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Dibujar en los juicios de lesa humanidad de manera presencial o virtual

Una tarea militante que no se detendrá mientras haya genocidas sueltos

Por Eugenia Bekeris y María Paula Doberti

 

Dibujar a partir de una prohibición

Comenzaremos con una breve reseña acerca del sentido de dibujar en los Tribunales, convirtiéndonos en testigos de los testigos y constituyendo un archivo de imágenes y textos de los acontecimientos referidos a los juicios de lesa humanidad, que sucedieron en Comodoro Py, en la última década. En 2010, el Tribunal Oral y Federal Número 5 prohibió que las cámaras, tanto de fotos como de video, registren los juicios a los genocidas. Por eso, bajo la consigna “No se los puede filmar, no se los puede fotografiar, pero se los puede dibujar”, la agrupación H.I.J.O.S. y el Departamento de Artes Visuales Prilidiano Pueyrredón del Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA, hoy UNA) invitaron a concurrir a los Tribunales de Comodoro Py para dibujar a los militares acusados en los juicios por violaciones a los Derechos Humanos. Las llamaron Clases con modelos vivos gratuitos en Comodoro Py.

Así comenzamos, sumándonos a esa iniciativa, con el objetivo de dar visibilidad a lo que sucede en el recinto de los Juicios, desde un dibujo en acción que se transformó en un acervo de lo ocurrido. Con el tiempo, comprendimos que nuestros blocks estaban repletos de dibujos testimoniales, que se constituyeron en documentos visuales y textuales.

María Paula Doberti, Apropiadora (juicio de apropiación de Federico Pereyra Cagnolo).

Como Dibujos Urgentes tomamos algunas decisiones que hemos ido pensando y acordando a lo largo de tantos años. Mantenemos el tamaño A4 y el lápiz como herramienta, como fue la iniciativa original. Decidimos no trabajar desde la metáfora, sino, desde una narrativa descriptiva. Mantenemos el dibujo rápido sin posproducción, lo dejamos como quedó en la sala de audiencias. Anotamos la fecha, la Sala, los nombres de los testigos y/o personal judicial. Tratamos de ser lo más fieles posibles a lo que vemos y escuchamos. Mientras dibujamos, sumamos algunos textos, anotando aquello que nos parece esencial de las declaraciones. Nos sumamos, así, a las estrategias de resistencia y a la lucha por Memoria, Verdad y Justicia, otorgando a los procesos judiciales visibilidad desde nuestra práctica.

Ir a los Juicios se volvió un compromiso, un trabajo militante de resistencia frente al olvido. Nos informamos sobre lo que vemos y oímos, nos sentimos parte del Juicio. Entendemos que tener datos es concebir a los Juicios como un espacio de aprendizaje de la Historia reciente.

Dibujos Urgentes es un trabajo de registro documental y estratégico, que testimonia lo que ocurre en los Tribunales. Son urgentes y necesarios, ya que documentan y visibilizan las audiencias que la Justicia no permite registrar para difundir públicamente.

Eugenia Bekeris, fiscal Gabriela Sosti (Juicio Contraofensiva Montonera).

Dibujar en Comodoro Py 

En las audiencias presenciales, el público se sentaba tras un vidrio que lo separaba de la sala donde se llevaban a cabo los juicios. Del otro lado, se ubicaban los jueces, los abogados defensores de los represores, los querellantes, los secretarios y los fiscales. Allí, también, estuvieron sentados los genocidas y, en el mismo sitio, ingresaron quienes atestiguaron. Del otro lado del vidrio, lejos, mirando desde una pantalla que grababa y reproducía en simultáneo, dibujábamos.

Asistimos a audiencias donde declararon Testigos-Víctimas, personas que sufrieron tormentos múltiples (secuestros, torturas y violaciones), que resistieron con el objetivo de poder contar lo que vivieron en un ámbito judicial. Durante la presentación de los testimonios, como afirman los testigos, ellos no rememoran los hechos, vuelven a revivirlos y aquellas experiencias concentracionarias que los marcaron se vuelven a hacer presentes.

A partir de los testimonios de los sobrevivientes de los centros de detención y las consecuencias sobre las víctimas directas y todo el conjunto de la sociedad, fueron creadas, a lo largo de estos años, distintas estrategias para reconstruir la memoria colectiva de aquel período de nuestra historia reciente.

Los juicios dan (siguen dando) visibilidad al genocidio, ya que el concepto de desaparición intenta arrasar con toda huella que deje a la vista a las víctimas y la responsabilidad de los victimarios. Dibujar sus declaraciones en el recinto fue un modo de volverlos visibles.

Eugenia Bekeris, Testigo Liliana Lanari (juicio Contraofensiva Montonera).

Asistir a los juicios de crímenes de Lesa Humanidad es un acto de resistencia frente al olvido. Sostener las prácticas tantos años se trasformó en una responsabilidad con los sobrevivientes y familiares. Ofrecemos los dibujos como documentos del pasado en función del presente y el futuro. Es una manera de traer el pasado desde el presente, otorgarle un dispositivo de visibilidad que puede ser reutilizado, de diversos modos, en el futuro.

Proponemos pensar nuestra práctica como la generación de un archivo visual y textual acerca de los acontecimientos que, desde 2010, vienen sucediendo en diversos Juicios de Lesa Humanidad. El sentido de los Dibujos Urgentes parte de la idea de desmontar aquello que no se puede imaginar y, al mismo tiempo, propone inventar una estrategia que permita resguardar, proteger y preservar lo que ocurre en las audiencias.

Consideramos que nuestro archivo posee un valor histórico a largo plazo, aun cuando esa no fue la primera intención. Cuando dejamos de mirar los dibujos por separado, por Juicio, por ubicación temporal, por declaración o por diversas clasificaciones posibles y cuando comenzamos a entender que todos juntos constituían un archivo, entendimos el valor de cada uno como documento.

El objetivo de nuestro archivo es reunir, ordenar y conservar los dibujos documentales para brindarlos como fuentes fidedignas y acervo histórico. La idea es poder darle difusión al patrimonio existente, para transmitir a través de ellos la importancia de la continuidad de los juicios de Lesa Humanidad.

El nuestro es un archivo en movimiento, ya que se mantiene en construcción, por lo que se ve alterado al ir sumando nuevos documentos semanalmente.

Entender los Dibujos Urgentes como documentos que producen información es otorgarles un carácter alejado del mundo del arte y del judicial. Producen marcas de memorias, dejan huellas de la historia reciente y rescatan la palabra.

María Paula Doberti, Testigo María Cristina Miura (juicio Plan Cóndor).

 

El libro 

El 11 de marzo de este año, presentamos el libro Dibujos Urgentes en el Centro Cultural de la Cooperación. Allí, mostramos gran parte de nuestro trabajo en los juicios de Lesa Humanidad, donde tratamos de aprehender los espacios del horror que relatan los sobrevivientes. En nuestros blocks, los inscribimos con imágenes y palabras y lo plasmamos como un legado para compartir con las nuevas generaciones que nacieron en una Argentina pos-dictadura.

En el libro/archivo se observa cómo se pudo ir reconstruyendo una trama, desarticulando silencios y ocultamientos cómplices y donde la verdad se pone en evidencia, a partir de unir cada testimonio. La edición permite leer las palabras escritas en los dibujos, mostrar a los testigos en el momento en que declararon en los recintos, a través de sus expresiones, sus palabras y su lenguaje corporal. La unión de los fragmentos de textos de cada declaración armó una sincronía del horror, de aquello que sucedió en los años de la dictadura cívico-militar. Así, estos dibujos se muestran como documentos que se hilvanan con tantos otros trabajos que tienen como objetivo la construcción de la memoria colectiva.

El libro comienza con un prólogo escrito por el ex juez de Cámara Federal Carlos Rozanski. Allí, señala que “Desde siempre se ha tratado de encontrar ex­presiones que ayuden a definir la condición de quienes son capaces de infligir tanto dolor, tanto sufrimiento y tanta muerte. A mi enten­der, cuando se los suele designar como ‘inhumanos’ es por el afán de dimensionar el daño que producen al prójimo. Sin embargo y aun aceptando esa calificación como producto de la impotencia y la angustia, hay que repetir, una y otra vez, que son absolutamente humanos. No es una afirmación caprichosa, toda vez que es importante mantenerlos en esa categoría de humanos y, además, justiciables”.

Hemos invitado a escribir a Ana María Careaga (psicóloga, referente de familiares y Compañeros de los 12 de la Santa Cruz), a Graciela Daleo (sobreviviente), a María Rosa Gómez (periodista, docente e investigadora de la Secretaría de Derechos Humanos), a Fabiana Rousseaux (psicoanalista y fundadora del Centro de asistencia a las víctimas Ulloa) y Gabriela Sosti (fiscal). Todas ellas, junto a los editores, Julieta Colomer y Hernán Cardinale, han transitado y pensado acerca de la importancia de los juicios de Lesa Humanidad. Así, el libro se presenta como una sumatoria de voces, como un coro de reflexiones que reflejan la producción colectiva de la memoria.

Los años del macrismo nos pusieron alertas y se volvió imprescindible nuestra tarea, se perdió un terreno que pensamos era intocable y volvió el lenguaje negacionista, que creímos no volver a escuchar. Reaparecieron sentimientos de odio hacia las propuestas colectivas, atacando directamente sus bases constitutivas y poniendo en peligro los sitios de Memoria y nuestros derechos.

María Paula Doberti, Testigo que pasó a ser imputado por falso testimonio en esa declaración (juicio Contraofensiva Montonera).

 

Juicios virtuales 

Existen varias situaciones que debemos tener en cuenta para analizar el momento actual de los juicios de Lesa Humanidad, en este particular año pandémico. Aún, hay más de sesenta causas que están esperando su apertura y más de doscientas que están en diferentes etapas de investigación. A pesar de que los abogados defensores de los genocidas utilizan como argumento, para desarticular la continuidad de los juicios, que quienes están en prisión preventiva forman parte de un grupo de riesgo ante la expansión del Covid-19, de los doscientos pedidos de arresto domiciliario sólo se concedieron treinta y cinco.

En el contexto del aislamiento social, preventivo y obligatorio, continúan los juicios de Lesa Humanidad de manera virtual. Entramos, ahora, a las audiencias de manera remota y dibujamos con la complejidad de atravesar la pantalla. Nos adaptamos a este nuevo modo de ver, de esperar y de escuchar.

Así, como en la presencialidad dibujábamos atrás de un vidrio, hoy, lo hacemos desde nuestras computadoras.

Es notoria la necesidad de digitalizar la información y los expedientes que manejan los abogados, ya que es complejo compartir virtualmente los diversos documentos. Los y las testigos no ven con claridad lo que se les muestra y todo se demora.

Es necesario poder ingresar de manera abierta a los juicios de Lesa Humanidad, ya que esto no ocurre en todos los casos, impidiendo, muchas veces, darle visibilidad a lo que ocurre. Es necesario apuntar a una política de reparación histórica y de participación ciudadana.

María Paula Doberti,, Audiencia virtual (juicio Campo de Mayo).

La primera sentencia virtual se dictó desde el Tribunal Oral Federal n°1 de Mar del Plata, el 27 de abril de este año, por la causa de subzona 15, donde se juzgó a veintiocho imputados por doscientos setenta y dos crímenes de Lesa Humanidad, cometidos en los centros clandestinos de detención conocidos como La Cueva y La Base Naval y otros en General Lavalle, General Pueyrredón, Madariaga, Balcarce, Mar Chiquita, General Alvarado, Lobería, Necochea y San Cayetano. Se condenaron a veintiocho imputados a cadena perpetua, siete recibieron penas de entre siete y veinticinco años y cinco fueron absueltos. Habíamos viajado a Mar del Plata para una audiencia y dibujamos la sentencia de manera virtual.

Fue extraño ver la Sala vacía, sin los familiares, sin las fotos de los desparecidos, sin los abrazos, los gritos y los llantos. No pudimos ver a los genocidas, pero los sabemos condenados.

Estamos, ahora, asistiendo a dos causas que se han retomado virtualmente, ambas en el Partido de San Martín, provincia de Buenos Aires: la Megacausa de Campo de Mayo, en el TOF 1, y Contraofensiva Montonera, en el TOF 4.

En el juicio de Campo de Mayo, se está juzgando a veintidós imputados que cometieron crímenes de Lesa Humanidad contra más de trescientos veintitrés víctimas, entre 1976 y 1978. Trece de los imputados no tienen condena previa y nueve de ellos ya han sido sentenciados por delitos previos.

Asistimos a la declaración de la testigo especialista Stella Segado, quien declaró en el juicio de Contraofensiva Montoneros. Este juicio es transmitido en vivo por el sitio www.laretaguardia.com. Ese día, siguieron a Segado mil personas y, luego, se subió a www.youtube.com, donde tuvo mil setecientas visualizaciones. Eso era impensado en la presencialidad, donde asistimos a audiencias con poquísimo público.

Escuchamos los relatos de los sobrevivientes y los familiares por videoconferencia. Es difícil ver a alguien en su casa, en soledad, recordar atrocidades, llorar y pedir justicia cuando sabemos que nadie podrá abrazarlo luego. Sin embargo, el sentido judicial de la reparación para las víctimas, la búsqueda de la verdad y las condenas no cambian.

Eugenia Bekeris, Testigo especialista Stella Calloni (juicio Plan Cóndor).

 

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