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Un pensamiento alegre que se pinta

Si hay un arte que se hace cargo de la argentinidad es el Filete. Surgido a fines del siglo XIX, a través de las manos de los inmigrantes, supo ponerles una estética particular a los medios de transporte de la clase trabajadora y, desde las calles, discutió un espacio para la Cultura Nacional y Popular. El arte, sin duda, define e identifica un modo de sentir de la sociedad. Y el Filete aportó una manera novedosa de ilustrar las herramientas del trabajo. Con Fervor habló con Silvia Dotta, fileteadora e integrante de la Asociación de Fileteadores. Cambiaron personajes y destinos y, hoy, podemos ver a Maradona en un termo, a Evita en un mural o al Guasón en una bicicleta.

Con Fervor: En tu caso, ser fileteadora, ¿es un descubrimiento o una herencia, a qué se debe tu acercamiento?

Silvia Dotta: Es un poco de las dos cosas. Recorrí un largo camino de búsqueda para encontrarme con el filete porteño, a los 40 años, con el que sentí una identificación inmediata. Después, supe que mi bisabuelo, Angelo Dotta, había sido letrista y fileteador, en Italia, en 1880.

CF: El fileteado nació con el tango, de las manos de los inmigrantes, ¿qué nexos los reunían?, ¿cómo llegó a los carros, a los medios de transporte?

SD: El filete, el tango y el sainete son las tres expresiones de arte popular que nacen en la ciudad Buenos Aires, transformada por la llegada de los inmigrantes europeos a fines del siglo XIX y principios del XX. El maestro Fileteador, Ricardo Gómez, decía: “Si para Discépolo, el tango es un pensamiento triste que se baila, el filete es un pensamiento alegre que se pinta”. Decimos que la esencia del filete tiene que ver con celebrar la prosperidad en el trabajo. De hecho, nace en la decoración de los carros que se utilizaban para distribuir la mercadería, desde los centros de abastecimiento hacia los distintos barrios porteños. Es la expresión del laburante que decora su vehículo, su medio de vida. Después, pasa a los camiones y colectivos.

CF: ¿Se sabe el origen del término filete y la nacionalidad de sus creadores?

SD: Viene del francés filet, que, a su vez, viene del latín filum (hilo). Se refiere a la línea que se utilizó, siempre, para decorar vehículos en general. Los primeros fileteadores eran mayormente italianos. Se dice que los letristas eran franceses.

CF:  En los dibujos vemos mucha letra gótica, ¿tiene algún significado especial, se relaciona con alguna tradición?

SD: Los fileteadores se inspiraban en todo lo que se usaba en el arte decorativo de la época. La herrería, la mampostería y la gráfica. La letra gótica se usaba en los billetes.

Foto: Memo Caviglia.

CF: Hay un largo trayecto desde los carros del siglo XIX a las galerías de arte de la vanguardia de hoy, supongo que habrá varios mojones, ¿se te ocurren algunos?

SD: En sus orígenes, no fue valorado como expresión de arte, por eso, no se hicieron registros fotográficos ni históricos del filete porteño. Recién en los años 70, Nicolás Rubió y Ester Barugel, un matrimonio de artistas, maravillados con este arte urbano, fueron los primeros en realizar una investigación al respecto, que devino en el libro de Los Maestros Fileteadores de Buenos Aires y organizaron la primera muestra de fileteado porteño en una galería de arte. Hasta ese momento, a nadie se le ocurrió que podía tener algún tipo de valor patrimonial. De hecho, cuando se prohíbe la tracción a sangre en la ciudad de Buenos Aires, se produce una quema de más de 2000 carros, fileteados por muchos de los maestros, que hubieran podido constituir el museo del filete. También, se prohíbe el fileteado en colectivos, por una ley promulgada en 1975, por “contaminación visual”. Ahí, cierran muchas carrocerías que mantenían al fileteador como empleado.

Otro enemigo del filete fue la aparición del plotter, que reemplazaba al fileteador en la cartelería. Todo indicaba que el filete porteño corría peligro de morir. Sin embargo, esta expresión artística sobrevivió a todo, ya que, evidentemente, su esencia siguió reflejando la identidad porteña. Los fileteadores buscaron otros soportes, dando lugar al filete de caballete, los cuadros fileteados. También, comienzan a dar clases en sus talleres como recurso laboral y comienza una nueva etapa de crecimiento progresivo, hasta hoy en día.

CF: Siempre, me pareció notable la idea de colar semejante veta artística, ese lirismo de las frases, en transportes de alimentos, carros y colectivos ¿Cómo se fue gestando ese cruce entre lo popular y la exquisitez del filete?

SD: Las frases eran a pedido del dueño del carro o del camión, podríamos decir que reflejan el inconsciente colectivo de la ciudad de Buenos Aires. Sobre la frase, Borges escribe un ensayo llamado Séneca de las orillas, donde las describe como “Los costados sentenciosos”.

Foto: Marcelo Sainz.

CF: Los fileteadores fueron avanzando, durante la historia, hacia muchos lugares de la relación pública. Hasta terciaron entre La Virgen de Luján y Gardel ¿Cómo lo pensás, hoy, ese proyecto de llevar la pintura a los barrios, a los espacios del trabajo?

SD: El filete, siempre, celebró a los ídolos populares. La figura de la virgen protegía al vehículo y Carlos Gardel, además de ser el ídolo indiscutido, en una época en que algunas figuras se prohibían, se corrió la voz de que con Gardel no había problema, entonces, se pintaba seguido. Con el correr de los años, el filete, efectivamente, fue evolucionando. Si bien, se trata de preservar el filete tradicional para que nunca pierda su esencia de panel de carro, hoy, las figuras populares son otras. Además de Gardel y la virgen, se celebran, también, los ídolos contemporáneos. Hay gran cantidad de fileteadores que llegan al filete por otros caminos, como ser el tatuaje o el muralismo, utilizando, también, al filete y la letra como herramienta para decir cosas.

CF: El filete, asimismo, tiene su costado literario, ¿de dónde provienen esas hermosas frases que lo acompañan?

SD: El fileteador sigue trabajando por encargo y suele ser el cliente el que pide la frase. También, se trabaja mucho en lo que es la cartelería para el turismo, donde abundan las chapas de tango, Buenos Aires, San Telmo, etc.

Foto: Yapan.

CF: En muchos de ellos, se ven flores, manos, el sol, dos cintas entreabiertas, animales reales y otros imaginarios, ¿tiene todo esto un significado?

SD: Las hojas de acanto, las flores de cinco pétalos, los pajaritos, las cintas y los dragones son todas las figuras que fueron componiendo la iconografía del filete. La mayoría era tomada de las fachadas de los teatros, como el Cervantes, o de la herrería típica de la época. La cabeza de caballo era utilizada como figura central, muchas veces, al ser el animal utilizado para los carros. Los dragones y leones simbolizan la fuerza; las flores, la belleza. Una vez, escuché al maestro Memo Caviglia, fileteador tradicionalista, decir que el picaflor, tan utilizado en los carros, hacía alusión al dueño del mismo, que iba de casa en casa, como un picaflor atendiendo a sus clientas. Las cintas solían ser la de la Argentina y la de Italia o España, según la nacionalidad del dueño del carro.

CF: Hoy, hay una Asociación que los aglutina, ¿cómo se fue gestando y por qué razones?

SD: Los fileteadores comenzamos a juntarnos con la idea de generar acciones comunes, con el fin de preservar nuestro oficio y hacerlo crecer. Así es que, desde 2012, organizamos un encuentro anual en el que participan más de 100 fileteadores de todo el país. Organizamos charlas, seminarios y demostraciones y le otorgamos una estatuilla de distinción a alguna personalidad emblemática para el filete porteño. Este año, dadas las circunstancias, el encuentro será virtual, utilizando nuestra página como galería www.asociacionfileteadores, y distintas plataformas para las actividades. La idea es inaugurar el 12 de septiembre, para celebrar el día del fileteador, 14 de septiembre, y recorrer esa semana con actividades varias. Este año, se lo dedicamos a Memo Caviglia, que fue socio fundador y presidente de nuestra asociación desde sus inicios y, lamentablemente, falleció a principios de año.

CF: Durante muchos años fue algo ligado a Buenos Aires, un símbolo histórico de la porteñidad, sin embargo, ya hace mucho que lo vemos en todas las provincias, ¿qué pensás que lo fue transformando en algo nacional?

SD: Sin duda, el filete trascendió lo porteño y, hoy, podemos decir que es un emblema de la Argentina. Además, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por la UNESCO, dándole mayor visibilidad.

CF: Sé que hay una discusión entre la historia, representada por el filete, y la falsa modernidad, encarnada por el plotter, un capítulo más de la Batalla Cultural, ¿cómo está ese debate que esconde una profunda discusión?

SD: El tiempo demuestra que nada va a poder reemplazar al hecho artístico. Si bien, en su momento, muchos letristas/fileteadores se vieron en la situación de tener que decidir si se compraban un plotter, para seguir laburando, o se quedaban con los pinceles, por suerte varios decidieron seguir fileteando, para evitar que se pierda esta tradición tan valiosa para quienes la desempeñan. Hoy, pienso que hay una revalorización de todo lo hecho a mano y los fileteadores estamos pudiendo vivir, modestamente, de nuestro tan querido oficio ¡El futuro del filete porteño es próspero!

Virgen de Luján. Foto: Silvia Dotta.

Jorge Garacotche es músico, compositor, integrante del grupo Canturbe y miembro de AMIBA.

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