Cultura y espectáculosDestacadas

Todo piola

Retórica al suspiro de queja, de César González

El escritor y director de cine César González, que empezó firmando con el seudónimo Camilo Blajaquis, nació en la Villa Carlos Gardel (Morón) en 1989. Es el mayor de ocho hermanos. Estuvo preso en varias oportunidades por robo a mano a armada. Primero en Institutos para menores y, luego, en cárceles comunes, como el penal de Ezeiza. Su primer contacto con la literatura lo recibió en prisión, en el Instituto Belgrano de Once (CABA), en 2006, por intermedio del mago Merok (Patricio Montesano). Este último dictaba talleres en los pabellones de la cárcel, donde “se filosofaba sobre la desigualdad social y económica como desencadenante de la violencia”. De este modo, Merok ayudó a César a acercarse a la lectura y le brindó libros de poesía, filosofía, historia, etc., de varios autores.

En 2007, gracias a la colaboración de Merok y un diseñador gráfico amigo suyo, César logra publicar la revista ¿Todo piola?, sin que lo descubran las autoridades. Ahí aparecieron sus primeros textos, firmados con el seudónimo de Camilo Blajaquis; en homenaje al líder de la revolución cubana, Camilo Cienfuegos, y al militante sindical, Domingo Blajaquis (cuyo asesinato, ocurrido en 1966, es narrado por Rodolfo Walsh en su libro ¿Quién mató a Rosendo?).

César dirigió las películas Diagnóstico esperanza (2013), ¿Qué puede un cuerpo? (2015), Exomologesis (2016), Atenas (2019) y Lluvia de jaulas (2019); el documental Corte rancho (para Canal Encuentro, 2013); y varios cortometrajes. Publicó los poemarios La venganza del cordero atado (2011) y Crónica de una libertad condicional (2011).

Su último libro de poemas se titula Retórica al suspiro de queja y fue publicado en 2014, por Ediciones Continente. Sus poesías tienen una gran fuerza y una crudeza poco común en esta época marcada por la sociedad del espectáculo y una cultura plastificada regida por el mercado. César nos pone frente a textos viscerales y con un importante contenido político, pero, no desde un punto de vista teórico, sino, desde lo profundamente social y vivencial: “soy el que vive gracias a los planes sociales” y “pertenezco a la clase sin clase”. En el poema Ser es tener, critica a la sociedad del espectáculo: “en el espectáculo de la carne plastificada”. Y, en Identidad, le toca el turno a la sociedad de consumo: “somos tan diferentes / pero mercantilmente tan unificados”. Asimismo, el amor y la belleza tienen lugar en sus poemas: “¡lluvia que cicatrizas las heridas del tiempo! / ¿podrás limpiar mis peores pecados? / ¿podrás enseñarme a ser feliz? // nubes que se hamacan / y no conmueven a las masas / no pensamos al cielo como belleza / sino como la cárcel más antigua de las almas”. Sus textos poéticos son una evidencia más de la consigna, que lanzara Arthur Rimbaud y continuaran los surrealistas, de que es preciso unir la poesía con la vida.


Santiago J. Alonso es artista plástico, escritor, periodista y licenciado en Letras (UBA).

Comentarios de Facebook

Etiquetas

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cerrar
Ir a la barra de herramientas