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Manifiesto por la Soberanía Cultural. Hacia un Proyecto Cultural de Nación Soberana

A cincuenta años del inicio de la dictadura cívico-militar-empresarial y eclesiástica, quienes escribimos este manifiesto, personas vinculadas a la diversidad de manifestaciones artístico-culturales, trabajadores y trabajadoras culturales, nos proponemos pensar nuestra realidad en clave cultural, federal y plural, de modo reflexivo-propositivo, bajo el espíritu de los debates o querellas intelectuales por una democracia con independencia económica, soberanía política, justicia social y emancipación cultural. Como aporte abierto a las discusiones que necesitamos dar para reconstruir nuestra Patria tan rota, hambreada como saqueada. Porque no habrá reconstrucción política de la Nación, sin la reconstrucción de su cultura como potentes faros de sentido. Porque la cultura son los sentidos que le damos a nuestras formas de vida comunitaria. Y hoy esa vida comunitaria está siendo ferozmente atacada.
Eso fue y es posible, porque el proyecto de la miseria planificada que instauró esa dictadura, tuvo por principales instigadores y beneficiarios al sector civil, esa porción de la economía concentrada que representa el verdadero poder fáctico, pero tal sector ni fue juzgado. Por eso ese primer ciclo neoliberal, hoy tiene su cuarto período, con Milei, como antes lo tuvo con Menem-Cavallo, y luego con Macri. Porque no hubo un Nunca Más al Neoliberalismo. Su propósito ayer y hoy fue y es destruir el tejido productivo nacional. Por eso la destrucción del trabajo nacional y la desindustrialización; por eso la eliminación de los pequeños productores. Por eso el ataque al sindicalismo. Por eso la derogación de leyes laborales. Para quebrar nuestros tejidos sociales. Por eso el ataque a la cultura, para quebrar nuestra identidad.
Por eso afirmamos que así como hay una Argentina desaparecida con la dictadura, la que fuera la sociedad más igualitaria de América Latina –con el horizonte igualador de su educación pública, con potente cultura e industria, sin desocupación y escasa deuda externa-, hoy existe una Argentina invisibilizada, la de los sub 45 –el 65 por ciento de la sociedad-, que además de sufrir, como la gran mayoría del pueblo argentino pobreza e indigencia, padece de muchas necesidades y por ende carece de derechos.
Por eso planteamos que no se puede transformar lo que no se comprende. Ni se puede transformar sin transformarnos. No se puede gobernar en clave de soberanía sólo administrando. Porque gobernar debe ser transformar, para una más justa redistribución de nuestra riqueza material y simbólica.
Por eso planteamos que en un contexto internacional de guerras, en especial, las de cuarta generación, de carácter híbrido, es tan indispensable promover una política y una cultura de la paz y del no intervencionismo de las potencias extranjeras en cuestiones de soberanía nacional, como reconstruir el proyecto de la Patria Grande de América Latina, en unidad, y en diversos proyectos de integración regional.
Necesitamos para eso contar con preguntas propias. Con interrogantes nuevos. Y necesitamos también nuevas concepciones y prácticas políticas, abiertas, plurales e inclusivas. Por eso proponemos el arte de la escucha como método y filosofía para la reconstrucción de nuestros espacios y ámbitos culturales y políticos. Para la producción de una nueva síntesis propositiva que nos devuelva la esperanza de que otra Argentina es deseable y posible en 2027.
Ese es el sentido del por qué nos convocamos el lunes 6 de julio, a las 19:00 en Hasta Trilce, en una Asamblea por la Soberanía Cultural.
Para proponer como aportes al indispensable debate de cómo salir de este laberinto neoliberal, propuestas de políticas públicas transformadoras de este orden injusto cuyo horizonte debe ser reconstruir una Patria saqueada y recomponer el tejido social-económico-productivo tan roto como tan profundamente dañadas están las vidas de sus habitantes, su salud mental y su salud en general. Porque para reconstruir derechos tenemos que asumir nuestros deberes patrióticos, ciudadanos. Por una Cultura del Trabajo, del pleno y digno empleo y del Orgullo Nacional. Esos son los pilares de un Proyecto de Reconstrucción Nacional.
Proponemos, en tal sentido, como punto de partida conceptual, que no puede hablarse de Soberanía Nacional sin Soberanía Cultural. Así como no podemos hablar de Soberanía Cultural sin plantear Soberanía Comunicacional. Pero para que esto sea posible es necesario tener Soberanía Digital, porque hoy cada uno de los argentinos y argentinas somos objetos de extractivismo de nuestros datos para manipular nuestras subjetividades para dominarnos cognitivamente.
Por eso necesitamos:
- Las derogaciones de todas las leyes y decretos que desde diciembre de 2023 vienen atacando el Trabajo, el salario, la Industria, la Salud Pública, la Cultura, la Comunicación, la propiedad intelectual, la Educación pública, la ciencia, el ambiente, la tierra pública y nuestras Soberanías territoriales.
- La derogación de la ignominiosa Ley de Entidades Financieras de 1977 de Martínez de Hoz.
- La revisión vía comisión bicameral del pago de la Deuda Externa y de los compromisos contraídos sin pasar por el Congreso Nacional.
- Un Seguro Universal de Desempleo: Hacia el Trabajo Digno, con cobertura universal y contraprestación laboral, educativa y sanitaria.
- Una actualización laboral progresiva hacia salarios dignos y ascendentes, que reconozca derechos a los trabajadores y las trabajadoras de la economía informal, incluidos los de las plataformas y amplíe los derechos a trabajadores/as registrados.
- Una renovación tributaria donde el 10 por ciento que mayor rentabilidad tiene (persona física y/o jurídica), sea el que más pague, y quienes están en los deciles de menores ingresos sean los que menos paguen.
- Una ampliación de la Ley de Comunicación Audiovisual-Digital que garantice el funcionamiento y desarrollo productivo de los nuevos soportes técnicos y de los/as trabajadores de ellos.
- Una Ley Federal de las Culturas que defina a las culturas como derechos y al estado como protector y garante indelegable de tales derechos.
- Un Consejo Federal de las Culturas integrado no solo por las autoridades de cultura de cada provincia más CABA, sino también por los representantes de los colectivos culturales y sus representantes sindicales, con presupuesto de alcance federal, y en articulación con el CFI (Consejo Federal de Inversiones).
- Una Ley de Financiamiento de las culturas, que grabe a las plataformas digitales para financiar de modo federal, diverso y plural, las políticas públicas para la diversidad cultural y el derecho a la comunicación y la información, junto al desarrollo de las industrias culturales y creativas.
- Una Ley de promoción y defensa de la producción de autoría nacional, tanto audiovisual como en la dramaturgia (cine, tv, radio, teatro, música, literatura, artes visuales, danza, artesanías, y plataformas digitales), cuyo estímulo y promoción efectiva es concebida como protección de nuestras identidades culturales pensadas en clave federal y de diversidad.
- Un gran Congreso Nacional de las Culturas para debatir un proyecto nacional de cultura y las políticas públicas que necesitamos.
- Un gran Congreso Pedagógico para una Nueva Ley de Educación Superior que defina qué clase de educación superior, qué tipos de investigación, cultura, ciencia y tecnología se precisan hoy para el desarrollo de una Nación Soberana.







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