DestacadasNotas de Opinión

Malvinas y los teatros de la guerra

Desde hace unos años y gracias a una beca de doctorado del CONICET, me dedico a investigar las representaciones de la Guerra de Malvinas en el teatro argentino. Como resultado, cada 2 de abril es una jornada especialmente intensa. Cada nuevo año que pasa, esta fecha se siente un poco más cerca del corazón, pero también trae sus preguntas recurrentes: ¿Por qué se produce la guerra? ¿Por qué acontece como acontece? ¿Cómo hubiese sido estar ahí? ¿Qué implica –como ocurre en muchos casos– ser un veterano de guerra a los 20 años? ¿Qué significaba en su momento y qué significa hoy una guerra anticolonial impulsada por un gobierno de facto? La conmemoración de esta fecha también trae el sueño de todo investigador: un aluvión de textos, entrevistas y archivos sobre la Causa Malvinas –el proceso histórico completo de las disputas por la soberanía de las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur–  y la Guerra de Malvinas –uno de sus hitos, el más visible y cruento.

Las islas están en todas partes. Si bien en principio puede no parecer, cuando uno agudiza los sentidos, ahí están: pintadas en las paredes, pegadas en calcomanías de autos, marcadas como tatuajes en cuerpos, recordadas en diversos espacios como monumentos, estadios de fútbol e incluso heladerías. Cuando uno ejercita la misma forma de mirar sobre los medios de comunicación, halla un flujo constante de noticias, diplomáticas, geopolíticas, económicas e incluso “de color”. Por último, cuando uno cuenta que estudia este tema, las preguntas se multiplican, especialmente aquellas que inquieren sobre qué ocurrió “realmente” durante la guerra.

Mi investigación me ha empujado a probar esa misma mirada sobre el teatro. Si Carlos Gamerro ha afirmado que la Guerra de Malvinas es uno de los relatos sobre el que más se ha elaborado en el siglo XX, esto es indudablemente cierto (aunque en principio no lo parezca) en el caso del arte dramático. Aproximarse a la Guerra de Malvinas es similar a los procesos que antes comenté: a priori uno asume que quizás no haya tantos materiales a la vista, pero efectivamente están ahí y cuando se empieza a buscar con atención (y algo de obsesión), las islas se multiplican en todas las direcciones.

Al día de la fecha, llevo relevados más de cien textos dramáticos y espectáculos de distintas cartografías de la Argentina que desarrollan, dialogan, recuerdan, cuestionan, interrogan o refieren, de una u otra manera, los hechos y los resultados del conflicto bélico de 1982. Estos materiales despliegan una red de representaciones (en el sentido usado por el historiador Roger Chartier, es decir, como apropiación de acontecimientos e imaginarios sociales) que nos permite preguntarnos de qué modos el teatro, desde sus coordenadas singulares (a través de la presencia de los cuerpos del actor y del espectador en un mismo tiempo y espacio), ha desarrollado una mirada de los acontecimientos. Esto da lugar no sólo a la reproducción de datos fácticos, de fechas y de referencias históricas precisas, sino también a la construcción de universos poéticos que se nutren de la guerra y despliegan sus propias reglas. Como resultado, las representaciones enriquecen, pero también complejizan las lecturas de la Guerra de Malvinas.

Este listado de obras (que continuamos relevando) propone un desafío: la articulación y yuxtaposición de poéticas y concepciones de teatro muy diversas, que no siempre conviven de forma armoniosa, sino que muchas veces ponen en evidencia territorios de tensión y de disenso. Esta enorme variedad de miradas incluye reconocidas voces del campo teatral argentino e internacional, como Abelardo Castillo, Griselda Gambaro, Roberto “Tito” Cossa, Vicente Zito Lema, Javier Daulte, Federico León, Lola Arias, entre otros. Al mismo tiempo, el listado se potencia por el trabajo de teatristas que, si bien no gozan de tanta visibilidad, realizan aportes de gran valor y multiplican los matices sobre el teatro y la guerra.

Debemos destacar, a su vez, que se trata de un conjunto de textos que provienen de diferentes coordenadas y cartografías de la Argentina. Si bien el núcleo donde al momento encontramos mayor producción es Buenos Aires, contamos con textos de Córdoba, Entre Ríos, Chubut, Corrientes, Santa Fe, Corrientes, Mendoza, Jujuy, entre otras provincias. Esto es de gran importancia para nuestra investigación, ya que permite pensar la territorialidad del teatro en tensión con la territorialidad de la guerra: diferentes coordenadas proponen diferentes maneras de aproximarse a la guerra. La Guerra de Malvinas manifiesta una multiplicidad de miradas tanto en el campo de batalla (los testimonios de ex combatientes evidencian experiencias de la guerra sumamente diversas) como en el continente (no es lo mismo dentro del Teatro de Operaciones, que en el Noreste argentino, que en Capital Federal o la ciudad de La Plata). Estas diferentes formas de pensar la guerra resuenan en representaciones diversas de cartografías diversas. Este es uno de los rasgos que más nos atrae del teatro como théatron u observatorio de la mirada (de acuerdo a una de sus definiciones etimológicas, proveniente del griego).

Es significativa también la persistencia del teatro como medio para indagar sobre la Guerra de Malvinas. En nuestro archivo disponemos de textos dramáticos que se producen prácticamente desde 1982 hasta el presente, estallando y multiplicándose hacia 2012, durante el trigésimo aniversario de la guerra. Sin embargo, a pesar de la abundante cantidad y calidad, este corpus ha tenido baja visibilidad. Debido a esto, nos hallamos desde hace unos años trabajando en antologías que reúnan los textos dramáticos asociados a la Guerra de Malvinas. El objetivo es aportar a su circulación y estimular la multiplicación de las miradas sobre la guerra, con el fin de percibir la multiplicidad de lecturas posibles, mirando el pasado, pero pensando también el presente y el futuro. Para ello este año editaremos un tercer tomo, lanzado por Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini” al igual que los dos primeros.

En cuanto a las antologías previas, Malvinas. La guerra en el teatro, el teatro de la guerra (2017) reúne seis piezas: Malvinas. Canto al sentimiento de un pueblo (1992), de Osvaldo Buzzo y Néstor Zapata; 74 días de otoño (2017), de Laura Garaglia; Carne de juguete (2015), de Gustavo Guirado; El corazón en Madryn (1985), de Carlos “Tata” Herrera; Facfolc. Tras un manto de neblina (2016), de Fernando Locatelli; y Los padres (2014), de Luigi Serradori. Por su parte, en Malvinas II (2019) se incluyen siete obras: ¡Arriba hermano! (1992), de Omar Aíta; El Prado del Ganso Verde (2013), de Eugenia Cabral; Rodillas negras (2015), de Andrea Campos; Islas de la Memoria (2011), de Julio Cardoso; Silencio ficticio (2010), de Andrés Fernández Cabral y Julio Cardoso; 1982. Obertura Solemne (2012), de Lisandro Fiks; y El león y nosotros (2004), de Alejandro Flynn. Junto a los ocho textos dramáticos proyectados para formar parte del tercer volumen, se contabilizan un total 21 textos teatrales dedicados a la Guerra de Malvinas.

Consideramos indispensable multiplicar las lecturas, aunque implique a veces problematizar su sentido, con el fin de acompañar los esfuerzos que muchos ex combatientes, investigadores, gestores, artistas y políticos han tratado de traer sobre las reflexiones de la Guerra de Malvinas, acontecimiento que a pesar de su corta duración (74 días) continúa presente a más de 38 años del combate. Esperamos que una vez superada esta atípica situación de la pandemia, los teatros puedan muy pronto volver a llenarse, para seguir imaginando y recordando la guerra, para mantener a las islas en la memoria, para tratar de comprender qué pasó en su momento, pero también que pasa ahora y qué puede pasar en el futuro.


Ricardo Dubatti (CONICET / UBA).

Comentarios de Facebook

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también

Cerrar
Cerrar
Ir a la barra de herramientas