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Liliana Ancalao: “a desparramar las estrellas del río”

La diversidad cultural y lingüística de nuestro país es extraordinaria, aunque algunas mentes poco iluminadas crean que todo ocurre en la capital, hoy llamada Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En ese inmenso universo, que incluye a las culturas vivas y ancestrales de nuestra Argentina, se despliegan, asimismo, un numeroso conjunto de literaturas, o sea, distintas formas de hacer literatura, sea de modo oral o escrito, además de la que se escribe en castellano. Estas son creadas en diferentes lenguas, que viven en la boca del pueblo, como el quichua, guaraní, mapudungun, wichí, aymara, chané, chorote, chulupí, mocoví, pilagá, qom, tapiete y vilela. La mayoría de ellas están muy vinculadas a sus comunidades y, en muchos casos, no se difunden fuera de ese entorno. Por otro lado, a quienes no pertenecen a esas comunidades o no tienen contacto directo con las mismas, se les hace muy difícil llegar a conocer lo que producen sus autoras y autores.

Estoy seguro de que podemos considerar como un caso aparte a la producción de las/os llamadas/os poetas mapuches contemporáneos, que se hallan a ambos lados de la cordillera de los Andes. Quienes se vienen difundiendo a través de las publicaciones de sus propios poemarios, antologías (por ejemplo, Escribir en la muralla. Poesía política mapuche, Ediciones Desde La Gente/Ediciones Centro Cultural de la Cooperación y Kallfv mapu. Antología de la poesía mapuche contemporánea, Ediciones Continente), radios, blogs, páginas web, redes sociales, etc., y que han tenido una interesante repercusión en distintos sectores de la sociedad. Nombremos algunas/os de sus poetas: Graciela Huinao, Elicura Chihuailaf, Adriana Paredes Pinda, César Cabello, Juana Guaiquil Lipicheo, David Aniñir, Tamy Meulén y Juan Paulo Huirimilla.

Entre esas/os poetas se encuentra, también, Liliana Ancalao. Nació en Comodoro Rivadavia en 1961. Pertenece a la Comunidad mapuche-tewelche Ñamkulawen. Entre sus obras publicadas, destacamos Tejido con lana cruda (El suri porfiado, 2001), Iñchiu (Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 2006), Mujeres a la intemperie / Pu zomo wekuntu mew (El suri porfiado, 2009) y Küme Miawmi / Andás bien, que incluye seis ensayos escritos entre 2005 y 2014.

En sus poemas se hace patente el terrible proceso de transculturación que se produjo en el pueblo mapuche a partir de las diversas invasiones que sufrió y sigue sufriendo, tanto militares, como económicas, educativas y culturales. Asimismo, aparece en su obra una búsqueda de descolonizar y recuperar su cultura originaria, junto a una crítica a los sectores poderosos, de afuera y de adentro, que continúan cometiendo injusticias contra su pueblo. Dentro de ese proceso de recuperación de su cultura ancestral, se haya la tarea del aprendizaje de su lengua materna, el mapudungun, lo cual le permitió volver a escribir en dicha lengua, su lengua, y publicar libros bilingües, es decir, en mapudungun y castellano.

Esa transculturación de la que hablábamos antes, esa mezcla de culturas, se hace patente en el tipo de lenguaje que utiliza en sus poemas, desde palabras originarias, como chulengo (guanaco joven), calafate (arbusto espinoso de la zona patagónica) y matra (tejido mapuche), a palabras o expresiones muy cultas de la lengua castellana, como abisal o derecho probo, por ejemplo. La cultura mapuche está presente todo el tiempo en sus textos, a través de leyendas, como en el poema caleuche, donde se poetiza la historia de un barco fantasma tripulado por brujos fantasmas; o en el poema bilingüe esperando a inakayal, sobre la recuperación de los huesos del lonko (líder). La suya es una poesía cargada de intensas metáforas que nos ayudan a descolonizarnos y buscar nuestras verdaderas raíces: “y esta voz / que es cenizas en los labios / pretende ser cascada en el desierto”, o cuando dice: “que los abuelos me canten en la sangre”. Igualmente, se percibe una fuerte influencia de las vanguardias históricas, no sólo en el uso de títulos y poemas enteros en minúsculas y sin puntuación, sino en los recursos poéticos y las formas poéticas utilizadas.

La lucha del pueblo mapuche se hace carne en sus textos poéticos, de una lucidez y una belleza deslumbrante:

 

las imagino     celestes

el frío en las polleras

el corazón desandando la impaciencia

 

las veo     celestes

de espaldas a la luna

atentas a los signos de la tierra

 

sagradas y en silencio

por no perderse ni un latido

del tiempo aquel que regresó ese día

a tocarles las manos     y los ojos

y las halló      tempranas

sin esquivarle la mirada al viento

 

(fragmento de esperando a inakayal).


Santiago J. Alonso es artista plástico, escritor, lic. en Letras (UBA) y periodista.

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