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¿Qué leen las y los jóvenes? (Segunda parte)

Opinan las escritoras y los escritores

En la primera parte de esta serie de notas dedicadas al análisis de la literatura infantil y juvenil (LIJ), publicada en esta revista la semana pasada, nos hemos topado con cuestiones que se vinculan a, por ejemplo, la gran importancia de la edad del destinatario, la diferencia que hay entre las categorías de infantil y juvenil, los prejuicios existentes en los adultos sobre qué deben leer las y los jóvenes, las presiones, limitaciones o situaciones favorables de su mercado editorial, el colonialismo cultural que sufre gran parte de nuestra sociedad (sobre todo de Inglaterra y Estados Unidos), entre otras. Entrevistamos a las escritoras Mercedes Pérez Sabbi y Sandra Comino, para continuar la reflexión sobre estos temas.

Fervor: ¿Qué leen las y los jóvenes?

Mercedes Pérez Sabbi: Es amplio el abanico de géneros elegidos por los jóvenes, porque es muy heterogéneo el recorrido lector de cada adolescente. Sus gustos y sus elecciones literarias dependen de los mediadores que lo han acompañado en su camino de lecturas. Es más, la existencia de mediadores (familia, docentes, amigos, etc.) es la que lo ubica en un lugar lector. Cuando está constituido como lector, sus gustos difieren de acuerdo a su construcción simbólica y a las identificaciones que realice con la historia, con los personajes ficcionales y con su grupo de pertenencia. Los jóvenes se recomiendan lecturas a través de las diversas plataformas digitales (Kindle, Wattpad, etc.), que son importantes fuentes de promoción lectora. Hecha esta aclaración y de acuerdo con las informaciones editoriales, podemos considerar que, entre las preferidas, se encuentran los comics y las novelas de fantasía, aventuras, históricas, suspenso y terror. Debo decirte que los mercados editoriales tratan de imponer ciertos perfiles temáticos, que los jóvenes hacen propios por identificación con sus pares de habla inglesa. Colonialismo cultural, claramente. Instalan una saga, con muchos zombis y, luego, siguen las versiones cinematográficas. Todo una movida de mercado. Para nuestra suerte, en la Argentina, los jóvenes se apropiaron de la Saga de los confines, de Liliana Bodoc. Una trilogía maravillosa y poética que hizo su camino a fuerza del trabajo y el talento de nuestra querida Liliana.

F: ¿Qué es la literatura infantil y juvenil?

P: Tomo una definición que leí hace tiempo y la adopté. La LIJ es toda literatura que, también, pueden leer los niños. Fijate que es la única literatura que está determinada por el destinatario. Porque, no diríamos que el género policial es para los policías, aunque, no les vendría nada mal, ¿no te parece?

F: ¿Cuáles son las diferencias con otras literaturas?    

P: La diferencia es la asequibilidad del texto. No importa la temática, porque cualquier tema puede ser abordado por la LIJ, pero, importa el cómo. No podemos ofrecerle a un niño un texto que no sea comprensible para su edad o su capacidad lectora, porque lee una línea y lo deja. Debe haber una estética sonora, colorida en el texto, así trato de escribir mis relatos. Las ilustraciones tienen un gran valor en la LIJ, sobre todo, en la primera infancia. Pienso que texto e ilustración deben componer un todo estético y comunicativo. Las ilustraciones no deberían ser un simple adorno para atraer la atención de lectores. Tampoco, representar a algún personaje de los dibujos televisivos vacíos de literatura. Esos libros son sólo objetos comerciales. En un buen libro infantil debe haber un diálogo entre el texto y la ilustración que, en su conjunto, formen un todo sensible y bello, una obra de arte. Pero, no siempre esto se logra.

Mercedes Pérez Sabbi.

En el caso de literatura juvenil, la frontera con la literatura para adultos es más lábil, aunque, también, el texto debe considerar la asequibilidad, debido a la etapa de formación identitaria de los jóvenes. Hay muchos textos para adultos que, en determinado momento, pasa a la franja etárea juvenil. Pero, no toda literatura puede recomendarse para los jóvenes. Digo, por la densidad simbólica de las imágenes que, aún, no tienen construidas, no por la temática.

En cuanto a la temática, son los adultos (editores, docentes, familia, etc.) quienes suelen determinar, con sus representaciones de infancia, lo que deben leer los chicos. Este punto lo ha desarrollado, con amplitud, Sandra Comino en Esto no es para vos. Sandra alude a la invisibilización de ciertos temas, la política, por ejemplo. Yo acabo de terminar una novela titulada De palomas y cenizas. No sé si ese será el título final, que aborda el bombardeo del ’55. No hay literatura infantil y juvenil que considere el peronismo. Y, si algo ha definido nuestra identidad política y social (para bien o para mal, depende de donde se pare cada uno), es el peronismo. No se puede creer que, en nuestro agrietado país, la LIJ que, si bien, tiene varios textos que aborda el golpe del 76 (Manuela en el umbral, es de mi autoría), no note que, aquí,  hay un agujero. Que no se pregunte, ¿qué nos pasa? Pienso que el huevo de la serpiente de las violencias institucionales posteriores al 55 está ahí. El odio. Nuestro Guernica silenciado, según algunos investigadores. Están ahí los desaparecidos sin nombres. Hombres, mujeres y niños. Pocos saben que muchos habían ido a la plaza a una celebración, que ese mediodía esperaban  una lluvia de flores que  iba a caer de los aviones. Bombas en vez de flores ¿Hay algo más perverso? La novela está en una importante editorial para su lectura. Veremos. Como siempre, hay que hacer camino.

F: Recomendanos 4 libros contemporáneos y decinos por qué los recomendás.

P: La bolsa amarilla, de Lygia Bojunga. Todos los textos de Bojunga (brasileña) construyen mundos imaginarios transitados por problemas de la realidad social contemporánea de Latinoamérica. La bolsa amarilla es el lugar donde se pueden guardar muchas cosas, también, los deseos. Es un texto conmovedor, que acerca claves para simbolizar diferentes temores a los que se enfrentan niñas, niños y adolescentes.

El espejo africano, de Liliana Bodoc. Un pequeño espejo enlaza la vida de hombres y mujeres en busca de la libertad. Liliana Bodoc nos lleva a transitar, de una manera poética, tres continentes con un solo sentimiento, el libertario, que será diferente en cada sociedad y en cada época.

Los libros de narrativa histórica, de Laura Ávila. Me parecen hermosos y necesarios, todos. Nos acerca la historia de una manera afectiva. Ella misma dice que “la historia, antes, fue literatura” y, así, construye relatos que nos hacen vivir en otra época y con los próceres plenos de humanidad.

Dailan Kifki, de María Elena Walsh. Que no necesita presentación, pero, lo recuerdo porque no hay que olvidarse de compartirlo con los chicos de hoy. El otro día, lo leíamos con mi nieta de 7 años y disfrutamos las dos preparándole una rica sopita de avena a Dailan. Eso sólo pasa con las obras maravillosas y Dailan Kifki es una de ellas.

En segundo lugar, entrevistamos a la escritora Sandra Comino.

Sandra Comino: Antes de responderte las preguntas, dejame disentir con el término auge. Para quienes integramos este territorio de la LIJ desde hace tantos años, puede resultar hasta ofensivo. El auge fue en la década de los ochenta, con los pioneros que todos leímos, cuando surgió una literatura sin adjetivos (en términos de María Teresa Andruetto). Otro auge puede ser después del 2001, cuando surgieron las editoriales independientes, quienes son las que más sufrieron estos últimos cuatro años. Muchas pudieron resistir editando menos. Claro que, como la LIJ trabaja con la escuela, se pudo sobrevivir y creo que, ahora, estamos construyendo una mirada de sectores que no nos veían. Y eso es gracias a políticas como las del Plan Nacional de Lectura, CONABIP (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares), El Colectivo LIJ y medios que hacen (o hicieron) tanto por la difusión –como, en su momento, Revista Imaginaria, La Mancha, luego, Revista LIJ, Avión que va, programas de radio, como Tinkuy y otros que sería difícil enumerar y, por supuesto, a ALIJA, que viene trabajando desde los ochentas, también.

La LIJ se sostiene sin los Medios (hegemónicos). Y, recién ahora, hay una mirada no demasiada profunda, que tiene más que ver con difundir que indagar. Todas esas miradas en conjunto despertaron otras que, a mi juicio, no es que estemos viviendo un auge, sino, el comienzo de un reconocimiento resultado de una lucha.

F: ¿Qué leen las y los jóvenes?

C: Las chicas y chicos, a mi juicio, leen más que antes. Hay dos vertientes: una, que incluye a los que leen a través de la escuela, que son lectores en construcción. Y otra, que son lectores y que eligen lecturas, además, de la de las escuelas. Además de libros, leen en digital.

Hay un canon editorial, que va más allá de las elecciones del mediador, porque las editoriales y sus promotores convidan con las novedades y, creo yo, que esos libros perduran cuando son libros literarios. Por mi experiencia en el continuo vínculo con las escuelas, los chicos que leen tienen un mediador lector que, antes, se entusiasmó con esas lecturas. Leen a Bodoc, Siemens, Vargas, Bombara, Blasco, pero, estoy siendo muy injusta con más escritores, ya que sería imposible nombrarlos a todos.

Sandra Comino.

F: ¿Qué es la literatura infantil y juvenilhhf?

C: Para mí, a la literatura infantil es más claro definirla y acuerdo con lo que Márgara dice en la nota anterior. La literatura juvenil, en cambio, es aquella literatura que, por su temática, atrae a los jóvenes y les interesa a los adultos. Por el adjetivo juvenil (que, además, es una cuestión de mercado), muchos adultos se pierden libros increíbles. Y, acá, entra esto de subestimar a los autores de LIJ, precisamente, porque los que lo hacen no han leído nada de ellos y, lo que es peor, se dejan llevar por los rótulos del mercado. Así como un joven no se acerca a un libro que dice para más de ocho, un adulto prejuicioso no lee un libro juvenil. Pero, resulta que, en este ámbito, encontramos a Inés Garland, Andrea Ferrari, Cris Ramos, Andruetto y tantos talentos. Nombro mujeres a propósito. Porque, la literatura escrita por mujeres ha sido subestimada durante mucho tiempo. Muchas fueron reivindicadas, después de siglos, sólo por no leerlas en su momento.

F: ¿Cuáles son las diferencias con otras literaturas?

C: ¿Cuál es la diferencia entre un policial y un texto fantástico? ¿Cuál es la diferencia entre una novela realista y una de ciencia ficción? Cuestión de gustos. Todas son literatura. Sí hay diferencia con la literatura comercial y la literatura, pero, eso es un tema que abarca todos los géneros. Hay literatura y literatura comercial. A veces, la literatura comercial da dinero para editar literatura. La diferencia entre ellas es, el trabajo del lenguaje, en la literatura y, el oportunismo, en la literatura comercial. Pero, eso existe desde que la Literatura es Literatura en todos los géneros.

F: Recomendanos 4 libros contemporáneos y decinos por qué los recomendás.

C: Elijo La saga de los Confines de Liliana Bodoc, porque marca un antes y un después en la narrativa argentina, al introducir la épica involucrando nuestras raíces latinoamericanas. Una prosa con una poesía bellísima.

Lucía no tardes, de Sandra Siemens. Tres momentos en la vida de Lucía reúnen relatos en primera persona, donde el paso del tiempo, los puntos de vista y la descripción de los vínculos son pinturas literarias. Hay una niña que trata de comprender algo oculto, muy bien guardado y tapado. Una infancia marcada por decisiones de adultos indiferentes. Una escritura intensa, donde el secreto y la espera son caminos misteriosos.

La chica pájaro, de Paula Bombara. Mara elige un refugio en la copa de un árbol. Para ella, todo es peligroso, porque huye de una situación de violencia que parte desde “el adentro”, o sea, de su casa. Ningún ser querido puede ayudarla. Su nuevo mundo, también, corre peligro, porque el desamparo desborda las situaciones cotidianas, donde sucede lo menos pensado. Paula te desliza por temas trágicos con una escritura que  bucea en la complejidad interior y del contexto.

Moreno, de Laura Ávila. Es una de las escritoras más increíbles, que hace revisión histórica y construye mundos de una manera verosímil. Suministra la información de un modo que recupera la época donde los chicos y los grandes se fascinan. Moreno es un guión cinematográfico literario, que reconstruye un período de diez años, los últimos en la vida de Mariano Moreno, con una riqueza narrativa y un ritmo que hacen que se lea como una novela.


Santiago J. Alonso es artista plástico, escritor, periodista y licenciado en Letras (UBA).

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