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Aceite residual de la combustión de la Casona Cultural Humahuaca en Pandemia

La Casona Cultural Humahuaca es un espacio cultural ubicado en Humahuaca 3508, barrio del Abasto, Comuna 3, Ciudad de Buenos Aires.

Acercando la lógica que vivimos en pandemia, hoy, 29 de septiembre, escribimos este hisopado tipo crónica de lo que nos pasó en la Casona Cultural Humahuaca. Estamos en emergencia cultural, al igual que 400 espacios culturales de la Ciudad de Buenos Aires. Hemos pasado por muchos estados de ánimo en esta montaña rusa pandémica. Y, así, lo intentaremos relatar.

Momentos feos: montaña rusa abajo.

Momentos positivos: montaña rusa arriba.

Siempre en un contexto especial malo. Terrible. Feísimo, ¿sí?

Quizás sea el Primer Hecho Mundial que estará en los libros de historia de todos los pueblos del planeta.

Podrá decirse Antes de la Gran Pandemia. O después. Y todos los pueblos lo entenderán.

Nosotres, en este relato, contaremos el durante. Lo que pasó en un pequeño centro cultural con un pequeño bar. Somos una Asociación Civil. Y el bar es una cooperativa de trabajo.

Estamos en un barrio, el Abasto, aún con empedrado, donde los vecinos queremos que así sea y todo a 25 cuadras del Obelisco.

¡Montana rusa para abajo!: Pandemia. Estamos en nuestras casas sin salir. Como 7000 millones de personas en el mundo.

Menos los imprescindibles, que salen todo el tiempo arriesgando mucho.

Montaña rusa por arriba: por el mundo virtual, aprendimos de cero y festejamos:

  1. Cumple de los 20 años casoneros.
  2. Fogón virtual con quema de muñeco, junto a instituciones barriales,
  3. Clases por zoom, charlas, conversatorios, talleres de juego, espacios de encuentro de orden latinoamericano en psicodrama y juego.
  4. Charlas con Marcia Schvartz, artista plástica. Inauguración de zoom, con presentación de tres muestras de artes plásticas en las salas virtuales casoneras.

Montaña abajo: Unos meses antes, contra el virus macrisis, ideamos un Plan de Sostenimiento Colectivo, El 500×100, para que nos ayudaran a pagar el alquiler de la casa que había quedado defasado, luego de la impecable ineptitud social de Don Gato y su pandilla. Dijimos: si 500 personas de las que habitaron la Casona, en algún momento de estos 20 años, nos ayuda con 100 pesos por mes durante un año, nos ayudan a sobrevivir pagando el alquiler.

Montaña arriba: Hoy, ese Plan es uno de los principales aportes. El sostenimiento de mucha gente que cuida y aporta para que este espacio no cierre ¿Llegaremos? ¿Podrá ser? Vamos por 150/200 personas ¡Eternamente gracias!

Montaña rusa por abajo: Bar cerrado.

Montaña rusa por arriba: Hacemos venta de comida a domicilio.

Nuestro bar se reconvirtió a Almacén Bar.

O sea, cuando se pueda volver abrir seguirá siendo bar, pero, por esta vez, se encontrarán con productos de la economía social y solidaria de compañeras y compañeros de trabajo que, en forma de micro emprendimientos, venden sus productos de almacén gastronómico o cultural. Entonces, se mezclarán libros con paquetes de yerba, berenjenas en escabeche y cafés.

También, agregándose el Almacén, el destino nos invita a ser Nodo de la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra). Estamos en veinte bolsones. Cuando lleguemos a cincuenta recibiremos alguna ganancia. Más apostar por la economía solidaria y los productos agroecológicos.

Ayudó a ponernos en movimiento, sintiendo no ponerse en riesgo. Y seguir cuidándose.

Quizás, la que asumimos como más riesgo es la Olla. Para fin de mayo, nace una Olla Comunitaria. Como forma de cubrir una necesidad del barrio. Maravillosamente articulado con un comité de crisis de la Comuna 5 e instituciones barriales de la Comuna 3, todos los días se prepara una olla, a mediodía y a la noche, en todo el territorio. Con ropero en invierno.

Centros culturales dentro de esa lógica. Espacios políticos, religiosos y sociales, todxs detrás con una lógica colectiva solidaria y maravillosa. Para el relato de los trovadores dentro de 20 años.

Cuando los centros culturales del barrio de Almagro, desde sus entrañas, alimentaron cuerpos necesitados y, desde sus redes, seguían con el alimento del alma del Encuentro y la Creatividad del Arte, el Juego y la Reflexión.

Vecines médicos orientando, en cada olla, sobre posibles soluciones a los inconvenientes médicos planteados. Huérfanos de contención, en muchos casos.

Vecines que, desde sus casas, hacen los postres. Dando, nosotros, todos los lunes, entre 100 y 130 platos de alimento. Y va en aumento. Otros lugares, todos los días. La misma gente yendo de uno en otro.

También, nos preguntamos, cuando todo se abra, ¿que haremos con los cuerpos que participamos? Porque, nos tomará el trabajo.

También, nos encontramos promoviendo la distancia óptima en los vecinos que no tenían claro su sentido. provocando charlas si fundamentaban lo contrario.

Mucha gente de la calle, mucho vecine, solo, sola, otres, cruzando de los dos lados del destino: el que da, porque ya no usa, o le dieron mucho, y también recibe su plato. Lo intercambia.

Pasamos el invierno entregando ropas, frazadas y leches a les vecines. Y nos hizo bien a los que participamos, 12 o 15 personas que nos turnábamos en grupos de seis o siete por lunes.

Si hasta festejamos algún cumple de un vecino, que vino con su ollita y su cumpleaños número 82. O el pedido de volver a poner una biblioteca callejera en nuestro tilo, porque, un muchacho de la calle nos lo pidió: “con los libros que yo leo de acá, me despeja y me aleja de mi realidad”, dijo Sebastián.

Y eso se repite todos los días de la semana, en diferentes ollas del barrio del Abasto, de Almagro y Boedo. En diferentes centros culturales, organizaciones sociales o religiosas. Muchísimos grupos de contención, actuando como ignifugos sociales, antes de que se incendien los más necesitados. Sólo eso. Y está muy bien.

Montaña rusa abajo: ¡Vienen todas las facturas mal medidas! Como si estuviésemos funcionando en la mejor época.

Y la correspondiente pelea contra un robot en el teléfono, correspondientes a facturas mal medidas ¡En todas! Gas, luz, internet, etc.

Montaña arriba: Se bajó el alquiler a casi una tercera parte. Agradeciendo, por siempre, al responsable de la casa que, siempre, nos ha bancado y lo sigue haciendo. Aún adeudamos el virus macrista y aún estamos intentando llegar.

Seguimos en esta montaña rusa, ¿llegaremos? ¿Cerraremos? Tenemos, en muchos casos, las mismas preguntas que ustedes ¿Seguimos con lo virtual? ¿Como cobramos? ¿Y los talleres? ¿Y el streaming? ¿El sarasa de saransólogos?

Época de estar bien atentos y entramados en red.

Esa es otra de las altas, la cantidad de redes y conexiones con distintos puntos del país y de Latinoamérica que nos ayudan a sostener esta inmensa tarea. Redes barriales; redes temáticas de juego y psicodrama; redes de espacios culturales, que entramados y en red, vamos resolviendo las intrínsicas cuestiones que nos atraviesan. Gracias MECA (Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos), Cultura Almagro, Rioba, Llamada, Colectivo de Recreación, instituciones amigas y sensibles a lo que se viene, que será este revincularnos con la nueva lógica a construir entre todos. Más que nunca.

Momento actual: decidiendo en breve cómo y cuándo abrir mesitas en la vereda y en el patio. Se extraña ¡Sabés lo lindo que está! Hace dos semanas que estamos con la posibilidad de poner mesitas, aún sentimos que no es el momento.

Nos solidarizamos eternamente con les compañeres de la Salud. Vibramos con elles.

Se viene la apertura, pero, primero siempre será el reconocimiento hacia ellos.

¡Salud!


Para colaborar con el sostenimiento colectivo de la Casona Cultural Humahuaca deben dirigirse al siguiente link: https://www.casonahumahuaca.com.ar/500×100

https://www.facebook.com/casonahumahuaca

https://www.casonahumahuaca.com.ar/

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