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Martín Burgos: “Los economistas del Centro Cultural de la Cooperación buscamos ganar la batalla cultural”

Entrevistamos a Martín Burgos, licenciado en Economía (UBA), Magister en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales y coordinador del Departamento de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

Fervor: La coyuntura político–económica nos muestra una realidad durísima, donde las estadísticas oficiales revelan que uno de cada dos niños es pobre en el país. Bajo este contexto, ¿cómo se entiende la apología a la meritocracia, teniendo en cuenta la desigualdad manifiesta?

Martín Burgos: Respecto al contexto económico, pasamos de un estancamiento económico desde 2011, con esos famosos años pares e impares, en que se crecía y se decrecía, a pasar, finalmente, en el 2018, a una crisis abierta donde el problema no es cómo crecemos, sino, que nos caímos a niveles de alrededor del 7 % del PBI. Por lo que, ya no es un problema de estancamiento, sino, de crisis industrial. Sumado al desempleo del 10,1 %, que se conoció la semana anterior y que, en la Provincia de Buenos Aires, escala al 12 %. 

Estamos viviendo un proceso de triple ajuste: ajusta el Estado, a través de los salarios, muchas veces, poniendo topes a las paritarias, lo que genera una contracción en el consumo de los empleados estatales, por ende una retracción en la industria, debido a la caída de las ventas. A eso, se le suma la segunda causa, que son los despidos del sector público. Y, el tercer motivo, es el ajuste en el cuidado. Porque, muchas veces, cuando no hay más camas en el hospital, mandan a la gente a su casa y, cuando pasa eso, alguien se tiene que quedar cuidando a la persona. Muchas veces, ese “alguien” es una mujer. Cuyo índice de desempleo es, ampliamente, notorio entre los 18 y los 30 años. Esto se va multiplicando, ya llevado al plano del nivel escolar, donde los chicos de bajos recursos ya, directamente, van a la escuela a comer y no por una cuestión de escolaridad en sí. En este contexto, el Estado tiene completamente distorsionado su rol. Hablar de meritocracia y de cultura del trabajo, todo eso que se impone en los medios de comunicación hegemónicos, incluso, parece una falta de respeto hacia el laburante, dado los índices de desempleo.

F: Respecto al desempleo en los jóvenes y adultos, muchos de ellos consiguen trabajo precarizado a través de las plataformas de Uber y los deliverys de comida ¿Cómo impacta esto en las estadísticas de pleno empleo?, teniendo en cuenta que el gobierno toma al monotributista como una persona asalariada.

B: Efectivamente, las cifras de desempleo se camuflan con esto. Incluso, muchos de los que cobran algún plan social, fueron obligados a tener un monotributo social, en un acuerdo de este gobierno con algunas organizaciones sociales. Y eso se pasa como empleo privado, cuando, en verdad, no lo era. En 2006, por ejemplo, el último año con desempleo de dos dígitos, se hacían dos cuentas, una con plan social y otra sin plan social. Esos planes, que estallaron post 2001. Hoy, no estamos en una situación igual, pero, si reelige este gobierno, tranquilamente, podemos llegar a ese 15% de desempleo como en el 95.

F: Respecto al déficit cero, ¿cómo se explica que sea un objetivo del gobierno si el pago de vencimientos de deuda se lleva la mayor parte del PBI?

B: Ahí, es interesante ver cómo marcan la agenda los medios de comunicación, porque, hay un grave déficit en el Estado, está gastándose, prácticamente, lo mismo que con el gobierno anterior, sólo que repartido de forma diferente. Antes, se gastaba el 20% del presupuesto en subsidios y el 7% en pago de deudas y, hoy, se destina el 20% al pago de deuda y sólo el 7% a subsidios. Por este motivo, vemos que el kirchnerismo, antes, subsidiaba las tarifas para que estén bajas, para los usuarios, tanto residenciales como industriales y, ahora, se subsidia para financiar la timba financiera. Entonces, cuando se habla del déficit primario, se habla de todo excepto del gasto de deuda. El gasto primario es la suma de las jubilaciones, educación, salud, obras públicas y todo lo competente al Estado. Cuando se habla de déficit cero, lo que se está diciendo es que los ingresos del Estado sean equivalentes al gasto primario. Pero, tenemos un déficit enorme con el pago de interés, estamos peores que con el kirchnerismo. El FMI es el que divide estas categorías en dos y dice: “tenés que reducir el déficit primario para pagarme el financiero”.

El economista argentino Martín Burgos.

F: ¿Cuáles son los objetivos de las charlas brindadas por los economistas del Centro Cultural de la Cooperación?

B: La idea es dar respuestas a las preguntas que la batalla cultural impone desde lo económico. Hay mucha gente que se acerca a nuestras charlas en las filiales del Banco Creedicoop, gente que votó a Mauricio Macri y, hoy, se está fundiendo. Y nos dicen que ellos estaban bien con Cristina Kirchner, pero, que vivían una ficción y que el camino de ahora, si bien los está destruyendo, es el indicado. Nosotros nos paramos ante esa premisa y, con los argumentos del cooperativismo y contrastando las políticas económicas de ambas gestiones, buscamos mostrarles a los participantes las causas del porqué hoy estamos atravesando una situación tan adversa. Lo primordial es nutrir de información a la gente, para que la televisión no sea lo único que tengan como parámetros para constituir su pensamiento. Ya que sabemos que los medios hegemónicos juegan un papel muy importante para explicar la realidad de una manera que no es tal como la vemos nosotros. En la televisión se muestran a los economistas, casi, como showmans, la mayoría que de los que se invitan a estos canales son de una derecha cuasi ortodoxa, payasescos, en algunos casos, y con una deformación del concepto económico que no es concebido de esa manera por los economistas liberales, que ellos tratan de pregonar.

F: En el caso de estos economistas ortodoxos, muchos se ven reflejados, hoy, con la candidatura de José Luis Espert ¿Es factible una economía completamente liberal en un país como Argentina?

B: No, claramente, no tiene ningún asidero, es más utópico, es algo que nunca se va a alcanzar. El papel que tiene esa gente es generar un marco en el cual dar un horizonte en el cual la derecha se sienta identificada y desembarque ahí. Tiene un lugar en el debate público, pero, no tiene ninguna razón de ser en lo que es la política local. Tienen una impronta muy mediática, eso sin dudas.

F: Hace un tiempo se viene diciendo, desde el gobierno, que el Fondo de Garantías de Sustentabilidad es insolvente ¿Cómo ves esto vos?

B: Hay muchos instrumentos que no funcionan, porque la economía no funciona, lo mismo que los créditos UVA (Unidades de Valor Adquisitivo). Cuando la macroeconomía se derrumba, todo el resto resulta afectado. Respecto al aspecto jubilatorio, hay que tener en cuenta que se nutre de los aportes de los trabajadores formales, algo que, como ya dijimos, cayó de un 5,6% a un 10,1% en esta gestión. De igual manera, siempre, va a haber un desfasaje entre los ingresos del ANSES y lo que se paga de jubilaciones. Pero, la cuestión en sí es que esto es una herramienta de la política y no tiene porqué dar ganancias, no es un negocio. Entonces, el Estado tiene que poner los impuestos para solventar ese saldo negativo. Por ahora, el problema que tenemos es más de macroeconomía y sobre cómo se está manejando este gobierno, que es por un problema de sustentabilidad real del sistema.  

F: ¿Creés que la suba del dólar a 43 pesos, en estos 3 años, reivindica el cepo cambiario?

B: Si, es así. Y, también, está la problemática de la tasa de interés, la cual se vincula, directamente, al dólar. Si baja la tasa de interés, ese ahorrista va a comprar dólares. Si bien a nadie le gusta el cepo, fue necesario para cortar la fuga de capitales y el alza del valor del dólar. El problema, también, es ver cómo hacer para que la gente no compre dólares como modo de ahorro, en un país donde la inflación es un problema respecto al valor del peso. Yo creo que la sociedad argentina debería empezar a pensar en por qué se ahorra en dólares y que las políticas públicas se tienen que orientar, mucho más, en alternativas para poder hacerlo en pesos. Son acuerdos que deben tratarse con la sociedad, teniendo en cuenta los intereses de los ciudadanos. Pero, también, entendiendo que si seguimos ahorrando en dólares no le sirve a nadie. El dólar sube, empuja el tipo de cambio hacía arriba, hay devaluaciones, las cuales destruyen la economía. Y los dólares depositados en bancos, tampoco, pueden ser prestados, por lo cual, no les sirve a ellos. Realmente, es un tema a tratar seriamente en el próximo gobierno.

F: Respecto a la deuda contraída, se dice desde el oficialismo que, de ganar la fórmula Alberto Fernández–Cristina Fernández de Kirchner, la deuda no se pagaría ¿Cuál es tu opinión?

B: Yo creo que es totalmente inverosímil que, así como el gobierno pasado terminó pagando la deuda, esta vez, también, lo hará. Sin embargo, esto no sucederá, cueste lo que cueste, sino que, de ganar esta fórmula se sentarán a renegociar, como ya anticipó uno de los economistas más allegados a Alberto Fernández, Guillermo Nielsen, quien dijo que, si el fondo quiere cobrar, Argentina, primero, debe crecer. La diferencia en este caso, con aquella deuda, es que, todavía, el país no cayó en default, lo que posibilita renegociar con una quita importante dentro del porcentaje de la deuda, además de los plazos de pago.

F: Desde el punto de vista de los economistas del Centro Cultural de la Cooperación, ¿cómo se puede reactivar el consumo? Teniendo en cuenta que la deuda en dólares es del 97,7% del PBI, los sectores agrarios no están obligados a liquidar las divisas en el país y el PBI actual se redujo en casi un 30% comparado con 2015.

B: Respecto al contexto internacional, tiene mucho que ver la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que, es cierto, tiene en jaque el sector agroexportador. Igualmente, ese no es el problema coyuntural, la realidad es que, como decíamos antes, si faltan dólares tenés que ordenar las prioridades y lograr que los dólares producidos sean destinados al crecimiento, la producción y el pago de los vencimientos. Otro tema es la redistribución del ingreso. Como también mencionamos, hay muchísimo dinero circulando en el país, sólo que está en las LELIQ (Letras de Liquidez) y los pagos de deuda. Por ende, hay que encontrar la forma de que ese dinero llegue a la calle y pueda ser utilizado para el consumo. Es una redistribución entre un sector y otro. Si, de repente, un docente, un jubilado o un trabajador de otro sector, cobra lo que realmente tendría que cobrar, entonces, efectivamente, va a haber más consumo y va a crecer la economía. Como economistas sabemos que hay un problema de demanda y una capacidad ociosa, la cual se revierte con la redistribución.

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