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Una nueva antología de poesía china clásica realizada, con maestría, por un poeta

Édgar Trevizo, Tengo vino, luna y flores, Interzona, 2025.

Cuando pienso en la poesía china, lo primero que se me aparece es Juanele (Juan L. Ortiz) y su poesía. Y esto ocurre por muchos motivos. No sólo porque Juanele haya sido un amante de la poesía, la cultura y el pueblo de la China, sino también porque mi mente, cuando leo versiones al castellano de poesía china clásica, realiza asociaciones con la poesía del gran poeta entrerriano casi de modo automático. El modo en que la naturaleza vive en sus poemas y se torna metafísica la encuentro, asimismo, en muchos de los textos poéticos chinos. De igual manera que en muchos poemas del autor de Bajo el aura del sauce, los temas sociales (pobreza y explotación) y políticos (la guerra, que produce la muerte de los seres queridos) se formulan, algunas veces, como problemas que no permiten al humano disfrutar de la belleza de la naturaleza y el arte.

Esta nueva publicación de una antología de versiones en castellano de poesía china clásica realizada por el editor, poeta y traductor mexicano Édgar Trevizo es excelente y diversa. Que el traductor de poesía sea poeta es casi ineludible. Desconozco la lengua china, con lo cual, no puedo afirmar si son fieles al original, pero las versiones son realmente poéticas, con ritmo, musicalidad y un lenguaje sutil y sintético.

En estos poemas la belleza de la naturaleza tiene una presencia casi absoluta: “ebrio de flores, / las mariposas revolotean entre tus sueños” (Ch’ien Ch’i); “Los pétalos caen sobre los cuencos del rocío” (Ch’ien Wen); “en los verdes / bosques del verano” y “cantando al viento de la primavera que pasa” (Li Po); “el lago del otoño ha desbordado” (Li Shang Yin); y “bajo las plumas de la nieve” (Po Chu-i). La naturaleza se torna metafísica, cósmica en numerosos versos de este bello libro. Por ejemplo, hablando de un atardecer el poeta escribe: “Todo el mundo acaba de nacer” (Ch’u Kuang Hsi); “El rosado jade del río / se mezcla con el verde Jade de la Nada” (Chu Shu Chen); y “Mi anhelo es como ese río: / fluye sin cesar y te sigue, para siempre” (Li Po).

Por otro lado, hay que agregar que quizá el recurso poético más utilizado sea la personificación y, en la mayoría de los casos, para referirse a la naturaleza: “la cintura de las montañas” (Chen Chou); “el árbol los ha visto” (Hsu Ning); “la luna me mira” (Li Po); y “Las flores dormitan, los sauces cabecean. / Hasta la primavera parece perezosa” (Lu Yu).

Otro tema que se reitera es el de la poesía, como en Leyendo los poemas de un amigo ausente, de Ou Yang Hsiu: “Los gozos / de la poesía, para aquellos que / los aprecian, crecen con el tiempo / y la familiaridad, / sus riquezas nunca terminan / de saciar”; y “En cuanto a la literatura, / la poesía es la única recompensa del poeta” (Su Tung P’o).

El erotismo, sutil e intenso, aparece, especialmente, en referencia a la mujer: “Minúsculas cerezas sorbidas delicadamente / de los bordes de la copa de vino” (Chao Luan-Luan) y hablando de los pechos de una mujer, el mismo poeta escribe: “Empolvados y fragantes, salpicados de sudor, / son las clavijas de un arpa incrustada de jade”; y “Esta noche mis sueños seguirán al viento / y sufrirán el frío, / hasta llegar a la jaspeada torre / de tu hermoso cuerpo (Wen T’ing-Yün).

El mundo de los sueños y sus misterios aparece una y otra vez y sus asombrosas asociaciones con el mundo de la vigilia: “La vida es un inmenso sueño” (Li Po); el poeta, despidiendo a su amigo, escribe: “Me dices: ‘Al menos nos encontraremos en los sueños.’ / ¿Y cómo sabes que cruzaremos / los caminos en el sueño” (Shen Yueh); “Mi cuerpo es preso de un sueño” (Su Tung-P’o); y frente a la muerte de un hijo recién nacido: “Se me advirtió en un sueño” (Su Tung-P’o).

La fugacidad del tiempo, la brevedad de la vida humana y el latino carpe diem (aprovecha el día), temas universales, también son poetizados en muchos de los poemas del libro: “El vivo es un viajante que pasa; / el muerto, un hombre que ha regresado ya a su hogar. / Un breve viaje entre la tierra y el cielo / y luego nada somos sino el mismo viejo polvo” (Li Po); y “Esta es la más sencilla de las leyes: / ir en busca del placer / mientras tengamos tiempo” (Tu Fu).

Como ya mencionamos en referencia a las similitudes con la obra de Juanele, los problemas sociales y políticos se denuncian de modo evidente. Por ejemplo, en el poema Mirando a los segadores, de Po Chu-i: Las familias de granjeros tienen pocos días para el ocio… / (…) Aún sin fuerzas ya para sentir aquel calor, / tienen una sola preocupación: / los días del verano son muy cortos. / Luego están esas pobres mujeres / que llevan a los hijos cargando a los costados. / (…) Al escuchar sus quejas / cualquiera habrá de compadecerse de ellas: / las tierras familiares exhaustas para pagar los impuestos / les dejan solo unos cuantos granos para llevar al vientre”. Al final del texto el poeta se siente culpable por no tener que trabajar tan duro como ellos/as y vivir de un salario oficial. También, los desastres de la guerra: “Con mis hijos y nietos perdidos en la guerra, / ¿qué caso tiene quedarse en casa para salvar la vida” (Tu Fu) y “Uno va a la guerra cuando lo mandan los Señores: / tales mandatos no se pueden desobedecer” (Wang Ts’an).

Finalmente, el vino, gran compañero del poeta, tiene una presencia unánime: “Alzo la copa e invito / a la luna a que baje desde el cielo… / (…) Tengo vino, luna y flores. / ¿A quiénes más podría desear / por compañeros de bebida” (Su Tung P’o).

Cerramos con estos bellos versos de Li Qingzhao:

 

El incienso de loto rojo se desvanece

entre las enjoyadas cortinas. El otoño

regresa. Abro suavemente

mi vestido de seda y floto solitaria

sobre una barca de orquídeas. ¿Quién

podría llevar una carta más allá de las nubes?

Solo los gansos salvajes vuelven

y escriben sus ideogramas sobre el cielo,

bajo la luna llena que inunda las

Cámaras del Oeste.

 


Santiago Julián Alonso es artista visual, escritor, dramaturgo, licenciado en Letras (UBA), periodista e investigador en el Centro Cultural de la Cooperación. Vive en Villa Ciudad Parque, Córdoba.

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