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Manuel Santos Iñurrieta: las formas de la “Batalla Cultural”

A fines de noviembre de este intenso 2025, conversamos en la sala “Anibal Ponce” del Centro Cultural de la Cooperación, a veintitrés años de su creación, con Manuel Santos Iñurrieta, recientemente designado como su Director Artístico.
Manuel nació en Mar del Plata y desde hace casi 30 años vive, estudia y trabaja en Buenos Aires en las artes escénicas. En este tiempo reunió a varios artistas primero en el grupo Bachín Teatro y luego en “Internacionales Teatro Ensamble”, al que define como teatro independiente épico, nacional y latinoamericano.
Actualmente actúa y dirige la obra de su autoría El invierno del oso.
Adriana Prado: Manuel, ¿cómo se gestó la idea de El invierno del oso, crónicas antifascistas en Stalingrado? ¿Hace mucho que elaboraste este texto y puesta en escena tan potente y original?
Manuel Santos Iñurrieta: Sí, hace por lo menos tres años que estuvimos trabajando con el grupo. La idea era tomar un tema que nos inquietaba como el ascenso de los discursos del odio y el fascismo a nivel mundial y también sus expresiones nacionales, que pueden ser fascistas o neofascistas.
Los discursos del odio que brotan por todos lados nos generaban inquietud. Así que empezamos a trabajar con el texto, sumamos voluntades, como la de Atilio Borón, que es un pilar enorme a la hora de pensar nuestros espectáculos. De hecho, termina formando parte del espectáculo, en una proyección de video desde su rol de sociólogo y politólogo y también como un poeta.
Hicimos dos versiones anteriores en Cuba, muy distintas a ésta que estrenamos en Buenos Aires. Demás está decir que somos militantes de la Revolución cubana, y que amos a su gente y sus artistas. Pues bien, hicimos una función en el marco del Festival Internacional de La Habana en 2023 y en 2024 convocados por el ministerio de cultura de Cuba participamos en la primera Bienal de Humor Político de La Habana. Esas fueron dos versiones totalmente distintas del espectáculo.
A nivel de estructura y de algunos relatos, las fuimos construyendo también con esa experiencia. Y finalmente le encontramos su forma final, o la que acabamos por estrenar, donde se suma Atilio y termina de completar la obra.
Trabajamos muchos aspectos: el primero es la idea del odio y del discurso de odio y el fascismo. Luego, la idea de Stalingrado, propiamente, a 80 años del triunfo sobre el nazismo y el fascismo, del pueblo soviético en la Segunda Guerra Mundial.
Tuvimos en cuenta que esta fue una de las batallas más cruentas de la historia moderna de todas las guerras. Otra línea fue la idea de cómo hacer humor con ese marco tan dramático.
AP: Y esa es una de tus especialidades…
MSI: Muy difícil y muy sutil. Y claro, era un intento de discutir y generar preguntas en torno a eso: ¿cómo hacer, si cabe hacer humor, desde dónde se hace humor con esto?
Generamos esa pregunta en este presente, con estas características, con un teatro como el que hacemos nosotros, en Buenos Aires, en Latinoamérica y con la impronta del teatro nacional que llevamos adentro.
Quiero decir también, porque la pregunta subyace, eso que pasó hace 80 años atrás en Europa, ¿qué es lo que tiene que ver con nosotros? ¿Hay puntos de contacto con nosotros? Sí, puede haber, desde el punto de vista histórico y político. Y desde el punto de vista cultural, teatral, poético, también.
Esas preguntas son todas las que van enmarcando la búsqueda del trabajo, de la elaboración del texto. De hecho, creo que hay una escena que se termina de redondear, que es muy importante para mí, para este espectáculo y para esta versión, que es el momento donde nuestro personaje empieza a morir y se despierta en la panza del cocodrilo. En este caso, una bestia, digamos.
Y ahí aparece la llave en relación con la flor martiana y el latinoamericanismo. La idea de la frase de Martí, de «viví en el monstruo, conozco sus entrañas, mi onda es la de David». Para mí esa frase redondea un poco el espectáculo y esa escena nos asocia con esa lucha y esa batalla. La idea es que hay una continuidad.

AP: Ante tanto dolor y violencia, hace 80 años y hoy, hay un rescate: esa flor blanca, dentro de ese horror, dentro de ese contexto del soldado moribundo, es una vía a otra posibilidad. Y ese giro, esa peripecia, la posible salida y resolución distinta.
MSI: Sí, y eso es lo que me parece se puede mostrar. Hay que mostrarlo. Me parece que aun siendo pequeño -nadie sabe la dimensión- es un aporte a otra mirada.
AP: Se estrenó esta temporada acá en mayo ¿Qué fuiste recogiendo? Porque en las redes se ven testimonios muy interesantes de los espectadores. Además El invierno del oso… recibió la Nominación a Unipersonal Masculino de los Premios al Teatro Independiente y tres menciones de los Premios ACE a Autor, Espectáculo Alternativo y Espectáculo para un personaje en escena.
MSI: Muy contentos con la respuesta del público y de nuestras/os colegas. Lo de los premios nos llena de satisfacción y lo agradecemos.
Pero efectivamente primero tuvimos un público muy del palo del ámbito político y teatrero también, pero luego se abrió como deseábamos a otros ámbitos, distintos al inicial. El espectáculo no se redujo a un grupo que piensa exactamente lo que se plantea o discurre en la obra, sino que gana un discurso más abarcativo, abierto, que incluye este presente que nos incluye a todas/os, donde es necesario juntarse y encontrarnos a discutir, polemizar y reflexionar.
AP: Y todo esto, exactamente, apela a la unidad del espectáculo.
MSI: Hay un poema clarísimo que dice: “no hay argumento que desmovilice, serán las organizaciones las que garanticen que se acabó la soledad”. Lo dice en plural. No dice, es por acá y es este partido y es esto. Este poema forma parte del espectáculo. Es una explicación de cómo funcionó el espectáculo. No redujo su discurso, sino que lo abrió e intentó incluir. A teatreros y no teatreros. A compañeros y compañeras afines o no. Entonces, cobró otra dimensión. Desde las ideas, sí pero también desde la emotividad.
AP: Me interesa el modo en que utilizás el recurso del teléfono –que vi también en otras obras tuyas-, obviamente, el teléfono de línea en este caso. Un soliloquio, un monólogo, porque no se escucha un diálogo completo y le da mucho dinamismo. Para los amantes del humor político, nos lleva a Tato Bores y a Gila. Es un recurso que usás con cierta picardía, como un condimento, como una buena sazón.
MSI: Sí, el monólogo del teléfono nos permite también en este espectáculo, entrar en el terreno presente, dejar picando la coyuntura, también en un modo abierto. Pero como decís, la referencia a Gila, a Tato, a Verdaguer y también a los cómicos y payasos nacionales está presente. Para mí, es parte constitutiva de nuestro teatro, de nuestras formas que se despliegan a la hora de actuar, cosa que incorporo en nuestras líneas-fuerza en instancias creativas e investigativas. Eso finalmente, payasos, somos nosotros.
AP: Es muy impactante también ver al soldado muy herido y lastimado.
MSI: Sí, el soldado que se está muriendo en ese momento y que hay cierto elemento del estoicismo y el seguir para adelante, hasta el último momento va a insistir, sabiendo su próximo final. Eso también es importante y más en este momento de derrota. En los momentos de derrota yo creo que se crean las mejores cosas, como en los momentos de debilidad se crean las mejores obras.
AP: Estar abiertos porque se hace evidente la necesidad del cambio profundo.
MSI: Totalmente. No seguir por donde veníamos. Hay que reinventarnos nuevamente y seguir.
AP: Manuel, hace poco te hiciste cargo de la Dirección Artística del Centro Cultural de la Cooperación ¿Cuál es tu idea, tus proyectos y qué impronta quisieras imprimirle a tu función?
MSI: El Centro Cultural de la Cooperación es un centro de las artes, las letras y las ciencias sociales. Su director general es Juan Carlos Junio, yo aquí asumí el rol de director artístico, la dirección artística de los departamentos de Artes. Este departamento lo integran distintas áreas disciplinares que llevan adelante la producción y la elaboración de investigaciones para el CCC, tanto en teatro, teatro para las infancias, música, danza, plástica, cine, literatura, además del área dedicada a las ciencias del arte y al observatorio de políticas culturales.
Este es un trabajo que fui aprendiendo a lo largo de estos 25 años de formar parte del Centro Cultural de la Cooperación. Fui convocado por el querido Juano Villafañe y por un talento del teatro como Ciro Zorzoli e ingresé en el año 2000 al área de teatro (que luego coordinaría por un tiempo Diego Cazabat), cuando este edificio no existía y funcionaba en Liberarte Bodega Cultural. Funcionábamos de manera piloto, hacíamos experiencias y programaciones. Luego en el año 2002 se inauguró este gran edificio, construido por un equipo de arquitectos.
Formé parte de la creación del Centro Cultural en las comisiones asesoras que existían por áreas. Habían sido convocadas por Floreal Gorini y el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos para pensar el proyecto. En la de teatro estaban Tato Pavlovsky, Tito Cosa, Norman Briski, Alejandra Boero, Cristina Banegas, Lorenzo Quinteros, Ricardo Bartíz, Ricardo Talento y un sinnúmero de artistas extraordinarias/os de la historia del teatro nacional, la primera línea. Estaban convocados, sentados, discutiendo, pensando este proyecto y en una punta de la mesa estaba yo también. Era el comienzo de los años 2000. Debo dedicar unas líneas a la enorme figura de Raúl Serrano, que desempeñó un papel fundamental en la tarea de articular con Floreal y los teatreros. En Raúl creo que se sintetiza la idea de intelectual orgánico y, de alguna manera, un modelo posible a emular y seguir, tanto humana como profesionalmente.
Así que desde ahí, integrando el área de teatro, siendo investigador de esta área, luego coordinando, después formando parte de la dirección artística y hoy como director artístico del Centro Cultural de la Cooperación, fueron pasando veinticinco años.
En Mar del Plata había ingresado a la Escuela Municipal de Arte Dramático que dirigía Antonio Mónaco. Luego vine a Buenos Aires a estudiar en la Escuela Nacional de Arte Dramático. Empiezo a armar el grupo El Bachín Teatro, con mis compañeras/os. Todo esto va de la mano y el Centro Cultural fue un espacio de formación de vida, de teatro y de política. Con el grupo empezamos a buscar su teatralidad, su lenguaje y su sentido. Y nos llega el 2001.
Ahí fuimos hacia la vida y los acontecimientos. Entramos a la vida cívica como jóvenes en la crisis del 2001, lo que nos disparó a militar también desde el teatro y desde la política. Integramos Movimiento Piquetero. Marx decía: interés, posición y conciencia. Así que asumimos esa posición de piquetero y de militancia política. Fuimos creciendo en este proyecto que nos cobijaba y que nos daba lugar para probar y equivocarnos. Y es muy importante tener lugares para equivocarse, para probar cosas.
Así este es un poco el recorrido personal que hoy me encuentra dirigiendo esta área del Centro Cultural de la Cooperación. Recorrido con muchos compañeras/os valiosísimas/os en los aspectos específicos de lo teatral y también de lo sociológico y político.
AP: Esta dirección artística, además de tu especialidad, ¿están también las otras disciplinas conexas?
MSI: Como decía, en primer lugar está la dirección general, dirigida por Juan Carlos Junio e integrada por extraordinarias/os compañeras/os como Luis Pablo Giniger, Pablo Imen, Natalia Stoppani y Antoneta Madjarova, que es directora adjunta de los Departamentos de Arte. Luego el equipo artístico se completa con Juan Pablo Russo, Mariela Ruggieri, Juan Pablo Pérez, Jorge Dubatti, Carlos J. Aldazábal, Luis Chino Sanjurjo y Walter Alegre: piezas fundamentales para llevar adelante la tarea. Cabe mencionar aquí también a la estructura de gestión como Diana Kamen, Daniela Gangone y Horacio Novelle, como jefe técnico del CCC.
AP: ¿Cuál es el proyecto para esta nueva etapa que va a contar con tu dirección?
MSI: Bueno, la idea es seguir profundizando lo hecho y ensanchándolo. Lo hecho es buscar la excelencia artística, es intentar armar una cartelera que pueda reunir la gran variedad de poéticas y estéticas que hay en la escena nacional y de la Ciudad de Buenos Aires. Que sea amplia, diversa, plural, con paridad de género y diversidades. Que permita encontrar a las nuevas generaciones con los artistas consagrados, que en un mismo ámbito haya cruces.
Que pueda hacer que el Centro Cultural siga siendo la herramienta que es hoy desde el movimiento cooperativo, desde la cultura como vanguardia y punta de lanza de nuestro país, con propuestas de calidad, de excelencia y con las puertas abiertas para todos y para todas.
Que las/os realizadoras/es que no han estado en el CCC estén y que los nuevos jóvenes se sientan invitados y que en este espacio sientan que esta también es su casa, como nos pasó a nosotros cuando éramos jóvenes de 19 años. Estábamos en la escuela de teatro, o en las escuelas de arte y era nuestro lugar. Yo, con eso, inicialmente, me doy por satisfecho.
AP: Tu área específica y en general en el Centro, ¿recopila información, hace estadísticas, informes, tiene una visión panorámica para hacer una lectura prospectiva? ¿Investiga, analiza la concurrencia, la participación y las tendencias?
MSI: Sí. El Departamento Artístico tiene un área de gestión que lleva todo el registro de cantidad de espectadores, los artistas que han pasado por él, las temporadas. Se hace una lectura de todo esto. Es el termómetro que sirve para ir afinando, apuntando y buscando estrategias para el desarrollo y la programación. El Centro Cultural investiga cada una de esas áreas sobre su especificidad, pero también sobre su contexto determinado. Todos estos son insumos y herramientas para pensar la vida cultural de esta ciudad y del país, y para delinear nuestro camino como institución.
También siempre ha generado acontecimientos de índole político y político-cultural e impulsado muchas iniciativas. Por ejemplo albergó a personalidades de la política nacional y latinoamericana. Recordemos que por aquí ha pasado Hugo Chávez en dos oportunidades, Rafael Correa cuando fue presidente de Ecuador y vino también Aleida Guevara.
El CCC tiene el perfil del Movimiento Cooperativo y se define en particular como un Centro Cultural de Izquierda, anticapitalista y antiimperialista. Todo eso forma parte de nuestro patrimonio y de nuestra historia.
AP: ¿Cómo es todo eso traducido hoy en el presente?
MSI: No sé, pero “lo haremos tú y yo, nosotros lo haremos, tomemos la arcilla para el Hombre Nuevo…”. Estamos en el fragor de la contienda. Está todo por hacerse, ni copia ni calco, Creación heroica.
Adriana Prado es licenciada en Ciencias Sociales y Humanidades y Licenciada en Bibliotecología y Documentación. Actualmente realiza periodismo cultural por radio y por redes sociales como “Voces y contexto”, en YouTube: Voces y contexto 4973. Es integrante de EDIT (Encuentro de Divulgadores Independientes de Teatro) y del jurado Premios al Teatro Independiente. Vive en Parque Chacabuco, Comuna 7, CABA.






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