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Un relato sobre la poesía de las imágenes

Leonardo Marino, fotógrafo de Monte Grande, acaba de publicar su libro de fotografías del conurbano bonaerense titulado Suburbios cercanos y relata a Con Fervor, en primera persona, cómo fue el proceso creativo de la captura de esas imágenes y la alegría de poder compartir las mismas de forma presencial, en diversas presentaciones.

Leonardo Marino: Me convenció la luz de ese domingo por la tarde. Había unas nubes indefinidas, una niebla densa que dejaba pasar los rayos del sol, cayendo como una gran caja lumínica. Entonces, fui al Camino de Cintura, a hacer esas fotos que tanto postergaba. Siempre, pasaba por el mismo lugar y pensaba en el sentido de hacer fotos ahí ¿Para qué? A veces, la intuición o pulsión es más valiosa que las ideas preconcebidas y la planificación.
Las primeras tomas me dieron una clave de sol a seguir. Entendí que todas las búsquedas anteriores de temas o ideas habían sido inútiles. Que todo estaba mucho más cerca, a mi alrededor, como lo estuvo desde que nací.

Esas rutas y avenidas que, siempre, nombró y transitó mi padre camionero/fletero estaban marcadas a fuego en mí. Todavía hoy, describe apasionadamente por dónde llegar manejando a cualquier lugar. Estoy seguro que, en la explicación, viajan sus recuerdos de años más jóvenes, repartiendo chocolates, medicamentos o encerrado en la caja del camión por piratas del asfalto.

Como, también, las charlas con mi madre, durante la cena, sobre la renovación del alquiler y la esperanzadora posibilidad de adquirir un departamento en un complejo habitacional en cuotas. Los vaivenes políticos y económicos se notaban sobre la mesa. Mañanas de guardapolvo blanco frente a la bailanta Infierno. El fútbol eterno en canchitas de tierra regadas por la gloria de Pelusa. Los amigos de la escuela que, en ese tiempo, estaban mezclados, los muy humildes con los más pudientes. Los resabios de la dictadura y la guerra esparcidos por los barrios. La violencia habitual de la calle y la fiesta del fin de semana en las veredas. El cotidiano de gente laburante, perros callejeros, autos viejos, yuyos, chapas, cables, postes, ladrillos a la vista, carteles tristes y arroyos que se esconden en tubos.
Toda esa experiencia y estimulación visual-sensorial comenzó a sublimarse en el encuentro con la cámara, en 1998, fotografiando todo tipo de eventos, en una sociedad de fomento con piso de portland o en un hotel cinco estrellas. Editando y produciendo una revista que llegó a tener una tirada gratuita de 5 mil ejemplares durante poco más de dos años, hasta la crisis de 2001. Trabajando en la Dirección de Prensa municipal, donde pasaba de hacer un show en vivo a recorrer las plazas más profundas, junto a la caravana de los Reyes Magos, llenos de tierra y sonrisas; o documentar un comedor infantil, inundaciones, inauguraciones o la instalación de cloacas en barrios postergados.
Fotografío el Conurbano tal cual lo conozco. Un territorio tan vasto y heterogéneo en el cual, estoy convencido, vive el gen argentino y convive con lo latinoamericano, en la profundidad de sus calles y su gente. Este lugar inabarcable en un solo libro, me atraviesa, como la fotografía y su locura, que atrapa, en su oscuridad, lo que, muy pronto, dejará de existir tal como fue. La fotografía como documento de un espacio tan cambiante es necesaria; como arte, se lo dejo a ustedes.

Foto: Leonardo Marino.

 

Presentaciones

 

12 de noviembre a las 18hs. en la Casa de la provincia de Buenos Aires.

24 de noviembre a las 18hs. en el Centro Cultural el Telégrafo Monte Grande.

29 de noviembre a las 18hs. Escuela NOVA de fotografía, La Plata.

18 de noviembre a las 18hs. en el Fototaller Monte Grande.

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