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Marzo y mujeres. Nueva lectura para chicas/os, a partir de 10 años, de la última dictadura

Con Fervor dialogó con su autora, Marina Franco.

En La última dictadura, la historiadora Marina Franco explica de manera rigurosa y accesible uno de los períodos más oscuros de la historia argentina, a través de preguntas que nos interpelan como sociedad y nos invitan a reflexionar sobre la importancia de conocer esta historia y por qué es fundamental seguir hablando de ella. 

Un libro pensado y diseñado para niñeces y adolescencias que transita sucesos históricos inventariados: contexto socio-político previo, Golpe Militar, Guerra de Malvinas, las experiencias de las Madres y Abuela de Plaza de Mayo, la voz de Donato Garnica, el Mundial de Fútbol, el mapeo de los centros clandestinos de detención…etc. Un material ilustrado por Pablo Lobato con gran impacto visual en clave de viñetas, incorporando las voces de las personas y la huella de esos años de dictadura en la sociedad. 

Un material dado a luz por Pequeño Editor, basado en el rigor y evidencia histórica ante los cuestionamientos negacionistas y de manera completa, para que las y los docentes tengan instrumentos en el aula y, por supuesto, para la conversación dentro de las familias.

Son parte de las apuestas del libro, incluir las dimensiones de género, las dimensiones de clase, la dimensión étnica y la dimensión federal.

Marina Franco es historiadora egresada de la UBA, se doctoró también en la UBA y en la Universidad de París. En la actualidad, es investigadora del CONICET y profesora e investigadora del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín.

Para ella, La última dictadura es un gran desafío, ya que desde hace 25 años escribe historias desde el punto de vista académico y científico. Un desafío que la moviliza política, ética y profesionalmente como ningún otro en el pasado. Siente que se le juegan más cosas que escribir para el mundo de las/os especialistas. 

Producir materiales para infancias y adolescencias es darle todo su sentido social y político al trabajo profesional y científico y donde siente que todo su saber acumulado de muchos años de trabajo toma sentido, toma forma y vale la pena.

Con Fervor: Este libro resulta un testimonio de memoria, ¿con qué objetivo?

Marina Franco: Tengo la impresión de que, en el contexto actual, el conocimiento y el recuerdo sobre la dictadura tiene distintos públicos y situaciones. En primera instancia, estamos descubriendo que hay más desconocimiento del que creíamos y que la explosión memorial de años atrás nos hizo pensar que estábamos en mayoría de acuerdo en la condena de la dictadura y que todo el mundo sabía qué había pasado en la dictadura.

El mundo educativo devuelve esto: que no hay tanto conocimiento y que sí hay interés. Entonces, el libro pretende volver a unir las piezas. Es decir, hay quienes saben un poquito de las personas desaparecidas, de Las Madres de Plaza de Mayo o de la Guerra en Malvinas. Entonces, el libro intenta construir el sentido global de lo que fue y de lo que pasó en esos momentos.

Por otro lado, hay otro grupo de gente a la cual el tema no le interesa y es entendible y atendible porque no a todas/os nos interesan las mismas cosas en la sociedad. Y ahí el libro lo que pretende es plantear preguntas y establecer puentes entre el pasado y el presente para mostrar por qué es importante, por qué para los/as chicos/as y las/os adolescentes es importante entender esta historia ¿Qué relación hay entre nuestro presente y nuestro pasado? ¿Y por qué esa dictadura cambió nuestra vida? 

Y después hay un tercer espacio, las infancias y adolescencias, sobre todo adolescentes, que pueden tener posiciones negacionistas. Pero es mucho menor, y en esto voy a ser muy insistente, es mucho menor de lo que creemos. Es decir, no hay que dejarse pensar que porque hay grandes voces negacionistas que gritan estamos en una sociedad negacionista o las adolescencias se convirtieron, en su mayoría, en negacionistas. Eso no es así. Lo que las/os docentes están diciendo es que hay más indiferencia o falta de información más que negacionismo en las aulas.

Esto es importante porque, entonces, el negacionismo no es toda la realidad. Y para ese público el libro lo que pretende es volver a plantear las preguntas con claridad y con rigor histórico, no con consignas, no con bajada de línea política, sino volver a preguntar de verdad qué hicieron las organizaciones armadas de izquierda, cuál es la relación entre esa violencia y la violencia de la dictadura, qué pasó con la cantidad de personas desaparecidas. Responder a esas preguntas y responder muchas veces a esas mentiras con información. En ese plano el libro se mueve en distintos lugares, tanto en la explicación macro de que fue la dictadura como en mostrar a ras del suelo la vida cotidiana.

CF: Cómo impactó en las personas.

MF: Exacto. Explicarle a un/a chico/a para que pueda imaginarse qué le hubiera pasado a él/ella o a su familia en dictadura, esas historias cotidianas son necesarias. Porque lo primero que se pregunta a un pibe o una piba es, ¿y mi familia qué hizo en la dictadura? ¿Y a mí qué me hubiera pasado? ¿Qué le hubiera pasado a mis amigas/os, a mis tías/os? 

CF:  Interesante. Ayer vi una entrevista a Miriam Lewin y justamente planteaba lo mismo. Ella decía, yo intento, cada vez que me presento a dialogar en un espacio con jóvenes, explicar que fui secuestrada a la edad que esos grupos tienen ahora. Y eso es clave. Explicar en qué estaba trabajando, cuáles eran sus ideales, y observar cómo impacta pensar qué te podría pasar hoy lo mismo ¿Hay un contexto de lineamientos políticos, económicos, que atentan nuevamente y nos ponen en riesgo? 

MF: Absolutamente. Sin llegar a los niveles de persecución política de los ‘70, en este momento hay un contexto de amenaza, hay un contexto de cierta persecución. Y sobre todo hay un contexto que está diciendo que la represión de los ‘70 fue aceptable, fue legítima y fue necesaria y que, entonces, la represión del presente también es aceptable y necesaria cuando la gente protesta. Entonces, yo creo que los puentes entre el pasado y el presente son muy claros, y mucho más que antes.

CF: Imagino que es un libro que va a circular en las casas y en las escuelas ¿Cómo lo imaginás, pensaste estrategias si te consultan en cómo abordarlo?

MF: A ver, sí, por lo que ya sabemos está entrando muchísimo en las escuelas, mucho más de lo que nosotras/os esperábamos en un principio. Tiene que ver con que los/as maestros/as necesitan como material, que puedan presentar como serio, como riguroso, vuelvo a insistir en esto, sin bajada de línea política para trabajar con infancias y adolescencias. Porque, muchas veces, son las familias las que devuelven comentarios, como, por ejemplo, “no se habla de las bombas de los terroristas”. Y, entonces, un material serio basado en evidencia histórica, permite que los/as maestros/as puedan trabajar con tranquilidad en el aula y responder esas preguntas, porque son preguntas legítimas.

Entonces, es legítimo hablar de que efectivamente las organizaciones revolucionarias de los ‘70 ponían bombas o mataban gente. Pero eso no explica la dictadura. 

CF: ¿Cómo te imaginas ese diálogo? 

MF: Me imagino que es un diálogo al servicio de la demanda de los/as chicos/as, las adolescencias. Es decir, no es necesariamente un libro para leer de corrido. Es un libro para que lo recorran como quieran. Si a alguien le interesa la historia de una madre de Plaza de Mayo, está ahí la historia contada, creo yo, con mucha sensibilidad, de Nora Cortiñas. Y puede no leer el resto del libro. Pero puede que eso le interese dentro de dos años o dentro de tres meses, ya que cada doble página es un tema distinto.

CF: Una especie de “elige tu propia aventura” o un juego en donde abrís y sale la lectura. Habrá quienes la lean lineal y en orden y habrá quienes la lean por cositas sueltas.

MF: Me lo imaginé así. Para las personas de menor edad, toda la primera parte de la historia previa que explica la dictadura, por ahí es un poco compleja, es ardua. Y lo que por ahí quieren saber es qué fue la dictadura. Entonces, con mostrar la dimensión represiva, es una primera aproximación. Y después pueden entrar por las otras dimensiones más gráficas. Me parece que la idea es que el libro esté al servicio de la curiosidad de su público. No que sea un instrumento. Es, vení, sentate, que te enseño la dictadura. En la medida en que hay preguntas, el libro las responde de distintos lugares. Y entonces, me parece que desde el punto de vista de lo que puede suceder dentro de las casas y las escuelas, hay muchos recorridos posibles y el libro lo propone. Por ejemplo, lo que estoy descubriendo es que el mapa de los centros clandestinos, que para quienes investigamos este tema es moneda corriente, sin embargo, es una de las cosas que más llama la atención porque no se sabía ni circulaba. Estoy muy sorprendida porque quienes me expresan algo sobre el libro siempre me muestran el mapa de los centros clandestinos. Y no estamos inventando nada, no estamos bajando consignas, estamos mostrando evidencia histórica en todo el país de los centros clandestinos.

CF: ¿Quiénes han colaborado en el libro? 

MF: El libro es el resultado de un trabajo de investigación y de un equipo muy sólido entre la editorial Pequeño Editor que articuló los textos míos como historiadora y las ilustraciones de Pablo Lovato y de un diagramador que logró construir un diseño muy atractivo. La construcción de los textos son resultados de mis 25 años de trabajo sobre la dictadura.

No fue tanto ir a buscar información, más bien fue construir un texto que fuera claro, llano, que no subestimara ni infancias ni adolescencias, no es un cuentito o un significador, sino que trata de recuperar y de transmitir con sencillez la complejidad de la historia. Entonces el principal trabajo para mí fue ese. 

CF: La adaptación.

MF: La adaptación del lenguaje. 

CF: Claro, porque como historiadora hay un bagaje que vos ya traés y que, mayormente, compartís entre públicos adultos. 

MF: Por eso, el desafío enorme acá era la adaptación. Ya venía hace 5 o 6 años escribiendo para públicos distintos, para lo que se llama transmisión social del conocimiento, que no es para especialistas, sino que es para todo público, con la historia de la ESMA y otros materiales y para públicos de escuelas secundarias había escrito un libro, pero este era otro desafío distinto.

Hubo un camino que se fue dando de manera natural y a la vez con toda su complejidad. La primera versión del texto la escribí en 25 días y después fueron tres o cuatro meses de reescribir, reescribir, reescribir, reescribir, hasta encontrar el tono, las palabras, las explicaciones. 

CF: Se nota eso.

MF: Hay ahí todo un desafío del cuidado y además, hay otro cuidado que vale la pena resaltar, el de incluir las dimensiones de género, las dimensiones de clase, la dimensión étnica y la dimensión federal. Es un libro que pretende mostrar que esta historia atravesó a toda la sociedad por distintos lados y distintas maneras. No es una historia que solo pasa en Buenos Aires y en Rosario, no es una historia que le pasa a los hombres militantes. Y estas dimensiones se ven en las ilustraciones. Cuando nos dan una imagen donde aparecen muchos hombres, como la del Cordobazo, un muy buen ejemplo porque la foto icónica del Cordobazo es con varones nada más, en la que aparece Tosco y una serie de militantes. Sin embargo, hace unos años se publicó la foto completa de ese evento donde aparecen las mujeres. Entonces, le pedimos al ilustrador que incorporara fuertemente la presencia femenina en las protestas del Cordobazo 

CF: ¿Cómo se financia un libro así?

MF: Con un esfuerzo atroz de la editorial, una editorial muy pequeña para chicas/os, muy de vanguardia y muy de avanzada en lo que propone como libro. O sea, es de las mejores editoriales para infancias y jóvenes que hay en este país, pero atravesando un contexto muy, muy, muy crítico, que hace que sea muy difícil financiar.

CF: ¿Está prevista la distribución y circulación en escuelas?

MF: Por el momento está circulando en las escuelas, a partir de la iniciativa individual de las/os docentes o personal directivo. Por lo que sabemos, la circulación es muy alta en escuelas primarias, escuelas secundarias y algo que me parece importante, en los profesorados. De los institutos de formación docente estamos recibiendo muchísimas invitaciones, porque quienes enseñan se encuentran con un material que les sirve. Estos espacios académicos tienen mayor posibilidad de multiplicación en términos de llegada a las infancias.

CF: A partir de esta primera circulación, ¿ya han tenido devoluciones de las niñeces y adolescencias? 

MF: Sí, empezamos a recibir un montón de mensajes súper lindos. A mí me emocionan, sobre todo por ver a las/os niñas/os leyendo, haciendo devoluciones, etc. Y en general, muchas devoluciones tienen que ver con el “ahora entiendo, ahora me cierra”, incluso de adulteces. Porque si bien es un libro que tiene un foco directo en las infancias, es un libro perfectamente leíble e interesante para personas adultas que necesitan entender.

Hay cierta dificultad en la transmisión de la historia porque existe el mito de que la historia es difícil de entender. Entonces, lo que recibimos es esto, ahora entiendo y qué bueno y qué claro.

CF: ¿Cómo imaginás este 24M en las calles? 

MF: Bueno, el 24 va a ser gigante y masivo, no me cabe ninguna duda. No sé qué va a ser el gobierno, esa es la gran pregunta. No sé qué respuesta va a dar, si va a ser solo un video, si va a cambiar los textos de la ESMA, que son las posibilidades, o si va a llegar incluso a los indultos, no lo sé. Pero sí sé que la respuesta en las calles va a ser gigante y que también, y lo rescato por esto, me parece que muestra que no hay que dejarse convencer por el negacionismo como si la realidad argentina fuera ahora negacionista.

Creo que hay mucha porción de la población argentina que rechaza la dictadura, que rechaza el terrorismo de Estado y que está de acuerdo con la necesidad de la memoria. Entonces, me parece que este 24 lo que va a mostrar es una polarización nueva para nosotras/os. 

Eso está, existe, hay una parte de la sociedad, sectores políticos que son negacionistas. Entonces, lo que vamos a tener es un escenario más polarizado del que creíamos antes. Pero, porque el escenario esté dominado por el negacionismo desde el gobierno, no significa que la sociedad argentina sea negacionista, ni mucho menos. Este 24 va a ser muy masivo. 

CF: ¿Ya tuvo su presentación oficial el libro? ¿Va a estar en la 50a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires? 

MF: Hicimos una primera presentación con el CELS, que también publicó un libro precioso, una novela para adolescentes que se llama Avisale a mi mamá, de Mónica Zwaig. Hicimos la presentación junto a Paula Bombara, autora de varias ficciones para chicas/os. Esta fue la primera presentación pensando justamente materiales de ficción y no ficción para infancias y adolescencias.

La presentación oficial del libro va a ser este lunes 23 de marzo a las 19hs. en la librería Magia. Y de aquí en más tenemos una gran cantidad de presentaciones, de actividades, vamos a estar también en la Feria del Libro. Se inicia un camino que está siendo bastante más receptivo de lo que nos esperábamos. El libro está trascendiendo la frontera de lo que creíamos que era un libro para infancias. Y de lo que habla es de mucha orfandad y de mucha necesidad de lecturas y de materiales para pensar los 50 años.

CF: Dicen que en la vida hay que plantar un árbol, tener un/a hijo/a y escribir un libro. Vos tenés dos hijas, ¿qué pensás que es para ellas este libro? 

MF: Planté muchos árboles porque amo los árboles. Mis hijas están muy emocionadas con que su mamá haya escrito algo para infancias y adolescencias. Siento que es el granito de arena que puedo aportar sobre todo en este contexto particular. No sé si lo hubiera escrito, no sé si me hubiera sentido impelida escribirlo si el contexto fuera menos crítico. El contexto y la gran preocupación política es lo que me empujó a escribir. 

La ilustración del libro es un tema oportuno, pues combina el recurso de la fuente fotográfica original y la representación gráfica. Hay caracteres de época y referencias culturales que ofician de mediadores esenciales. Por ejemplo, la representación de la década del 70, los personajes, la ropa, las caras, las situaciones en general están muy estudiadas, así como la construcción de las metáforas. 

En intercambio con Raquel Franco, la responsable de Pequeño Editor, nos aclara que hacer libros de no ficción para infancias y adolescencias tiene una cantidad de complejidades mucho mayor que hacer un libro de literatura o de ficción. Por un lado, porque hay que adecuar el lenguaje para ajustar al tipo de lectura, es decir, cómo se construyen los párrafos, cómo se construyen los conceptos, con qué información previa cuentan quienes leen, etc.  Por otro lado, hacer una ilustración que pudiese representar lo que estábamos contando. No podía ser una ilustración que infantilizara los temas, tampoco podía ser una ilustración explícita, teníamos que poder construir metáforas, sugerencias y también dar datos en la ilustración. Por otro lado, que la ilustración no fuera infantil porque nosotros queríamos apelar a un público chico, pero adolescente también y adultos que quisieran profundizar en su conocimiento de esta historia. Entonces, necesitábamos un ilustrador que también tuviese un estilo no infantil.

También, llama la atención otras decisiones de edición, especialmente, la coloratura del libro y nos advierte que es un rasgo estrictamente de producción que tiene relación con la industria editorial nacional. Se quería y necesitaba imprimir en la Argentina en un formato grande porque les interesaba que el libro tuviese buena visibilidad en las librerías y un formato que pudiese contener bastante texto, pero sin que fuese abrumador. 

Entonces, para llegar a un precio de etapa razonable para un libro que tiene 56 páginas, de muy buen papel, se necesitaron hacer algunos ajustes en la producción. La decisión de trabajar con solo dos tintas para reducir el coste de la impresión fue clave para estos resultados.

Franco comenta: fue un desafío creativo. Vos sabés que los mejores actos de creatividad surgen de las restricciones. Le propuse a Pablo Lovato trabajar a dos colores y él es un fantástico ilustrador. Entonces rápidamente trabajó este estilo con esos dos colores que le permitieron generar una gran gama. Y fíjate que son dos colores, pero él construye un tercero de la superposición de esos dos y todo el trabajo que hace con los motivos y las tramas genera un juego que te produce un impacto muy distinto que si fueran solo dos colores planos.

Y las otras decisiones de edición tienen que ver con, por ejemplo, hacer unas dobles páginas que constituyan una unidad de sentido cada una. De manera que el libro pueda leerse, abrís el libro y en esa doble página ya tenés una información, un tema único que abordar, tratado en toda su organicidad, pero sin necesitar hacer una lectura completamente lineal. Esas también son decisiones de edición.

 

La presentación del libro tendrá lugar el lunes 23 de marzo a las 19hs. en Magia Libros, ubicada en Thames 1619, CABA, y del 21 de abril al 11 de mayo en la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2026, stand Distribuidora Carbonera, en La Rural, Palermo, CABA.


Claudia Quiroga es Licencia en Artes. Dramaturgia, Dirección, Docencia y Actuación. Mediación y Gestión Cultural. Artivismo y Género. Co-Fundadora de la Colectiva Feminista Artivista, MAT – Mujeres de Artes Tomar. Integrante Asociada y docente en el CELCIT (Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral). Integra la Colectiva de Autoras. Vive en Villa Sarmiento, Morón, Provincia de Buenos Aires.

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