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Bialet Massé, según Alejandra Díaz Bialet

Juan Bialet Massé llegó a la Argentina en 1873. Poco tiempo después de arribar a Sudamérica, debido a sus buenas conexiones -quizás provenientes de la masonería- recaló como vicerrector del Colegio Nacional de Mendoza bajo un decreto firmado por el propio Ministro de Justicia e Instrucción Pública Nicolás Avellaneda durante el gobierno de Domingo Faustino Sarmiento.

Al tiempo de desempeñarse como profesor en Mendoza, el rector a cargo, Agustín Pressinger, realizó algunas drásticas reformas, entre las cuales estuvo el despido de gran parte de los profesores. El motivo de esto fue explicado por Bialet Massé en una solicitada en los diarios El Correo Español -fundado y dirigido por Enrique Romero Jiménez (amigo personal de Bialet Massé) y en La Prensa. En la solicitada Bialet Massé se refiere a los ex profesores como “truchimanes”, debido a que “explotaban del modo más villano al Estado, a quien engañaban, y a los alumnos, a quienes privaban hasta de los alimentos, sin darles la educación a que tienen derecho.” Bialet Massé se ocupa, asimismo, de despejar infundios, al afirmar: “Yo soy el primer Vicerrector, desde la fundación del Colegio,  que se sienta a la mesa con los alumnos y ahora lo hacen conmigo todos los demás que tienen obligación tal, para enseñarles las maneras más rudimentarias de la buena crianza, cosa inaudita aquí. El dinero que antes se gastaba en servir una opípara mesa a los ganapanes y tabacos y cerveza, se invierte en efectos de comedor, pues ni aún vasos había, y en dar a los alumnos la mejor comida posible dentro del presupuesto y estado de la caja”.

Décadas más tarde y luego de una vasta trayectoria como médico, agrónomo, profesor y constructor, durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca y por pedido del entonces Ministro del Interior Joaquín V. González, Bialet Massé fue convocado a recorrer algunas provincias del interior argentino para realizar un informe sobre los trabajadores y la producción nacional. Al culminar su incursión y presentar el Informe en 1904, Bialet Massé realizó un gran hincapié en que los trabajadores debían tener derechos que, hoy en día, son cotidianos, pero que, para ese entonces, parecían un lujo. Los mismos eran: un salario decente, garantizar la alimentación y el hogar, respetar las jornadas laborales de 8 horas, disfrutar del descanso dominical. Estas ideas ya se practicaban en los Estados Unidos, pero recién fueron parte de nuestra Constitución bajo la presidencia de Juan Domingo Perón, quien -según afirma en una nota en el portal  La Voz Del Interior Jaime Díaz Gavier (uno de los bisnietos de Bialet Massé)- manifestó: “Bialet Massé se me adelantó 50 años”.

Dentro de las importantes obras realizadas por Bialet Massé se destaca el Dique San Roque, en Córdoba, el cual le valió el reconocimiento de la Provincia y el bautismo con sus dos apellidos de una ciudad dentro de la localidad de Punilla, donde se encuentra el dique. Según su bisnieta, Alejandra Díaz Bialet, la construcción del Dique San Roque significó también un cambio rotundo en la vida de su antepasado, ya que ella ratifica que, previo a esta incursión en Córdoba, el multifacético Bialet Massé tenía un pensamiento muy afín a la oligarquía de la época, pero, a lo largo del transcurso de esta obra, su ideología se vio modificada.

Alejandra hace especial hincapié en esta obra porque “el coloso” -como llamaban al Dique San Roque- es su hito, el sueño del propio Bialet Massé. Este dique dio irrigación a muchas hectáreas que estaban sin vivienda y posibilitó la generación de terminales eléctricas que ayudaron al desarrollo de la ciudad de Villa Carlos Paz. Bialet Massé conocía bien los estragos que causaban las inundaciones en Córdoba y decide, junto con Carlos Cassaffousth, emprender las obras de irrigación y la construcción del Dique San Roque, que sería la represa hidráulica que contendría la lluvia y mejoraría la vida de los cordobeses.

Alguien que describe muy bien lo que representó el dique como obra, según la propia Alejandra, es el historiador Waldo Ansaldi. quien indica que el dique es un símbolo paradigmático del “modelo de industrialización” en cuanto a expresión del dominio de la naturaleza por el hombre, un instrumento de riego y, sobre todo, un generador de electricidad. El Canal al Paraná (proyecto del ingeniero Huergo) tiene la misma, sino mayor, riqueza simbólica de ambición de dominar la naturaleza. Esto se encuentra descripto en Una Modernización Provinciana, libro que escribió el propio Ansaldi: “El Dique y el propio canal se conectaban, ya que tomaban para su alimentación el canal pendiente del Dique San Roque, por un túnel de 95 metros de largo”.

El dique San Roque tenía que solucionar tres problemas. Primero, controlar las crecidas del río Suquía, que arrollaba la ciudad cada vez que llovía mucho. Segundo, almacenar el agua de lluvia que abunda en verano, pero escasea el resto del año. Y tercero, construir una red de riego para irrigar la producción agropecuaria. El constructor catalán formaba parte de la élite intelectual de catalanes instalados en la Argentina en la década de 1870, quienes llegaron al país tras el fracaso de la primera República Española. Podría decirse que, al redactar El Informe Sobre el Estado de las Clases Obreras de la República Argentina, Bialet Massé se hallaba inscripto dentro de la corriente reformista, liderada, entre otros, por Joaquín V. González. Por lo que Alejandra considera que, dentro de esa corriente reformista, Bialet Massé era un reformista republicano y afín al socialismo. Tal como lo señala en la dedicatoria a Alfredo Palacios de su obra Tratado de la Responsabilidad Civil en Derecho Argentino bajo el Punto de Vista de los Accidentes de Trabajo: “Yo me consideraría feliz si pudiera despertar en la juventud el amor a la tradición argentina, para que imprimiera al movimiento socialista actual la marcha que corresponde a esa tradición que es buena. El doctor Vélez Sarsfield fijó los rumbos ¿Por qué ir a buscar en otras razas y otras tierras lo que será de difícil adaptación al pueblo argentino?”.

Haber padecido la cárcel por la construcción del dique San Roque cambió la perspectiva de Bialet Massé y reforzó un pensamiento que ya estaba en él desde su reconocida afinidad republicana española: una mirada que ya tenía sobre el trabajo, la cual sacó a la luz en el Informe, donde describió  las condiciones de los obreros y su forma de vida. El tiempo que pasó en prisión lo dedicó a estudiar estas cuestiones, como alguna vez lo confesara. Estas reflexiones son las que hacen posibles las afirmaciones que se encuentran en el Informe: “Si todos los capitales desaparecieran, el trabajo los volvería a crear otra vez, mientras que, si se pudieran unir todos los trabajadores y hacer una huelga general de un solo mes, los capitalistas se encontrarían como el Narciso de la fábula, tendrían que comer oro, o tierra, o carbón”.

La defensa de Bialet Massé y Cassaffousth frente a las injustas acusaciones que los llevaron a cumplir una condena de 13 meses quedó compilada en el libro Proceso. Allí, Bialet Massé -constructor y fundador de la empresa que producía cales hidráulicas en la provincia de Córdoba con su fábrica “La Primera Argentina”  revela los verdaderos motivos de la persecución que sufrieron: “Con las cales de Cosquín se pueden hacer obras que no se pueden hacer con las mejores English Portland Cement, aunque Córdoba tenga hijos que hacen una guerra cruda y sin cuartel a la fuente principal de su grandeza. Aquí, Señor Juez, me permito dejar la palabra a los peritos. No llega mi espíritu yankee a hacer de un alegato judicial un prospecto de fabricante, mis cales quedan a cubierto de atentados de ingenieros in partibus ignorantium y de agentes fiscales empecinados en la calumnia. Se comprende que los industriales ingleses y alemanes, que sus ingenieros y gobiernos, hagan lo posible e imposible para hacer prevalecer sus industrias, pero que  los hijos de un país que tiene su moneda depreciada en más de un 200%, que paga el tránsito de muchos millones por una industria ya creada en el país, traten de ahogarla en su cuna, eso no se puede justificar, ni explicar, ni comprender”.

El historiador cordobés Luís Frías cita a Bialet Massé. Durante la construcción del dique, el catalán llegó a declarar: “Y si no se sienten con el coraje de afrontar las responsabilidades de sus calumnias, cállense y dejen de alejar gentes y capitales, haciendo cuco, con peligros imaginarios, dejen en paz a los hombres de trabajo y honradez”. Estas palabras fueron expresadas para anteponerse al embate clerical y aristocrático de Córdoba, que ponía en jaque la realización de la obra, pues manifestaba que las cales que iban a utilizarse no soportarían la contención que debía proporcionar el dique.

Estando preso, Bialet Massé preparó su propia defensa en el juicio donde resultó absuelto. Al salir, encaró otros proyectos: estudió agronomía y recorrió la Argentina para confeccionar el Informe sobre el Estado de la Clase Obrera, con el que Joaquín V. González elaboró el primer proyecto de ley laboral argentino bajo el gobierno de Julio Argentino Roca. “Creo que el mayor timbre de gloria de su segunda presidencia será la Ley Nacional del Trabajo, que no sólo pondrá su nombre al lado de los grandes benefactores de la humanidad, sino que señalaría al país los rumbos fijos para el desarrollo de su poder y de su riqueza. Por mi parte, he hecho cuanto he podido para corresponder al honor que me ha hecho al confiarme esta comisión. Ojalá lo haya conseguido.”, esto dice la dedicatoria del Informe Bialet Massé a Julio Argentino Roca, la que puede leerse en el Museo Roca.

Esta es una parte de la vida de uno de los pilares de principios del siglo XX: Juan Bialet Massé. Sus obras, física e intelectual representan un enorme valor para la historia argentina. La memoria deberá siempre reivindicarlas.

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