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Mercedes Lía Hernández: “lo importante de moverse del lugar para conocer aspectos nuevos de la vida y de nosotrxs mismxs”

Mercedes Lía Hernández es actriz, clown, cantante y docente. Trabajó cuatro años en el Cirque du Soleil como payasa principal de los espectáculos Varekai y Amaluna, shows que se vieron en la Argentina y en el mundo. Se desempeñó, también, como actriz en diversos espectáculos de la escena porteña. Y como docente en variados espacios educativos.

Junto a su compañero, Jonatan Negro, integra el dúo de música y clown Sin Julepe, con el que acaba de lanzar su tercer álbum A veces le tengo más miedo al miedo que el miedo a mí, en formato cassette. En esta nota, Mercedes reflexiona sobre las infancias, su carrera y el singular material musical lanzado en formato analógico.

Con Fervor: ¿Cómo nació Sin Julepe? ¿Cuáles fueron las ideas que le dieron forma y qué sentís que se ha ido modificando –si es que acaso se modificó algo- en todos estos años?

Mercedes Lía Hernández: Sin Julepe nació del deseo de focalizar nuestra creación en las infancias y de las ganas de trabajar juntxs con Jonatan, mi compañero de dúo y de la vida. En 2017, volcamos las primeras canciones, compuestas 100% por nosotrxs, en nuestro primer disco y nuestro primer espectáculo teatral. En esas primeras producciones, primaba la idea de mantener el espíritu lúdico como hilo conductor de nuestra vida y, también, la idea de cambiar el enfoque del uso del tiempo, proponiendo tomarnos momentos para descansar y disfrutar, con canciones como El equilibrista del tiempo.

También, siempre, tomamos el carácter de nómade de los circos y los artistas, para hablar de lo importante de moverse del lugar para conocer aspectos nuevos de la vida y de nosotrxs mismxs. En el último álbum, predomina mucho la importancia de expresar las emociones y de que no sólo el tiempo se pierde cuando dependemos, en exceso, de las pantallas.

Tercer álbum de Sin Julepe, titulado A veces le tengo más miedo al miedo que el miedo a mí, editado en formato cassette.

CF: Como toda comunidad artística, seguramente, Sin Julepe mutó, modificó sus actividades o las canceló durante la pandemia, ¿cómo se dio este proceso involuntario?

MLH: Nuestro trabajó se vio muy afectado durante la pandemia, por supuesto. Los primeros meses, realizamos muchos shows online. Fueron circunstancias muy extrañas, al principio, pero, fue una manera de mantener el vínculo con el público, poner el cuerpo para mantener nuestro oficio y nuestra fuente laboral. Terminó siendo muy gratificante la posibilidad de recibir tanto afecto a la distancia y la energía necesaria para seguir nuestro camino artístico. Luego, en el verano, nos reencontramos presencialmente con el público, adaptándonos a nuevos espacios abiertos. Y fue muy emocionante retomar nuestra tarea de esta forma. Ahora, nos encuentra lanzando un tercer álbum, compuesto el año pasado, en cuarentena, ya que, este tiempo, también, nos llevó a una introspección y reflexión que se tradujo en nuevas creaciones de nuestro dúo.

CF: “Yo juego para no envejecer” dice una de las letras de Sin Julepe ¿Notás un vínculo afectivo distinto con el mundo lúdico en lxs niñxs de hoy, en comparación a la niñez que vos tuviste?

MLH: Sí, noto que hay otra relación con el juego y los tiempos, pero, no sólo en lxs niñxs, sino, también, en lxs adultxs. Por eso, en nuestras canciones les hablamos a madres y padres, también, proponiéndoles que detengan el tiempo de las pantallas y de la vorágine, a veces, impuesta por este mundo y que se tomen esos tiempos, rituales, de compartir y sólo lanzarse al juego y al tiempo presente.

CF: Tenés una carrera en el universo del clown muy interesante, ¿qué te anima, día a día, a cultivar esta rama de las artes escénicas tan compleja y cercana a la niñez?

MLH: El clown es una técnica teatral que me apasiona, ya que me permite reírme de mí misma y, así, provocar la risa en el público, a partir de la empatía y la humanidad que plantean lxs payasxs. Elijo este arte, porque, me parece muy valioso reconocer nuestro costado ridículo y ponerlo al servicio de la risa. Y me da mucho placer la forma en la que es recibido por lxs espectadores. En Sin Julepe, tomamos el clown como disparador, ya que Jonatan y yo somos payasxs hace casi 20 años. Y lo ponemos al servicio de la música, conjugando, así, estas artes para generar una propuesta diferente para las infancias, que surge de nuestra singularidad como artistas y personas.

Sin Julepe.

CF: ¿Cómo recordás tus días en el Cirque du Soleil? ¿En qué medida te enriqueció artísticamente estar allí?

MLH: En el Cirque du Soleil, tuve una experiencia muy enriquecedora, ya que tuve la oportunidad de trabajar en una de las compañías más grandes del mundo. Aprendí mucho acerca del oficio, de la profesionalización de mi tarea. El hecho de actuar todos los días frente a miles de personas me permitió crecer mucho como artista. También, me renovó el deseo de volver a la Argentina a apostar por creaciones propias, independientes y con la impronta creativa que surgiera de mi experiencia. Sin Julepe conjuga esas ganas de echar raíces para, luego, volver a abrir nuestro arte al mundo. Desde la música hacia las infancias.

CF: Contame, un poco, sobre el último material musical de Sin Julepe, ¿por qué decidieron sacarlo en cassette?

MLH: A veces le tengo más miedo al miedo que el miedo a mí es nuestro tercer álbum, compuesto totalmente en pandemia. El título surgió de nuestro hijo Julián, que, en ese momento, tenía 4 años y, frente a mi consejo de “enfrentar sus miedos”, me respondió: “pero Mamá, yo le tengo más miedo al miedo que el miedo a mí”. Nos pareció una frase espectacular, que retrataba, de forma conmovedora, el momento que estábamos atravesando a través de la mirada de un niño. Este álbum lo sacamos en cassette, porque nos conecta con nuestra infancia y propone hacer una pausa, tomarse un tiempo para desempolvar el radiograbador y escuchar música, como nos proponía la diferente tecnología de antes. De hecho, cuando trajimos el cassette a casa, fue un ritual y fue hermoso ver cómo Julián intentaba entender el funcionamiento del reproductor y cómo se emocionó cuando logró apretar el botón analógico y escuchar la música.

Al principio, pensamos que era una locura, pero, nos dimos cuenta de que mucha gente se emocionó conectando con esos recuerdos y compartiéndolos con sus hijxs. Por suerte, encontramos a lxs chicxs de Chaina Records, más nostálgicxs que nosotrxs, quienes se dedican a editar álbumes en cassette. Así que pudimos concretar nuestro sueño.

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