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Emanciparse de los imposibles

A 210 años de nuestra Declaración de Independencia es indispensable realizar estas reflexiones:
1) Su acta original proclama de «las Provincias Unidas de Sud América», que incluían un territorio mucho más amplio que la actual Argentina. En el Congreso de Tucumán de 1816, el acta fue firmada por diputados de las actuales provincias argentinas y también por representantes de las provincias altoperuanas de Charcas, Chichas y Mizque, que hoy pertenecen a Bolivia.
El nombre «Provincias Unidas en Sud América» se empleó con la intención integradora de que otros pueblos del continente se sumarán a la independencia, en especial, la Liga de los Pueblos Libres, ya que la región de la Banda Oriental (hoy Uruguay), Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Misiones que conformaban esa Liga liderada por José Gervasio Artigas, no enviaron representantes al Congreso debido a diferencias políticas.
2) Inicialmente la independencia decía «de España». Pero diez días después, el 19 de julio, por propuesta del diputado Medrano -y exigencias de San Martín que preparaba el ejército de Los Andes- se incorporó «y de toda otra dominación extranjera».
3) Originalmente redactada en español, el Congreso dispuso su traducción a dos lenguas nativas, el quechua y el aimara. El objetivo de este hecho histórico pluricultural era difundir la noticia e integrar a las comunidades originarias del norte y del Alto Perú a la causa independentista. Se imprimieron unos 3000 ejemplares del acta para su distribución en el interior.
4) La cláusula «y de toda dominación extranjera», promovida por San Martín, tenía como contexto, la doble traición un año antes, en 1815, del Director Supremo Carlos María de Alvear, quien en enero de 1815 envió a Manuel José García a Río de Janeiro con cartas secretas para Gran Bretaña. El 25 de enero de 1815, le escribió al embajador británico en Río de Janeiro, Lord Strangford, ofreciendo someter las Provincias Unidas a la Corona Británica: «Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo». El objetivo de Alvear era conseguir apoyo militar inglés para sofocar el movimiento federal liderado por José Gervasio Artigas
La traición ante España
Tras el motín militar que provocó su renuncia en abril de 1815, Alvear se exilió en Río de Janeiro. Allí se reunió con el diplomático español Andrés Villalba, a quien le entregó un informe detallado con todos los secretos militares de las Provincias Unidas. El documento incluía la cantidad de hombres, ubicación de los espías y el estado de las fábricas de pólvora de los ejércitos patriotas
Su sucesor, Álvarez Thomas continuó la vía diplomática con la Corona portuguesa. Para eliminar la influencia de Artigas, el Directorio toleró y promovió la avanzada militar de las tropas luso-brasileñas al mando del general Carlos Federico Lecor.
5) Ese sueño de Patria Grande de San Martín, Güemes y Belgrano, traicionado una y otra vez, es nuestro horizonte de sentido histórico, tal como lo es la cláusula independentista «y de toda dominación extranjera”.
6) Por eso acudir a la historia nos sirve para iluminar este presente de gobierno cipayo antipopular y antinacional, en este cuarto ciclo neoliberal cuyo rasgo central es la entrega total de todas las dimensiones de soberanía.
7) Por eso acudir a la historia como política de la memoria, es rescatar ese proyecto inconcluso, para que la política como historia del presente lo reactualice para luchar por nuestra Segunda Independencia de las nuevas poderosas cadenas.
Porque como sostenía Macedonio Fernández “hay que emanciparse de los imposibles, de todo aquello que nos dijeron que no existía, o peor aún, que no debía existir”.





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