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Solidaridad versus avaricia

La humanidad se encuentra jaqueada. Hay dos teorías, una de ellas economía o salud y, la otra, salud o economía. Es más que evidente que una no convive sin la otra. Ahora, el punto de equilibrio está en saber quiénes generan las riquezas y, bien sabemos, que es el pueblo trabajador quien las genera.

Los economistas ortodoxos plantean que no hay salida sin economía. Y es allí donde los medios de comunicación tienen un peso preponderante, donde juegan y apuestan por los intereses de los que, siempre, son sus socios. Por ejemplo, el “gran diario argentino”, dice: “El Banco Mundial (BM) pronosticó que la economía argentina caerá 5,2% este año debido a la dramática crisis del coronavirus y otros factores”.  Clarín cierra la frase diciendo: y otros factores”, lo que no menciona es que ellos mismos fueron socios de esos “otros factores”. En otra de sus páginas, el mismo diario “informa” que el Fondo Monetario Internacional ve con (preocupación) que la economía argentina retrocederá entre 4,5 y 7,5 por ciento” (…) “Cada semana de cuarentena implica una baja de medio punto”. Tanto el diario como el FMI hablan desde una abstracción, sin hacerse cargo de la situación en la que pusieron al país. La segunda, habiendo realizado préstamos con plazos de repago insostenibles a fin de mantener un modelo económico de fuga de capitales y, el medio de comunicación, brindando apoyo a las políticas de estafa a la nación. A los pocos días, Kristalina Georgieva, directora del FMI, a mi entender de una forma hipócrita, dice: debemos cuidar a todos los trabajadores y, muy especialmente, a los trabajadores de la salud”. Si la idea es cuidar a los hombres y mujeres porque, sin ellos, no hay generación de riquezas, ¿por qué sus socios empujan para que las cuarentenas sean flexibilizadas?

En un mundo globalizado, que cuenta con 2500 millones de personas que sufren hambre y pobreza extrema, los multimillonarios siguen acrecentando su capital y hasta se presentan como benefactores de la humanidad, mientras medran con la pandemia ¿Qué hacemos ante esta encrucijada?

Pues bien, aquí, en la Argentina, se tomó una decisión: optar por la vida. Y el presidente Alberto Fernández actuó en consecuencia, con un Decreto de Necesidad y Urgencia por un AISLAMIENTO SOCIAL PREVENTIVO Y OBLIGATORIO. Este DNU ha permitido, por el momento, mantener achatada la franja de enfermos por Covid 19 e ir implementando y ampliando el sistema de salud argentino, que se encontraba, como todos conocemos, “pauperizado”.

Mientras tanto, en la Argentina, como en el resto del mundo, están los que piensan que sí se salvan solos. Y muestran su peor cara “los miserables”, tanto de las altas esferas empresariales, intermediarios y comerciantes vecinos, sí, sí, de tu barrio, que, también, forman parte de la miserabilidad humana y que pretenden salvarse solos.

El mundo tiene sobradas muestras de estos miserables que, ayer, hoy y siempre, encuentran un buen momento para negocios espurios en las necesidades del pueblo trabajador y del trabajador desocupado. Es allí donde aparece el rol del Estado, como eje igualador en una economía destrozada. Es en este momento, donde aquellos que más poseen debieran acompañar al Estado. Pero no, no es así. Comienzan por despedir trabajadores y, una vez más, el Estado intenta ponerse al frente, con políticas de apoyo a la oferta y la demanda, encontrándose con la espalda de los miserables, que siguen presionando.

Héctor Negro (álbum familiar).

Ante estas situaciones planteadas, podríamos citar más de una decena de frases que han quedado en la historia de la humanidad:

No hay que ir para atrás, ni para darse impulso (Lao-Tsé). Este filosofo chino, que vivió en el siglo VI a.c., aunque muchos eruditos modernos argumentan que puede haber vivido, aproximadamente, en el siglo IV a. c., durante el período de las Cien escuelas del pensamiento y de los Reinos Combatientes y de quien se cree que pudo ser contemporáneo de Confucio.

“Todo lo que se come sin necesidad, se roba al estómago de los pobres” (Mahatma Gandhi). Gandhi fue el dirigente más destacado del Movimiento de independencia indio contra el Raj británico, para lo que practicó la desobediencia civil no violenta, además de pacifista, político, pensador y abogado hinduista indio. Recibió, de Rabindranath Tagore, el nombre honorífico de Mahatma.

El mundo es bello, pero tiene un defecto llamado hombre (Friedrich Nietzsche). Nietzsche fue un filósofo, poeta, músico y filólogo alemán del siglo XIX, considerado uno de los filósofos más importantes de la filosofía occidental, cuya obra ha ejercido una profunda influencia, tanto en la historia como en la cultura occidental.

Frases, frases, ¿son sólo eso? A esta altura de la lectura, usted se estará preguntando: ¿dónde quiero llegar con frases célebres de hombres célebres? A la simpleza de las cosas.

En un mundo no solidario, conmocionado, especulativo, egoísta e impiadoso pareciera ser que, una frase en boca del Papa Francisco, ha vuelto a poner en cuestionamiento toda una economía global y su avaricia. El Santo Pontífice dijo: Nadie se salva solo”. Y es verdad. Aunque, los intereses de la economía estén de espaldas a tal pensamiento. También, nuestro presidente Alberto Fernández mencionó, antes que el Papa, esta frase: “Nadie se salva solo”. Pero, algo que suena a verdad de perogrullo, hoy no lo es. La disyuntiva es: solidaridad o avaricia. Porque, este mundo es bello tiene un defecto llamado hombre.

El hombre es lobo de sí mismo y el capitalismo neoliberal globalizado ha creado un monstruo, que atenta contra la vida. Pero, no sólo la vida humana, sino, de todas las especies. Hoy podemos ver cómo, debido a las cuarentenas obligatorias llevadas a cabo en todo el planeta, muchas especies animales vuelven a reaparecer en las ciudades, oímos cantar los pájaros, en las aguas reaparecen peces que hace años no se veían debido a su contaminación o de qué manera ha bajado el smog en el aire del mundo. Y, se me ocurre pensar que, en este sentido, no debiéramos ir para atrás ni para darnos impulso.

“Nadie se salva solo” fue la frase del Papa Francisco y del presidente Alberto Fernández. Pero, un poeta del tango y del cancionero argentino vio, en esa frase, un motivo esperanzador para finales de 1982. El nombre del poeta era Héctor Negro, quien la utilizó, a modo de bienvenida por el año nuevo que estaba por nacer (1983, regreso de la democracia en la Argentina), publicando el Soneto escrito a bordo. Que, más tarde, transformado en canción, se conoció bajo el título de Nadie se salva solo.

Aquí les dejo una copia del original del poema:

Héctor Negro (álbum familiar).

Su nombre real era Ismael Héctor Varela, nacido el 27 de marzo de 1934, en el barrio de Belgrano, de la ciudad de Buenos Aires, y fallecido el 15 de septiembre de 2015, en el barrio de Villa Urquiza. Publicó más de una decena de libros y su cancionero fue acompañado por la composición de grandes de la música, como Raúl Garello, Osvaldo Avena, Arturo Penon, Cesar Isella, Osvaldo Pugliese, entre otros.

Hombre de absoluta sencillez, como todo laburante, de quien supe ser amigo y a quien le he grabado muchas de sus obras de la cancionista argentina. En el año 2016, realicé un documental en homenaje a este gran poeta argentino, titulado Holmberg 950 «gorrión nomás»… Héctor Negro poeta. Los invito a recorrer su historia, su pensamiento y su creencia de que nadie se salva solo.


Carlos Varela es cantor, productor discográfico, artístico, televisivo y radial.

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