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Desafíos del cine argentino en medio de la pandemia

Situación de la cultura en contexto de cuarentena (Segunda entrega)

Si el sector audiovisual se encontraba en estado de alerta luego del período macrista, con su secuela de ajuste sobre la producción y concentración de la exhibición y distribución, no cabe duda que, a pesar de las esperanzas generadas por una nueva gestión, la crisis provocada por la pandemia del Covid-19 fue el tiro de gracia para una actividad que no logra recuperarse. Según un informe presentado, días atrás, por la actual gestión del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), quien antes ya había declarado el estado de emergencia del sector, revela que esta conducción canceló gastos – antes de la pandemia- producto del  déficit heredado por la gestión anterior. “Asumimos sin Balance ni Memoria de lo actuado en 2019. El primer arqueo de caja arrojó un déficit de $800.000.000, solventado con fondos no ejecutados en años anteriores, por lo que, no hay reservas”, sostienen desde el organismo.

En la Argentina, el INCAA administra el Fondo de Fomento con el que se financian las películas. Este fondo se compone, básicamente, de un ingreso que viene por dos vías: una, proveniente del 10% del valor de las entradas que los espectadores abonan y, otra parte, de las publicidades televisivas, que se perciben a través del ENACOM. Al estar cerrados los cines, los ingresos al Fondo de Fomento se han reducido a casi a cero. Semanas atrás, los dueños de las salas multipantallas, que funcionan en los shoppings, le habían reclamado al INCAA, entre otras peticiones, que se los exima de pagar ese impuesto. Pero, vale aclarar, que los exhibidores sólo son agentes de percepción de esta recaudación, por lo que, no les pertenece un  impuesto que pagan los espectadores al adquirir las entradas.

“Cabe señalar que en los meses previos a la pandemia, el cine vendió más entradas que en años anteriores y que no hay motivo alguno para que reclamen, no entendí a quién, quedarse con ese dinero”, decía la carta en la que el presidente del INCAA, Luis Puenzo, contestaba el insólito pedido. “Permítanme expresar nuestro desacuerdo con el reclamo de empresas que rinden sus utilidades a corporaciones extranjeras, que suelen considerar a las regulaciones culturales como una interferencia en sus negocios y que, ahora, poniendo en dudas su posición dominante, estarían echando trabajadores a la calle, al mismo tiempo que reclaman que el Estado les subsidie el alquiler en los shoppings”, agregaba. Está claro que, tanto el Fondo de Fomento como el funcionamiento del organismo, dependen de los ingresos que ocurran mes a mes, los que estarán comprometidos, varios meses, por la situación que atraviesa no sólo la Argentina, sino, al mundo entero.

Vanessa Ragone, presidenta de CAIC (Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica), sostuvo -en diálogo con GPS audiovisual radio- que, desde la entidad, están pidiendo (en una conversación que no empezó ahora, sino, que viene de varios años atrás) que “se aplique la ley con las plataformas conocidas como OTT (Netflix, Amazon, Movistar+, las de streaming), que fueron creciendo y que están en un momento de suscripción gigantesca, porque estamos todos en casa. La Ley de Cine, que fue sancionada en 1994, prevé que cualquier manera nueva de exhibir cine tribute IVA y una parte (el 50 por ciento) vaya a formar parte del Fondo de Fomento”.

Desde el  Colectivo de Cineastas, manifestaron que la pandemia hirió gravemente a un sector que ya se encontraba en crisis por la gestión anterior. “Hoy el cine está absolutamente paralizado en todas sus etapas: todos los rodajes fueron interrumpidos. Con los cines cerrados, también, dejó de existir la exhibición en salas”. Un informe del Sindicato de la Industria Cinematográfica (SICA), difundido en los últimos días, indicó que a causa de la pandemia quedaron suspendidos al menos 46 rodajes, lo que provocó la pérdida de unos 2000 puestos de trabajo y alrededor de 50 millones de pesos en ingresos. “Consideramos imperiosa la necesidad de conformar un comité de crisis que esté integrado por representantes de las distintas asociaciones del quehacer cinematográfico, representantes de las colectivas de mujeres y diversidades y las autoridades del Instituto, que se concentre en las medidas tendientes a paliar la contingencia y en empezar a pensar en cómo será la puesta en marcha de la actividad, cuando lo peor de la pandemia haya quedado atrás”, proponen desde el Colectivo de Cineastas.

Para las distribuidoras cinematográficas el escenario tampoco es cómodo. «La difícil situación se vio agravada ante el cierre de todas las salas de cine y al abrupto corte de la cadena de pagos por parte de los exhibidores, que están reteniendo las liquidaciones de los borderaux correspondientes a las semanas previas al cierre de las salas”, afirman desde la Cámara Argentina de Distribuidores Independientes Cinematográficos (CADICINE). «Como la gran mayoría de las distribuidoras independientes son pequeñas, incluso algunas son microempresas, sin ninguna capacidad financiera propia, no podrán resistir el tiempo que demandará la vuelta a la normalidad”, agregan.

Una de las medidas de emergencia que implementó el INCAA, ante el cierre total de los complejos cinematográficos, es que las películas argentinas correspondientes al segundo trimestre de 2020 (abril, mayo y junio) se estrenan cada jueves, a las 20 o a las 22 (con repeticiones), en la señal pública Cine.Ar TV. Una vez finalizadas esas proyecciones «de estreno», las películas están disponibles para streaming hogareño, de forma gratuita por el lapso de una semana, en la plataforma Cine.Ar Play. De esta forma, los productores de los films pueden acceder al subsidio por la exhibición en medios electrónicos. Luego de esos primeros siete días sin cargo, cada película puede mantenerse en la plataforma online del INCAA con un costo de $30 por visualización.

Por su parte, desde FESAIA (Federación de Sociedades de Autores e Intérpretes Audiovisuales), integrada por ARGENTORES (Sociedad General de Autores de la Argentina), DAC (Directores Argentinos Cinematográficos) y SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes), con el objetivo de mitigar los efectos económicos y sociales  provocados por la pandemia del Covid-19 le pidieron a través de un comunicado a los canales de televisión abierta y señales nacionales de televisión que destinen una porción significativa de su horario a la emisión de obras de ficción nacional, producidas en nuestro país. “Apelamos a la buena voluntad y a la sensatez de las empresas, tanto públicas como privadas, para que la puesta en marcha de esta simple medida, que no requiere gastos extraordinarios ya que las obras están realizadas, venga a demostrar que los argentinos sabemos ser solidarios en el momento de tender una mano a quien lo necesita”, dice el comunicado enviado a los gerentes de programación de los medios televisivos.

Por el momento y a un mes de comenzado el aislamiento social y obligatorio, solamente la TV Pública programó, en horario central, un ciclo de cine argentino reciente. Desde el  INCAA, advirtieron que «pasarán meses hasta que se puede volver  a la normalidad». Y sostuvieron  que todas las medidas que se implementen serán en conjunto con los ministerios de Cultura y de Desarrollo Productivo.


Juan Pablo Russo es periodista, crítico cinematográfico y coordinador del Área de Artes Audiovisuales del Centro Cultural de la Cooperación.

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