficas comienzan a despegarse a partir de entonces, aumentando la brecha entre el IPC y los ingresos de los CCI a más del 100% (119,42%), para diciembre de 2019, cuando ya indudablemente la tarifa de los servicios impactaba de lleno en la composición de la canasta de precios.

Mientras que, en los cuatro años anteriores, la tarifa eléctrica se multiplicó por 9, los espacios culturales pudieron actualizar sus ingresos en apenas 1,8 veces. Así, el impacto de la facturación del servicio eléctrico, que históricamente se había mantenido entre el 10 y 14% de los ingresos totales de los CCI; a partir del año 2016, experimenta una evolución permanente, hasta llegar a triplicar el impacto de la factura de energía eléctrica tres años después, en agosto de 2019, llevándola a más de un tercio de los ingresos propios, como muestra la figura 2.

Que más de una tercera parte de los ingresos propios generados por actividades culturales –36,36% para ser más exactos, de acuerdo a los datos relevados– deba destinarse al pago de la factura de energía eléctrica, deja a los CCI en un estado crítico, en particular a aquellos que deban afrontar el alquiler de sus espacios; debiendo apelar para incrementar sus ingresos a actividades muchas veces alejadas de sus fines principales, como ser el alquiler de sala para eventos particulares, organización de fiestas, venta de bebidas, etc.; o bien reservando todo el esfuerzo de gestión para la búsqueda de subsidios de supervivencia, de gran aleatoriedad, en lugar de centrar todo este esfuerzo en la generación de capital cultural territorial.

 

Políticas públicas para sortear la precariedad

La nueva crisis, provocada por la pandemia del coronavirus, ha blanqueado la total precarización en la que está inmerso el sector cultural independiente como un todo, artistas y espacios culturales. Es indispensable direccionar políticas públicas que tengan en cuenta esta realidad, para no volver a repetir la lamentable experiencia macrista, con los subsidios a los clubes barriales, anunciados bombos y platillos oportunamente, pero a los que finalmente la mayor parte de las instituciones no pudieron acceder por requisitos burocráticos (6); en particular, justamente, aquellas en los barrios más carenciados que trabajan generalmente en la contención directa de nuestro piberío más vulnerable.

Políticas públicas de disminución de tarifas, de otorgamiento de subsidio para el pago de los servicios, de exenciones impositivas, u otras en este sentido, que apunten a organizaciones con personería jurídica, incluidas en el registro del CENOC o similares, solo terminan impactando en un porcentaje mínimo de espacios, de alrededor del 4 o 5% del total (7).

En este momento es apremiante diseñar políticas públicas para asegurar la subsistencia de los espacios artísticos y culturales; pero es indispensable que las acciones que se vayan a tomar en este sentido tengan en cuenta particularmente la situación de precarización y se focalicen en la desburocratización de los requisitos, para que los espacios comunitarios puedan acceder fácilmente a ellas. El apoyo y cuidado a los CCI debe ser el resultado de estrategias directas y de decisiones políticas sin medias tintas.

Cuidar los espacios artísticos y culturales independientes es asegurar el pluralismo y la democratización de la oferta cultural para todes.


(1) CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA NACIÓN (2020): Proyecto de Ley . Régimen de subsidios de tarifas publicas para centros culturales, centros de jubilados, asociaciones civiles, clubes de barrio, asociaciones de fomento y teatros independientes por emergencia covid-19. Disponible en línea: https://www4.hcdn.gob.ar/dependencias/dsecretaria/periodo2020/pdf2020/tp2020/1186-d-2020.pdf

(2) FREBA. FORO NACIONAL ELÉCTRICO DE BUENOS AIRES (2019): Informe del sector eléctrico de la Provincia de Buenos Aires. FREBA/IDE BA, Energy Solutions y Mercados Energéticos.

(3) IPCBA. Evolución del nivel general, de los bienes y de los servicios. Índices y variaciones porcentuales respecto del mes anterior. Ciudad de buenos aires. Julio de 2012 / abril de 2020. (Nota: En este caso tomamos comparativamente el IPC de CABA, por la facilidad en la disponibilidad de los datos agrupados, comparable con el IPC del conurbano bonaerense).

(4) Variación precio talleres (2020): Datos promedio para cinco espacios culturales del conurbano sur. Datos propios.

(5) Impacto del costo de energía eléctrica (2020): datos promedio para cuatro espacios del conurbano sur. Datos propios.

(6) INFOREGIÓN (2019): tarifa social para clubes de barrio: denuncian que no pueden inscribirse. Disponible en línea: https://www.inforegion.com.ar/2019/05/30/tarifa-social-para-clubes-de-barrio-denuncian-que-no-pueden-inscribirse/

(7) Por ejemplo, Almirante Brown, uno de los pocos municipios del conurbano con una política realmente activa de habilitación de espacios artísticos y culturales, tiene habilitados 16 CCI, que representan aproximadamente el 36% de todos los espacios culturales del municipio. De estos 16 espacios habilitados, solamente dos poseen personería jurídica al día. Los restantes tienen personas físicas como titulares. O sea: más del 96% de los espacios existentes no están en condiciones de obtener beneficios direccionados a asociaciones civiles, fundaciones u otras.


Marcelo Montero es gestor cultural de La Casa Espacio de Debate y Cultura: www.hecultura.com

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