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Cinco razones para una Nueva Ley de Educación Superior en la Argentina

El texto que a continuación comparto, fue leído en la tarde del viernes 22 de mayo, en el Cabildo Abierto por la Soberanía Educativa, vía zoom. Cuyo primer capítulo estuvo dedicado a la Educación Superior. Sus convocantes fueron: el IEFI (Instituto de Estudios y Formación para la Igualdad), la Fundación Acción para la Comunidad, el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, el Colectivo Pedagogía de la Emancipación y el Centro Espacio de Ideas.

Entre los participantes, estuvieron Daniel Filmus, Sonia Alesso (CTERA), Alberto Sileoni, Carolina Mera (decana de Ciencias Sociales, UBA), Carlos De Feo (CONADU), Beatriz Gentile (decana de COMAHUE, Neuquén); Rodolfo Tecchi (Rector de la Universidad Nacional de Jujuy), Mariana Gottardo (consejera superior por los estudiantes, UBA); Adrián Cannelloto (rector de la Universidad Nacional Pedagógica), Silvia Rojkes (Tucumán, ex ministra de educación), Luis Garcés (Universidad de San Juan) y quien escribe esta nota.

La historia es la política de la memoria. Por eso, la elección de esta fecha y el nombre de Cabildo Abierto para definir lo que estamos haciendo. Porque, evocamos el hecho histórico de ese 22 de mayo de 1810, en el que la idea madre de la soberanía popular, defendida por Juan José Castelli, frente a la noción de obediencia colonial, postulada por el obispo Lúe, nos abrió el horizonte de la Patria. La política es la historia del presente y, como la memoria, siempre está en disputa cultural.

En este tiempo histórico, marcado por la pandemia del COVID 19, acontecimiento de escala planetaria, al que Ignacio Ramonet [1] califica como “hecho social total”, porque, afecta nuestras vidas individuales y colectivas, las máscaras que sostienen el gran decorado neoliberal han caído, grosera y trágicamente. Quedan expuestas, de este modo, las profundas desigualdades sociales que son sus consecuencias. Porque, los mercados no curan ni educan a nuestras grandes mayorías. Por eso, ahora que vuelve a revalorizarse el rol del Estado y de lo público, resulta indispensable situar a la idea de la soberanía educativa, como llave maestra para la descolonización/despatriarcalización  cultural, lingüística, epistemológica y educativa.

Por eso, en este primer cabildo, nos proponemos abordar la cuestión de la educación superior, para discutir sobre la necesidad de una nueva ley que sepa leer e interpretar las necesidades de nuestra sociedad argentina del siglo XXI. Sus complejidades, diversidades, desafíos y encrucijadas en los contextos internacionales actuales.

En tal sentido, propongo cinco puntos para introducir el debate:

  1. Desmercantilizar: La Ley de Educación Superior en vigencia data de 1995, durante el menemismo, e introduce los principios que dieron lugar a su mercantilización. Es muy destacable la sanción de la Ley Nº 27.204/2015, por iniciativa de la, por entonces, legisladora nacional Adriana Puiggrós, porque, introduce modificaciones importantes a esa ley, en especial, en lo que concierne a su gratuidad, concibiendo a los estudios superiores como derecho social. Sin embargo, en marzo de 2016, un juez la consideró inconstitucional[2], porque, la consideró un avance sobre la autonomía universitaria. El gobierno de Mauricio Macri no apeló tal fallo y, por lo tanto, quedó firme.
  2. Un proyecto de educación superior emancipatorio para una país soberano: Necesitamos un gran debate, para contar con una Ley de Educación Superior para una Argentina soberana. Su ausencia es una de las grandes asignaturas pendientes del período 2003-2015. Porque, necesitamos transformar las condiciones simbólicas -tanto como las materiales- que pesan sobre nuestra educación pública, como anteojeras conceptuales para comprender quiénes son sus nuevos sujetos, qué clase de conocimientos necesitan aprender y cuáles son los procesos de enseñanza-aprendizaje social, cultural, científica, tecnológica y éticamente valiosos. Por consiguiente, el debate por una nueva Ley de Educación Superior y su sanción, surgida de un gran acuerdo nacional, es condición de posibilidad para la planificación y puesta en marcha de un proceso de transformación de la formación y la carrera docentes. Pero, también, debe discutir y definir los aportes de nuestras universidades para el desarrollo estratégico de la investigación científica y tecnológica, cuyo norte debe apuntar hacia el horizonte de una emancipación, que conquiste grados crecientes de autonomía. Que se proponga un aporte significativo para la justa redistribución de la riqueza material y simbólica del país, porque, se piensa como la institución capaz de producir los conocimientos imprescindibles para el desarrollo integral de la Argentina, social, económico, cultural y educativo –capaz de interrogar y transformar nuestra matriz productiva y científica-tecnológica-, concebido desde la perspectiva ambiental.
  3. Resignificar el concepto de autonomía universitaria, no solo en relación con el Estado, que establezca a la autonomía universitaria, también, y, sobre todo, respecto de los intereses de los grandes monopolios y corporaciones, que son los poderes fácticos que penetran los planes de estudio de las carreras y líneas de investigación, como formadores de lo que conciben como sus propios recursos humanos.
  4. Repensar el concepto de extensión universitaria: Para que este principio reformista se resignifique, desde las dimensiones sociales y éticas del conocimiento como instrumento para comprender y transformar la realidad, no para las otras y otros, sino, junto con los sujetos que la viven como injusta. Es necesario rescatar valiosas experiencias de universidades, en estas últimas dos décadas.
  5. Pensar nuestros IES, de todo el país, como partes fundamentales de la educación superior, reorganizados a partir del INFOD, en una red federal que articule, de modo virtuoso, las nuevas relaciones entre Nación y provincias, para anclar, fuertemente, en la diversidad territorial que somos, a partir de los principios de un País Federal, en términos de lo que Buaventura de Soussa Santos llama Justicia Social Plural. Y, me permito agregar aquí, de Justicia Educativa.

Francisco Tete Romero es escritor, docente y editor. Fue Ministro de Educación, Presidente del Instituto de Cultura del Chaco y Director Nacional del Ministerio de Cultura de la Nación. Actualmente, es Secretario Ejecutivo del Congreso Pedagógico del Chaco.

[1]     Ramonet, Ignacio, Coronavirus, la pandemia y el sistema mundo. En: https://www.pagina12.com.ar/262989-coronavirus-la-pandemia-y-el-sistema-mundo

[2]     Lorca, Javier. El gobierno no apeló y quedó firme un amparo contra la reforma de la Ley de Educación Superior. Un fallo a favor del ingreso restringido. 11 de marzo de 2016. Página 12. En: https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-299074-2016-05-11.html

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