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La palabra como un abrazo

La capacidad de la voz para tocar al otro

Como docente de la voz y como actriz, hace años, vengo repitiendo, en todos los espacios que me ofrecen: “con nuestra voz y nuestras palabras podemos acariciar, abrazar o lastimar”. El poder del sonido de la voz es algo difícil de percibir o de experimentar frente al contacto físico de los cuerpos. El abrazo, el apretón de manos son tan potentes que dan poco espacio para percibir el viaje sutil de la voz. No solemos registrar que la voz de cada uno tiene un sonido único, plagado de texturas, de emociones, de intenciones.

En estos días extraños, en donde lo que nos parecía fundamental se presenta como poco importante, nos duele que los cuerpos no puedan encontrarse. Se hace difícil percibir la capacidad de la voz para abrazar. Hay que  repensar,  re-valorizar la importancia de la palabra y la voz en la comunicación entre las personas.

Todos estamos haciendo uso de esta maravillosa posibilidad cuando llamamos a un amigo que vive solo y se siente triste o cuando hablamos con alguien que tiene mucho miedo y queremos que nuestra voz, nuestra palabra lo calmen. Al hacerlo exponemos la intención amorosa en el sonido de la voz.

Desearía que seamos conscientes de esta capacidad para que cuando todo esto pase y hayan vuelto los abrazos y los apretones de manos, no nos olvidemos que la palabra dicha y escuchada nos acaricia y  nos acompaña.

Esta contingencia nos hace comprender como escribió Karl Marx; “Todo lo sólido se desvanece en el aire”. Son días que ayudan a entender la importancia de las cosas que no son materiales. El sonido de nuestra voz es energía sin materia, es nuestra energía vital que viaja en el espacio y atraviesa el cuerpo de quien escucha.

 

El poder de la palabra 

 

También, cabe preguntarnos qué palabras elegimos para nombrar lo que acontece, ya que esa elección cambia las cosas. Por ley es obligatorio quedarse en casa y si bien es un hecho inmodificable hay diferentes formas de nombrarlo. No es lo mismo sentirse “confinado” que sentirse “adentro”, no es lo mismo sentir el “encierro” que asumir que uno se guarda para “cuidarse y cuidar”. Todos podemos entender que estamos “aislados” y no por eso “lejos”. La elección de las palabras construirá el modo de vivir los próximos días. Así de poderosas son las palabras. De ellas dependerá que se trate de un tiempo de encierro del que queremos escapar, o por el contrario un tiempo sacrificado y generoso de encuentro con los otros. Un encuentro real pero no físico. Un incómodo tiempo que invita a la revalorización de la vida como tal.

Hoy veo publicidades que me extrañan, pareciera que no tienen sentido. En realidad, no lo tuvieron nunca.  Ahora “El Rey está desnudo” y eso es bueno. Tengo la esperanza que se despierten nuevas conciencias sobre la forma en que miramos este mundo delirante del capitalismo salvaje en el que estamos desplegando nuestras vidas.

Ojalá el saldo de estos días nos ofrezca una  conciencia de la desnudez del Rey. Cuando esto haya pasado, los que vimos al Rey desnudo nos miremos a los ojos antes de abrazarnos y podamos sonreír cómplices sabiendo que ya no vemos sus ropajes. Hoy estamos todos desnudos. Nuestras voces y nuestras palabras pueden construir realidades nuevas.

Instagram: @conimarino

Facebook: Coni Marino clases y entrenamiento vocal


Coni Marino es actriz, cantante y entrenadora vocal.

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