Cultura y espectáculosDestacadas

El Brillo nómade, un legado de diversión

A los 6 años una niña debe cambiar de vida, abandonando el errante mundo del parque de diversiones en el que nació, para instalarse junto a su madre y su padre en un pueblo y llevar una vida llana y común, adaptada a las normas de la sociedad. No tardará en aflorar en ella el deseo por viajar y recuperar esa fuerza mágica del parque que la vio nacer. Como en una road movie llena de alucinaciones, El brillo nómade es un viaje desde la infancia a la vejez en el que aflora, con un lenguaje poético lleno de acción, el deseo por abrazar siempre el misterio de la vida.

 

Fragmentado, hipnótico, con un coro omnipresente de cuatro voces que representan las cuatro edades de una misma mujer. Así es el texto de Fabián Díaz, que escribió en base a la historia de vida de la actriz Patricia Rivero. Tener a cuatro actrices encarnando un mismo personaje es algo que sólo puede ocurrir en un escenario de teatro y desafía nuestra percepción del tiempo. Es muy interesante jugar con eso, una distorsión voluntaria, el desdoblamiento de la identidad de una persona en un solo espacio. Por eso, creo que la palabra que mejor define la obra es alucinación, esa sucesión de imágenes que captan un instante de vida, un recuerdo, un destello. El brillo nómade es una montaña rusa que avanza con acelerón y freno, generando una dramaturgia que no suelta al/la espectador/a.

Los ensayos empezaron en abril de 2025 y fueron, con las actrices, un proceso de mucho juego y de descubrimiento, de imágenes, de situaciones, del eco de sus cuerpos en el espacio. Fue muy importante, luego, el trabajo de todo el equipo creativo, que construyó una experiencia integral que nos envuelve: el vestuario y la escenografía (Celina Santana y Agustín Yoshimoto), la coreografía (Liza Taylor), la música (Tom Harris) y la iluminación (Lucas Orchessi). En el transcurso de los ensayos, fuimos también al parque de diversiones, que todavía conserva uno de los primos de Patricia, para impregnarnos del universo sonoro, de los colores, de esa atmósfera tan particular. Luego, tuvimos la suerte de hacer una residencia en General Belgrano: ensayamos en el teatro municipal, en una casa familiar, en el bosque, junto al río. Esos espacios, que también hacen eco con lo que sucede en la obra, dejaron huellas concretas en la actuación de las intérpretes, algo que pasa por el cuerpo y no se explica del todo, pero se ve.

Lucie Bach.

La investigación fue también visual. Vimos muchas fotos de la época, no sólo de la infancia de Patricia en el parque de su mamá y su papá, sino de antes, de sus ancestros en el Teatro-Circo de los hermanos Rivero. Ahí apareció algo que enriqueció profundamente la obra: el abuelo payaso que ella no llegó a conocer, la tía abuela contorsionista, la prima trapecista del Circo Criollo. Esa genealogía circense se hizo carne en cada personaje: la Joven (Camila Ohlobiak), interpretada con una faceta más acrobática; la Vieja (Stella Maris Isoldi), bailarina; la Mujer (Patricia Rivero), que porta en ella una payasa innata; y la Niña (Ana Julia Torre), en la cual reside la esencia de todas. La obra, también, es un poco eso: el tiempo pasa, las generaciones se suceden y cada una lleva consigo la huella de la otra. 

El brillo nómade es una declaración de amor de Patricia Rivero a su pasado, a ese legado de la diversión que su familia construyó trabajando y viajando de pueblo en pueblo para que otras/os pudieran soñar unas horas. Una transmisión que encuentra en el teatro ese espacio donde el tiempo se dobla, donde los fantasmas cobran vida y las generaciones tienen el privilegio de comunicarse entre sí. Y, en escena, eso se traduce en algo que se vive como un viaje psicodélico, pero también como si fuese a través de los ojos de una niña: todo brilla, todo asombra, todo duele un poco también.

Los parques de diversiones itinerantes son parte de un patrimonio popular. Es un espacio que existe únicamente para suspender la realidad, la gravedad, el tiempo, la preocupación. Es uno de los pocos lugares donde el adulto tiene permiso social de sentir vértigo, euforia pura y a jugar como en la niñez. El brillo nómade recupera ese universo no como nostalgia, sino como materia viva. Y el teatro, que también es efímero y construye comunidad, es el lugar natural para hacerlo. Invitamos al/la espectador/a a verla para alucinar, para trascender el tiempo un rato con nosotras. 

 

Ficha artístico-técnica:

Dramaturgia: Fabián Díaz

Actúan: Stella Maris Isoldi, Camila Ohlobiak, Patricia Rivero y Ana Julia Torre

Diseño de vestuario: Celina Santana

Diseño de escenografía: Celina Santana y Agustín Justo Yoshimoto

Diseño de luces: Lucas Orchessi

Diseño de sonido: Tom Harris

Realización de escenografía: Gabriela Kohatus

Diseño gráfico: Hernán Vicente Pitto Belocchio

Asistencia de dirección: Clara Braymand

Prensa: Valeria Franchi

Producción: Pamela M. Juri Dayan

Coreografía: Liza Karen Taylor

Dirección: Lucie Bach

 

El brillo nómade puede verse los domingos de junio a las 17.30hs. en el Teatro Los Pompas Club de Arte, ubicado en Brasil 2640, CABA. Estreno Domingo 7 de junio. 4 Únicas Funciones


Lucie Bach, de nacionalidad francesa, se graduó en 2017 en la Licenciatura en Artes Combinadas especializada en teatro y performance en la Universidad París Diderot. Luego de un intercambio en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, se recibió de la Tecnicatura de Puesta en escena de la EMAD en 2022.

Comentarios de Facebook

Publicaciones relacionadas

Mira también

Cerrar
Cerrar
Ir a la barra de herramientas