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Martín Abusamra: “Si bien el gobierno te facilita el humor político, te da mucha tristeza el trasfondo de lo que sucede”

Martín Abusamra, alías el Tucu, nos brindó una entrevista en la cual hablamos de la política actual, la cultura abordada desde su banda El tucu y los parroquianos, su rol como humorista y periodista en los programas de radio Cheque en blanco  y Habrá consecuencias, y el rol de los comunicadores de hoy en día.

Fervor: ¿Cómo es hacer comedia en la actualidad?

Martín Abusamra: La verdad es una mezcla de sentimientos. En mi caso, cuando hago los editados para el programa de radio, por momentos, se me ocurren utilizar diversos funcionarios y me río, solo, de algunas cosas que dicen. Pero, inmediatamente, me pasa que continúo escuchando el audio y me termina entristeciendo y dando mucha bronca y tengo que parar. Porque, algunas cosas suenan como comedia, pero, son realmente tristes, son más tragedias que comedias. Y, si bien el gobierno actual facilita el humor político, te da mucha tristeza el trasfondo de lo que sucede. Abuelos que no pueden comprar remedios, gente a la que no le alcanza el dinero para comprar los alimentos básicos y todo lo que ya conocemos. Mi jefe y guía en esta profesión, que es Alfredo Zaiat, siempre, me marcó mucho los límites del humor. Hasta dónde se puede bromear y dónde parar. Y, hoy en día, ese límite está muy presente.

F: ¿Cómo te sentís siendo un periodista crítico de este gobierno?

A: Hay muchísima importancia en el comunicador, hay muchos que fueron tibios, a mí gusto, y me parece que la manera real en que la gente ponga en valor lo que uno informa es mostrando su subjetividad y diciendo desde dónde se habla. Algunos te escucharán y otros no. Pero, generalmente, nos manejamos, todos los periodistas, con la misma información y la forma de transmitirla es la que, finalmente, muestra desde qué lado informás. Sinceramente y con charlas con un vecino que opina distinto a mí, que todas las mañanas desayuna leyendo Clarín, cuando nos ponemos a charlar sobre la actualidad, él me muestra su forma de pensar, que está muy alineada a ese diario y, recién ahora, después de veinte años de estar atrás de un micrófono, me doy cuenta la real magnitud de los medios de comunicación.

F: Y haciendo hincapié en ese intercambio de opinión con tu vecino, ¿creés que la famosa grieta se puede subsanar?

A: Yo, como cristinista, tengo la sensación de que curar el poder judicial, el periodismo de guerra y la grieta, va a llevar años.  Pero, creo que, para analizarlo bien, esta grieta tiene más de las dos veredas que se exponen normalmente. Están, por un lado, aquellos que les gusta este gobierno y los benefician, también, aquellos que les gusta y no los beneficia, un caso que sólo se puede entender a través del odio, que son quienes, realmente, no quieren esto y que, en realidad, lo que no quieren es la otra vereda, que, quizás, entran entre los que compraron toda la vida lo que nos venden los diarios hegemónicos. Después, obviamente, están aquellos que no están de acuerdo con este gobierno y van a votar a la oposición y, también, aquellos que comulgan con la famosa tercera vía. Parecería ser una especie de paradoja de Pandillas de Nueva York. Donde se encuentran en las cinco esquinas todas estas partes. Por eso, hoy, vemos estas estrategias de campaña, de cómo se alían los distintos partidos políticos para lograr ganar las elecciones. Lamentablemente, los más perjudicados, en actualidades como la de ahora, siempre, somos los laburantes.

El tucu y los parroquianos.

F: ¿Cómo ves el contexto latinoamericano con estas nuevas derechas y el famoso Lawfare (Guerra jurídica)?

A: Yo creo que hay una bajada de línea, que viene desde Estados Unidos hacía toda América Latina, la destitución, vía judicial, de Lugo, Macri ganando, acá, con mucha ayuda de los medios hegemónicos y operaciones judiciales, Dilma destituida y Lula preso, Rafael Correa perseguido en su propio país por su propio candidato. Todo se tornó hacia la derecha más recalcitrante. Es notable el aparato de inteligencia que manejan y cómo lo van adaptando respecto al discurso que los busca mantener en el poder. Si no es por el lado económico, intentan por el lado judicial, sino por la seguridad y así van haciendo las campañas a medida de lo que van imponiendo en agenda. Lo mismo ahora, Estados Unidos está desesperado por sostener a Macri, ya pusieron a Bolsonaro y compraron a Lenin Moreno. Yo espero que esta elección en Argentina sea el comienzo de un renacer. Porque, sino, nos matamos entre todos. Vas a una manifestación y el mismo policía que te reprime es aquel que, quizás, se quiere manifestar por los mismos problemas que te quejás vos.

F: ¿Creés que la fórmula Fernández – Fernández busca desengrietar?

A: Yo, lo que veo, son discursos muy conciliadores. Tanto de Cristina en La Rural, como Axel Kicillof en su recorrida por la provincia de Buenos Aires. Que él ya viene dando ese ejemplo hace años. Yo creo que, sea una estrategia o no, estamos entrando en una instancia donde, para generar odio, ya tuvieron estos cuatro años de macrismo. Mas, al ver que cierran cinco mil PyMES por día y dicen que crearon 750 mil puestos de trabajo, eso genera odio. Dicen que los abuelos están mejor y hay muchos que mueren por tomar los remedios discontinuados o ni siquiera tomarlos. Eso, también, genera mucho odio. Entonces, me parece que, en esta estrategia electoral, está la bajada de línea de aflojar con el odio.

F: Estás con Ofelia Fernández, en el programa Cheque en Blanco. Ella es una muestra del pensamiento de una parte de la juventud activamente militante, no sólo por la Ley de Interrupción voluntaria del embarazo, sino, también, por la política en general. Y, además, ya es candidata, con 19 años, a la legislatura porteña ¿Cómo ves a esta juventud militante?

A: Desde los movimientos del Ni una Menos, veo una actividad militante que aplaudo cómo es llevada a cabo. Desde compromiso, la convicción de decir acá estamos. Todo eso fue armando una pelota de conciencia que arrastró a la juventud. Al punto que el gobierno borró del padrón a miles de jóvenes de entre 16 y 18 años, por miedo al voto opositor y por el miedo a esta juventud plenamente militante. Incluso, hicieron una encuesta donde vieron que el 90 % de ellos no los votaban, y los borraron de un plumazo. Los mismos pibes alzaron la voz y proclamaron su derecho de ir a votar. Y lograron empadronarse. Lo primero que le dije a Ofelia, cuando la conocí, es que iba a tratar de aprender todo lo que pueda de parte de ella. Porque, esta generación, es comprometida, son buena gente y tienen buenos valores. Los pibes tienen mucho para enseñarnos y están encarando una revolución.

F: En cuanto a la música, ¿ves que hay una reacción respecto a la crisis que se vive?

A: Yo creo que la música refleja la crisis, pero, creo que la evolución de la tecnología hizo un cambio al respecto. Vos, antes, esperabas la reacción a través de un músico, pero, hoy, nos expresamos todos a través de Facebook, Twitter, Instagram, etc. Hoy, quizás, ves a un artista cantando algo relacionado a la realidad y es algo que ya se expresó, millones de veces, en las redes sociales. Creo que, en ese lado, la música perdió ese rol, preponderante, de expresar lo que uno quiere decir.

F: ¿Cómo ves, actualmente, a la cultura?

A: Yo veo que, en este tipo de gobiernos liberales, se le quita mucho el apoyo a la cultura. Yo lo viví con mi banda de música. Cómo, antes, se fomentaba la cultura, donde se armaba un festival y convocaban 2 mil personas y, de repente, había seguridad, ambulancias, puestos de comida y esto, a su vez, generaba consumo. Había un montón de gente laburando y, además, la gente recibía el regalo de poder vivir un show que los sacaba, un poco, de sus problemas o podían disfrutar de un rato de música o alguna actividad. Hoy en día, barren con todo. Con mi banda pasamos el gobierno de De La Rúa, pero, este es muy complicado. Decimos que, si superamos esto, tenemos que llegar a algún lado.

Valenzuela, el intendente de Tres de Febrero, nos excluyó, nos dijo vengan a tocar, pero, tocan gratis, ni siquiera viáticos o flete, mientras que iba Pipo Cipolatti y le pagaban 160 mil pesos. Fue un ninguneo y un destrato horrible. Hoy, de diez de los lugares donde tocábamos antes, ocho están cerrados. Todo por la política tarifaria, que no permite llevar adelante el costo del local. Eso, sumado a la cantidad de público, que se disminuyó a la mitad o menos. Teniendo en cuenta los precios, la entrada, más una bebida, que serán 100 o 200 pesos, más comer algo o el estacionamiento y ya estás entre los 500 pesos y los mil. Y, hoy en día, la gente no tiene esa plata para gastar en cultura.

F: Hace poco, Eduardo López, manifestó que le quitan la comida a los chicos de los colegios, pero, gastan millones de pesos en hacer veredas, porque, según Larreta y Macri, “es lo que la gente quiere” ¿Cómo ves al votante de Capital Federal?

A: Yo creo que, eso, habla del odio que inculcaron. En el general de la gente, queda grabada una estigmatización y que la gente actúe mediante el odio. Yo, antes, los veía como egoístas y desalmados. Hoy, los veo como víctimas. Sobre todo, cuando Carrió dijo que Santiago Maldonado era Walt Disney o que había 20% de probabilidades de que esté en Chile. Y ganó por el 50 % de los votos. Ahí, es cuando digo pobre gente. En la nube que viven, esa mitad de votantes que no tienen la sensibilidad de ponerse en la piel de la madre o el familiar de Santiago o de tanta otra gente. En un país normal, con gente educada, alguien que sale a decir algo así, saca el 2 % de los votos, que es lo que tenía antes de estar atrás del aparato de Clarín y el PRO. Para colmo, después de desmontadas las operaciones contra Cristina, por el lado de Marijuan o los Bolsos de José López, pese a verse desplomado todo eso, Cambiemos sigue con posibilidades de ganar. Entonces, ya está. Hay que meter mucha educación. Calculo que es por eso que tuvieron tantos problemas con los gremios docentes, tanto en capital como en provincia.

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