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El arte y la utopía no se detienen ni con pandemia

Luis Filipelli, cantor de tango. Un homenaje a un grande

En aquel marzo del 2020, cuando apareció el fantasma del Covid-19, épocas duras si las hay, todo pareció desvanecerse.

Insisto con el término épocas duras, porque, hoy, visto a la distancia, uno puede comenzar a hacer un balance de lo perdido, de lo deseado, de las angustias y de las vidas truncadas.

También, debemos recordar que se puso en marcha un dispositivo sanitario inédito en la Argentina. Se reequiparon hospitales y el personal de salud trabajó y lo sigue haciendo con total profesionalismo y a destajo.

Posteriormente, llegó la vacuna y hubo quienes se opusieron, tanto a ella como a su procedencia. Hoy, que hay más de 50 millones de dosis de distintas marcas y una gran porción de habitantes con el esquema completo; hoy, que la vida está tornando o intentando volver a la “normalidad”, pareciera todo un mal sueño en el que se jugaba a morir o vivir.

Este muy breve balance, acotado e incompleto, es el contexto en el que quiero enmarcar la nota.

Todos hemos perdido, todos. Muchos perdieron trabajos, otros cerraron, definitivamente, sus puertas y, unos cientos de miles, sus vidas.

Pero ojo, también, hay los que han ganado y mucho, son los menos claro, pero, esa pequeña porción ha incrementado sus fortunas a costa de las necesidades ajenas de una manera desmesurada.

Otro sector, que se vio seriamente afectado, es el artístico en todas sus ramas. Aquellos que tienen utopías; a las que un amigo escritor, Gastón Varela, llama obra.

Gastón, siempre, insiste en que los artistas deben dejar obra en la circunstancia que sea. Y lo dice con tal fervor, tal entusiasmo y tanta sinceridad que es imposible no creer que deba ser así.

Claro que cada uno en su rama pone todo lo que hay que poner en el momento de realizar su obra. Una de las cuestiones particulares es el esfuerzo personal, porque, casi siempre, los artistas, sea en la expresión que sea, nunca cuentan con un aporte, un mecenas, alguien que crea que la cultura es una expresión que no puede quedar guardada en un cajón, apoyada en un atril, sobre un escritorio o, sólo, quedar en el ensayo permanente en cualquier disciplina que sea.

Bueno, allí es donde la utopía puede florecer o marchitarse. Por suerte la gran mayoría de los artistas son tenaces, constantes e intentan no claudicar, a pesar de no contar con apoyos.

Luis Filipelli con Roberto Goyeneche.

Este es el caso del cantor de tangos Luis Filipelli, con 50 años de carrera artística. Personalidad destaca de la cultura, que hizo sus primeros pasos por el programa televisivo Grandes Valores del Tango ¡Sí! Aquel programa, que supo parar los relojes los miércoles a las 21hs. en el viejo canal 9, el canal de la palomita, propiedad del llamado Zar de la televisión argentina, Alejandro Romay. Épocas cuando la cultura nacional y popular poseía un valor inestimable para nuestro pueblo, difusores y artistas.

Allí nació, en lo artístico, este cantor que fue fundando su propio estilo, su propia forma, con un sentimiento personal. Posteriormente, fue apadrinado por Roberto Goyeneche en las largas noches del Caño 14, en las que El Polaco encontró y supo ver más allá del tiempo en quien se convertiría Luis Filipelli.

Luis es un cantor afinado, con una dicción minuciosa, reconoce el texto de los temas que interpreta a la perfección y, algo fundamental a mi modo de ver, no grita.

Filipelli te lleva a entrar en ese clima poético-musical de a poco, casi, como si te contara la historia al oído. Por supuesto, que pone temperamento y garra interpretativa en el momento justo, pero, sin excederse. Como decía el inolvidable Roberto Rufino, cantor de excelencia: “cante con el interés, no ponga en juego el capital” ¿Y qué quería decir Rufino con esto? ¡Dosifique la voz pibe!

Luis Filipelli en Grandes valores del Tango.
Luis Filipelli.

En esa conjugación artística es donde se encuentra ubicado Luis Filipelli, que, una vez más, pone de manifiesto, desde este disco, Homenaje a Armando Pontier, diez obras con un total pulso tanguero. Es un Luis Filipelli auténtico y nos remonta a aquellos gloriosos días en los que el tango fue amo y señor de la noche porteña, pero, a su vez, nos instala en el hoy del tango y de esta ciudad dura e incesante.

Este trabajo fue grabado en vivo en la Usina del Arte, durante una de las noches del Festival de Tango de la ciudad de Buenos Aires.

Y es allí donde la utopía de Luis Filipelli comienza a nacer e imaginar un disco en una actuación en vivo (sola una).

Pero, para que tenga una idea el público lector de cómo se graba un disco en vivo, voy a explicar algo. Normalmente, cuando se hace un trabajo de estas características en vivo son necesarias entre ocho o diez actuaciones como mínimo ¿Por qué? Porque, no todas las tomas de cada uno de los temas interpretados pueden ser útiles para el trabajo discográfico final.

Cuando digo tomas me refiero a cada uno de los temas que son interpretados. En casos como este, solemos decir, los músicos o los cantores, todo es toma uno, dado que este recital no tuvo más funciones (la única oportunidad era la de esa noche).

No existía la posibilidad de cometer errores. Dada esta circunstancia, fue necesario contar con una cantidad de ensayos intensos, ya que la obra del maestro Armando Pontier es de una magnitud más que importante y, ciertamente, compleja.

Así es como Filipelli convoca al ingeniero de sonido Juan Libertella, hijo del gran bandoneonista José Libertella, integrante fundador del Sexteto Mayor, para llevar a cabo esta difícil tarea.

Por supuesto, que todo no depende del cantor, ni del ingeniero de sonido, que realizó un trabajo magnifico, sino, que está en juego, también, el aspecto musical.

En este caso, el cuarteto que acompañó a Luis Filipelli estuvo a cargo de Oscar De Elia (director, arreglador, pianista y compositor) y lo secundaron el maestro Rafael Gintoli (violín), Horacio Romo (bandoneón) y Sergio Rivas (contrabajo), quienes dieron el marco fundamental para que esta obra, grabada en una sola toma (reitero), sea magnifica desde lo estético, lo musical y lo cantado.

Reza textual la gacetilla de prensa: “Luis Filipelli rinde un merecido homenaje a éste gran compositor de la década de oro del tango, con un recorrido por sus obras más representativas, junto a grandes poetas, Homero Expósito, Cátulo Castillo, José María Contursi, Carlos Bah,-Federico Silva, entre otros.

Una vez más, Filipelli, cantor de culto, dueño de una voz exquisita y un decir único, nos deleita con un repertorio poco difundido, convirtiéndolo en su sello indiscutido.

Homenaje a Armando Pontier, una perlita más en su discografía”.

 

Discografía de Luis Filipelli

1980 Luis graba su Primer LP “Filipelli”, con la dirección artística de Roberto Ruíz, acompañado por Atilio Stampone, Osvaldo Berlinghieri, Oscar Cardozo Ocampo y Néstor Marconi. Sello Capitol.

1982 Segundo LP “Por la costumbre de cantar”, recreando autores como Carmen Guzmán, Héctor Negro y Horacio Ferrer. Atilio Stampone, Osvaldo Berlinghieri, Oscar Cardozo Ocampo y Néstor Marconi. Sello Emi Odeón

Tomemos en cuenta el extenso periodo en el que un artista de estas dimensiones estuvo sin grabar veintidós años. Una locura para la cultura. (Esto lo digo yo Carlos Varela)

2004 CD “Entre vos y yo”, con el acompañamiento de Lucho Repetto, donde versionó composiciones como “Una tarde cualquiera”, “Pobre gallo bataráz”, “Los cosos de al lao” y “Mi sonora compañera”.

2008 “Perdonen muchachos…les voy a contar” con prestigiosos invitados como Walter Ríos, Antonio Tarragó Ros, José Colángelo, Nicolás Ledesma, Horacio Avilano y Roberto Álvarez. Contiene versiones de tangos poco transitados y otros nuevos como: “Igual que una sombra”, “Mi loco bandoneón”, “Griseta”, “Sin destiempos” y “Cantor de mi barrio”.  Fonocal

2012 “Utopía” (producción independiente) Dirección musical de Julián Hermida y participación especial de «Mono» Izaurralde, Rafael Amor, Juan Carlos Baglietto, Rafael Gíntoli, José Araujo y Oscar De Elía.

Voy a finalizar como comencé, haber realizado este disco en épocas pandémicas no es sólo poseer una utopía, es mucho más que eso, es creer en la vida.

Y el arte es vida pura en todas sus expresiones, ojalá funcionarios de todos los colores políticos alguna vez lo entiendan así, porque, en medio de tanto dolor, siempre, es importante oxigenarse de cultura, de Nuestra Cultura. Comencemos por entender lo nuestro, de lo contrario no hay forma de defenderse de las escaladas culturales; como dice el Martín Fierro de José Hernández: “Nos devoran los de afuera”

Luis Filipelli y el cuarteto de Oscar De Elia, en la Usina del Arte.

Los invito a escuchar este disco, que, hoy, nos convoca y después me cuentan:

Luis Filipelli, Homenaje a Armando Pontier

1- Palabras de presentación de Gabriel Soria, director del Festival Internacional de Tango BA.

2-Trenzas (Armando Pontier/Homero Expósito)

3-Corazón no le hagas caso (A.Pontier/ Carlos Bahr)

4- Anoche (A. Pontier/Cátulo Castillo

5-Margo (A. Pontier/Homero Expósito)

6-Qué falta que me hacés (A. Pontier/Federico Silva)

7-El Puente (A. Pontier/Federico Silva)

8-El milagro (A. Pontier/Homero Expósito)

9-Tabaco (A. Pontier/José María Contursi)

10-Cada día te extraño más (A. Pontier/Carlos Bahr)

11-Bien criolla y bien porteña (A. Pontier/Homero Expósito)

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