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61° Bienal de Venecia “In Menor Keys” (primera entrega)
Una Bienal atravesada por guerras y conflictos internos

Durante casi un siglo, la Bienal intentó funcionar como un “paraguas neutral” bajo el cual convivieran naciones en conflicto. Si bien hubo excepciones, esta vez, la 61° Edición de “In Minor Keys” (en Tonos Menores) casi termina sin empezar.
El pasado sábado 9 de mayo abrió al público la mayor muestra de arte del mundo. Fue un caos, como consecuencia de los tiempos que atravesamos. Hubo pabellones que cerraron, público y artistas que se manifestaron y un Jurado que renunció.
¿Los motivos de la renuncia? Una carta enviada antes de la inauguración oficial por un grupo de setenta y cuatro artistas y curadoras/es (seleccionadas/os para participar en esta Bienal) a su director, Pietrangelo Buttafuoco, y a la Dirección solicitando se revocara la decisión de reubicar el Pabellón de Israel en el Arsenale. La misma, hace referencia a casos anteriores donde la Bienal de Venecia excluyó a países por causas políticas y de lesa humanidad, como Sudáfrica (1968-1993), Rusia (2022- 2024) y las suspensión, en 1974, de todos los pabellones nacionales en desacuerdo con la Dictadura Chilena. Para esta ocasión, solicitaron la expulsión de los Estados acusados de crímenes de guerra, entre ellos Israel y Rusia. El Jurado, luego de analizar las razones, optó por renunciar. No fue una decisión menor, porque una de sus principales atribuciones es la elección de las/os artistas ganadoras/es y la entrega de los premios León de Oro y León de Plata. Este año, será el público que concurra a los dos Pabellones Principales el encargado de entregarlos. Se duda sobre el criterio para la emisión del voto y hay quienes, entre el humor y la preocupación, temen que sea al estilo “Euro-visión”.
Peticiones, protestas, Irán que renuncia, la Comisión Europea que retira su apoyo económico, artistas que hacen huelga, otras/os que se reemplazan, obras que se descuelgan (y, en su lugar, se improvisan instalaciones con banderas de Palestina) es el clima social que, a menos de una semana de inaugurada la gran muestra de arte, se vive por los Pabellones del Arsenale y Giardini.
Y si algo faltaba fue el repentino fallecimiento de su curadora, Koyo Kouoh (nacida en Camerún y residente en Suiza), mientras preparaba la exposición. Sus propósitos curatoriales y planos de las obras fueron seguidos por cinco de sus colaboradoras/es. En este caso, mantener el nombre de la Bienal “In Minor Keys” es considerado un homenaje a su legado.
110 artistas y colectivos fueron elegidas/os para participar. La declaración introductoria del Equipo Curatorial “en Tonos Menores” prometía “un arte que aborde umbrales entre mundos de vidas y temporalidades distintas…”, donde los “jardines actúen como experiencias metafóricas de encuentros…” y que la “resistencia y sanación sean colectivas”.
¿Continuidad o “déjà vu” con la anterior Bienal (2024), curada por Adriano Pedrosa bajo el título “Extranjeros por todas Partes”? Como dato interesante para relacionar las temáticas elegidas en las últimas Bienales Internacionales, incluyendo la de São Paulo (2025), se observa una mayor presencia de artistas provenientes de África y su diáspora y de Oriente Medio. Toda una definición política de apertura e inclusión.
Y, entre tanto caos, ¿qué son los tonos menores en una composición musical? Son los que crean atmósferas y producen una sonoridad melancólica, triste, íntima, dramática y reflexiva. A diferencia de los tonos mayores, que son alegres y vibrantes.
Los tonos menores ayudan a crear climas…
Al entrar al Arsenale el poema Si debo morir, de Rafa-Atal-Aralar (asesinado en un ataque aéreo Israelí junto a su familia), de origen palestino, es lo primero que se ve y se lee: “Si debo morir / tu debes vivir/ para contar mi historia // …Si debo morir/haz que traiga esperanza/ que sea un cuento”.
¿Y por qué planificar en tonos menores una Bienal? La curadora fallecida eligió como anclajes la escucha, los silencios, los susurros que producen los tonos menores de las partituras y la poesía. Aspiraba a propiciar encuentros polifónicos, reflexivos y profundos rechazando el vértigo que provoca la vorágine global, para hacer posible una crítica artística integradora. Las metáforas usadas como recurso y posibilidad.
Entonces los Tonos Menores, ¿Un Punto de Partida o de Llegada?
Como Punto de Partida sus lineamientos se muestran desdibujados y alejados por la celeridad de los hechos y las manifestaciones públicas. Y como Punto de Llegada es prematuro decirlo, porque esta Bienal recién está empezando. Tal vez, sus “Tonos Menores” puedan direccionarse y actuar como una Cartografía espiritual a tener en cuenta; sin territorios ni fronteras que ameriten otras formas de habitar el mundo, con un hacer reflexivo, sin estruendos y con una práctica poética que integre el pasado cuidando amorosamente lo que somos y tenemos.
Hay tiempo para averiguarlo. Hasta el 22 de noviembre la Bienal permanecerá abierta.
Importante. La segunda entrega será sobre lo que la Bienal tiene para mostrar desde el arte. La de hoy hizo referencia a lo que se discute, se omite y se decide mostrar en la pantalla mayor del arte contemporáneo.
Silvia Dasso es Socióloga, Artista Visual, escritora y docente. Escribe sobre Periodismo cultural y actualidad con foco en Teatro, Cine, Arte y Bienales. @smdasso. Vive en Palermo, Comuna 14, CABA.








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