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Gráfica solidaria con el pueblo colombiano

Lxs que luchan

Lxs que lloran

Jorge Masetti

 

El arte salió a tomar posición y la gráfica se solidarizó, rápidamente, en las calles y en las redes sociales con el pueblo colombiano, ante los hechos de represión, impartidos por el gobierno neoliberal de Iván Duque, contra el masivo Paro Nacional del 28 de abril, realizado en oposición a la reforma tributaria. Será que no hay neoliberalismo sin represión, puesto que ya sabemos que los gobiernos conservadores sólo pueden sostener un simulacro mediático de democracia bajo la violencia instituida hacia los sectores sociales que ven vulnerados sus derechos. No tienen otra forma de gobernar, porque, así, lo impone el mercado y sus oferentes más despiadados.

¿Y el arte? Ahí está, presente como un relámpago la gráfica internacionalista, solidaria, que sale al cruce a ocupar un rol de antaño, desde siempre, con los de abajo. No podemos olvidar la solidaridad latinoamericana con los republicanos de la Guerra Civil Española y las inmigraciones de la segunda posguerra; la solidaridad por los exiliados políticos de los años setenta y ochenta; y la solidaridad de los exilios económicos, ya que el neoliberalismo forzó a nuevos migrantes a situaciones de penuria y miseria.

Clemente Padín, Paz Colombia.

En todas esas instancias, hubo arte. La imagen sobrevoló los conflictos intentando captar su dimensión humana, la de vidas quebradas, historias borradas, cuerpos negados, como falsos positivos, marcas de la violencia que perviven en la subjetividad colectiva y de la que el arte se hizo eco. Un arte que supo visibilizar los conflictos hasta hacerse mainstream (tendencia mayoritaria, que incluye la cultura popular). Recetas de políticas económicas que sistematizan y horadan, de manera structural, la construcción democrática que aboga por la ampliación de derechos para la comunidad. Y que, aún hoy, no se traducen en mayor calidad institucional en la representación popular. Porque, en definitiva, el poder financiero de una economía transnacional con llegada política local, que todo lo absorbe y distorsiona, se muestra intangible e imperceptible y va de la mano, también, del arte financiado a gran escala, apoyado por un discurso del arte estereotipado que objetualiza, en términos de mercado, la violencia, la pobreza y el caos social.

En respuesta a ello y a sus diatribas políticas, la gráfica de distintas generaciones de artistas, colectivos y activismos artísticos vuelca, con urgencia, sus herramientas tácticas en apoyo a la situación que vive el pueblo en Colombia. El arte llega, tuerce la mirada, está presente y grita bien fuerte con sus imágenes desgarradoras, sabiendo que su rol activo nos sigue interpelando. La gráfica impertinente resuena como el destello de un flash que se propaga y sostiene su luminicencia; resplandece de manera vibrátil en la imagen palimpsesto Paz, del arte postal de Clemente Padín; en el trabajo de Hilda Paz y Gonzalo Crespo con Mugre gráfica, quienes retoman, como grito visual, una frase de Haroldo Conti: “Hay años enteros de una larga y espesa oscuridad, un minuto de vida es una luz deslumbrante”. Visualidades críticas que dialogan con los carteles del pop en la tipografía Colombia…nos, de Hugo Vidal; al subvertir el sentido en la apropiación de la apropiación del logo de Coca-cola, en la obra Colombia, del artista Antonio Caro -el mismo uso del ícono que hiciera Alfredo Saavedra, en 1971, con Tome el camino del Cordobazo. Y, en esa misma línea, emergen afiches que salen a pensar la condición urgente de lo político-poético, gráficas de la inmediatez, del aquí y ahora, en la táctica colectiva de G.R.A.S.A. (Grupo de Resistencia Artística Social Autogestivo) con PAREN.

Paren, por G.R.A.S.A.

Gráficas solidarias, internacionalistas y localistas que hacen pie en la realidad, con apoyos mutuos y complicidades ideológicas y afectivas, de sensibilidades compartidas, repudiando la represión y la falta de justicia social, hoy, en Colombia. Defendiendo la lucha de los derechos humanos ante el asedio desbastador del perverso poder neoliberal, que reprime en las calles. Las acciones solidarias y cooperativas se sostienen con potencia, reivindicando las memorias que, aún, resuenan en las palabras de Salvador Allende, aquellas que sentenciaron la historia mirando el futuro con el pasado ante los ojos: “La historia es nuestra y la escriben los pueblos”.

Hugo Vidal, Colombia….nos.

Juan Pablo Pérez es coordinador y curador de Ideas Visuales, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

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