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Carlos Rottemberg: “En la industria del espectáculo, los que más sufren esta crisis son los artistas”

Entrevistamos a Carlos Rottemberg, con quien hablamos de la actualidad del mundo artístico, el impacto que tiene la pandemia y la cuarentena y la delicada situación de los trabajadores del espectáculo en ese contexto.

Fervor: Manifestó, a fines de marzo, que la temporada 2020 está perdida. También, que la vuelta  a los escenarios será larga ¿Ya tiene una idea de cómo implementar el retorno de la actividad teatral?

Carlos Rottemberg: Lo que hice en marzo fue dar un panorama de cómo lo sentía, desde la óptica de una empresa de salas de teatro que tiene mucha responsabilidad sobre mucha gente a cargo. Por lo tanto, la visión de lo que expresé, en ese momento, se debía a que estaba dirigida a un grupo de colegas. La noticia, luego, se viralizó. Dije que había que prepararse para un año 100% deficitario. Pero, también, insinuaba, por aquel entonces, que podría llegar a haber una apertura a partir de la primavera. Por supuesto, sin ser un especialista en sanidad. Dependiendo, también, de cómo se desarrollara el tema del coronavirus en nuestro país.

Pero, cuando se pudiese dar la apertura, con todos los protocolos de sanidad autorizados por la salud pública, poco a poco, iremos retomando las actividades. Desde los griegos para acá, el teatro sigue siendo un hecho vivo e irrepetible, artesanal, único, sin copias y, fundamentalmente, con presencia de público. Yo voy a volver a apostar, cuando se pueda, por lo mismo que desarrollé durante estos 45 años de profesión.

F: Transitamos casi dos meses del aislamiento preventivo por la cuarentena, ¿cómo lo está llevando personalmente?

R: Acompañando, con la preocupación por lo sanitario. Apoyando la medida propuesta, entendiendo que estamos todos en el mismo bolillero, sin importar ni estatus social, geografías, estatus económicos, ideología política, grieta. Anteponemos lo santitario por sobre cualquier otro interés. Preocupado por la situación actual.

Tenemos una empresa que funciona en la ciudad Mar Del Plata en el verano y en Buenos Aires todo el año. Hay que pensar en 890 salarios que pagar en un año y, entonces: ¿cómo no voy a estar preocupado? Hay que responder a esa obligación empresarial, ¿no? La cuarentena lleva mucho tiempo. Hay que ir conduciendo el barco lo más ordenadamente posible.

F: Usted había destacado la solidaridad de SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes), con los actores, pero, también, más allá de los actores y guionistas, dijo que había que tratar de defender los puestos de trabajo de la gente que forma parte del armado del teatro. El Estado creó diferentes beneficios para PyMES y grandes empresas, donde llegan a pagar hasta el 50% del sueldo de los trabajadores formales. Pero, ¿qué sucede con aquellos artistas que están por fuera del sistema contractual, quienes, quizás, son los mayores afectados en sus ingresos?

R: Son dos casos diferentes: uno es el resguardo de los puestos de trabajo por parte de la gente que actúa en las empresas formales, que sería, por ejemplo, nuestro caso. Porque, digamos, hoy está más resguardado un acomodador o un electricista, quienes trabajan dentro de un teatro, que tienen un recibo de sueldo y queda muy clara la relación contractual respecto a su salario, y contraria es la situación de un artista o un dramaturgo.

Yo, como amigo de muchos de ellos, luego de tantos años dentro de la industria me pregunto: ¿qué hacemos con la cantidad de miles de artistas, músicos, escenógrafos, directores, actores y actrices? Donde, todos ellos, no tienen a quién reclamarle, porque son todos trabajos eventuales. Bueno, en ese sentido yo creo que, en algún momento, el Estado tendrá que focalizarse en esa gente. Va a tener que involucrarlos, como tantas otras profesiones que no tienen un contratante a quién reclamarle nada.

F: Muchos de ellos, quizás, son monotributistas de clases superiores a las A y B y no tienen ninguna ayuda, de acuerdo a las medidas tomadas hasta ahora.

R: Así es. Por eso, digo que es un tema que supongo que el Estado va a tener que, en algún momento, reverlo o plantearlo. Porque es una masa crítica importante de personas que, por la propia función que desarrollan, están muy acostumbrados al contrato eventual que, ahora, está borrado, en la práctica, todo este año.

F: Después de los 4 años de políticas económicas y culturales del macrismo, según las estadísticas, la temporada Mar del Plata fue mucho mejor que la del año anterior ¿Se avecinaba una mejora del teatro y la cultura antes de la pandemia?

R: La temporada de Mar Del Plata fue muy buena, si la comparamos con la anterior y, eso, se notó en cualquier tipo de comercio de la ciudad balnearia. Más allá de eso, era pronto para presuponer cómo sería la temporada a lo largo del año. Pero, ya con la pandemia, todo quedó en el olvido.

Hoy no hay otra perspectiva que no sea esta, que, incluso, afecta a la próxima temporada. Porque, este tema, además de lo que tiene que ver con lo sanitario, también tiene que ver con lo monetario. No hay dudas de que sobre lo que ya era una economía maltrecha, viene a pasar todo esto, que tiene un costo económico muy fuerte para la población.

F: También, manifestó que hay que defender al teatro independiente y todo lo que es la vida cultural ¿Qué le parecen las iniciativas tomadas, por ejemplo, por Claudio Tolcachir, de Timbre 4, de vender entradas por adelantado para sostener el teatro?

R: Todo lo que se da en esta época, que tiene que ver con la solidaridad, es positivo. Pero, no soluciona el problema, está claro. Yo quiero ser práctico con esto. Todo está como cuando uno dice veo teatro en televisión, en la pantalla de la computadora. Hoy en día, ante el problema real para la industria y la magnitud que tiene, todo es válido, está claro. Pero, creo que no puede, ninguna sala de teatro independiente, sostenerse en el tiempo en base a estas medidas, que duran lo que dura los primeros días de la convocatoria. Después, terminan y los costos fijos de los lugares siguen estando.

F: ¿Vendría a ser como un paliativo?

R: Totalmente. Hay cosas que tienen más que ver con la buena prensa que con la práctica económica.

F: ¿Cómo cree que el Estado, si bien tiene como prioridad la salud y la alimentación del pueblo, podría ayudar a los pequeños y grandes productores para continuar con el teatro y la cultura?

R: Hoy, hay actividades que tienen ingresos cero. En este caso, el Estado tiene que tener una política diferenciada entre quienes tienen una actividad sin ingresos, como el turismo y los espectáculos, y aquel que comercializa café, que puede no venderle a un hotel o un bar, porque, están cerrados, pero sí le puede vender a supermercados o almacenes, entonces, sólo una parte de su comercialización está partida. Y hay rubros, como la industria farmacéutica, que no pierden nada y siguen funcionando plenamente. Entonces, creo que el teatro debe sumarse a los lineamientos que tengan las pymes de ingreso cero. En ese sentido, no me gusta mirar solamente nuestro ombligo, también, es necesario compartirlo con aquel que tiene una agencia de turismo, con 4 o 5 empleados, o aquel que tiene un pequeño local gastronómico, con seis o siete empleados. Porque, en definitiva, la solidaridad no puede ser sectorial.

F: Como bien dijo, este año será completamente deficitario para la cultura y varios otros rubros dentro de la economía argentina. Si bien, no veníamos del mejor de los mundos en la actividad cultural, ¿cree que todavía hay empresarios con espalda como para poder mantener sus empleados y sus teatros abiertos?

R: En primer lugar, es una obligación sostener a los empleados y, después, se verá quiénes lo pueden hacer, porque, como pasa siempre en este sistema, los que tengan más resto, sean más fuertes o mejor administrados, estarán más preparados que aquellos que comenzaron ahora o que, incluso, cerraron antes de esta pandemia. Pero, esta es la ley que vemos en cualquier tipo de comercio en este sistema, el sistema de la libre demanda capitalista. Aquí, el Teatro de la Comedia se cerró el 31 de diciembre sin el coronavirus; el Teatro Santa María, en la calle Montevideo y Córdoba, lo mismo; y el Teatro Regina, en el edificio de la casa del teatro, estuvo con inquilinos saltarines en los últimos meses. Uno ya tiene la experiencia de haber pasado, en el año 2009, por la gripe A. Entonces, no es lo mismo una empresa que tiene, como en nuestro caso, 45 años de funcionamiento en el mismo rubro, que está con más espalda para administrar unos meses más, que aquellos que comenzaron hace 2 años, son dos casos muy diferentes.

F: Científicos, políticos y analistas dicen que, después del fin de esta pandemia, va haber un cambio de paradigma en las sociedades y que van a haber cambios de hábitos. Pero, también, manifiestan que el coronavirus dejó al desnudo al sistema capitalista neoliberal y que terminó por demostrar la gran importancia del Estado, presente y regulador, y ,también, una necesidad de solidaridad y redistribución de la riqueza ¿Cómo cree usted que saldremos, mundialmente y en la Argentina, de esta pandemia?

R: Creo que, de entrada, se va a notar eso que usted muy bien describe. Creo que, con la vacuna, se podrá resolver el tema de la pandemia, como ya ha pasado con otras enfermedades. Con los años, la gente vuelve a seguir su ritmo, sus mismas preocupaciones y sus mismas posturas filosóficas ante la vida. Soy un poco más negativo a largo plazo y soy más positivo a corto plazo. En el largo plazo, tengo graves dudas de que haya cambios. Creo que, hoy, a muchos los une el espanto, pero, tengo mis dudas que, superado el coronavirus, cuando pase a ser historia, la gente no vuelva a olvidarse muchas de las cosas que se están diciendo ahora; incluidos aquellos que, siempre, hablaron del Estado como mala palabra y, ahora, resulta que están esperando que los venga a salvar. Pero, temo que con la vacuna, después, se olviden.


Alex Arellano es periodista.

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