Cultura y espectáculosDestacadas

Con El divorcio del año, José María Muscari vuelve a pensar, desde su poética, en la salud mental

El prolífico dramaturgo y actor ofrece una nueva comedia desaforada que desemboca en un final disruptivo.

 

Luego de Perdida mente, también coescrita con Mariela Asensio, José María Muscari vuelve a un territorio que domina muy bien: el universo de la fama y sus adicciones, en el que se asocia cada foto compartida con la posibilidad de existir y cada like con la certidumbre de que el éxito está un poco más cerca.

En este caso, la historia se concentra en el divorcio de un conductor de noticiero (Fabián Vena) y una modelo y empresaria (Guillermina Valdés), cada uno con su respectivo abogado. Juan Palomino y Ernestina Pais se ponen en la piel las/os dos letradas/os, quienes además son marido y mujer y están dispuestas/os a todo por ganar, aún a riesgo de que su propia pareja se disuelva. La hija de sus defendidas/os (Rocío Igarzábal) oficia como presentadora, cual animadora de circo (y la poética muscariana tiene mucho de circense). Además de introducir los cuadros, ella reflexiona sobre su propia historia, marcada por la inestabilidad emocional y la misma compulsión de sus padres por estar permanentemente en el universo virtual, aunque el reflejo que éste ofrezca sea un bien deforme.

El matrimonio y el teatro han construido una unión fructífera, con un punto de inflexión en Casa de muñecas, de Henrik Ibsen, comienzo y sustento del drama moderno, poética que aún interpela a la sociedad. La actual cartelera porteña, en la que se destacan piezas como Cuestión de género y Quién es quién, da cuenta de ello. Cada propuesta, a su modo, opera como una revisión de la vida en pareja marcada por el dinero y el desgaste del amor a través del tiempo. Por otra parte, no debemos olvidar que es la clase burguesa la que con mayor asiduidad asiste a las salas, particularmente a las del circuito comercial. Con lo cual, no debe resultar extraño que el matrimonio y su ruptura legal orbiten sobre las tablas. Por un lado, como núcleo de sentido que refleja especularmente tensiones presentes en la platea; por otro lado, como territorio fértil para proyectar, desde la unión conyugal, el malestar del individuo, ya como ciudadano, como una subjetividad que se desarrolla socialmente fuera de su propio entorno. Lo singular de la propuesta de Muscari y Asensio consiste en profundizar la estructura del drama moderno con marcas más contemporáneas (para no decir posmodernas, bendito anacronismo), con una dramaturgia que reescribe a Ibsen desde la lógica de TikTok.

Entonces, con un foco puesto en un matrimonio que estalla por sus propios vicios y desencuentros, El divorcio del año va hacia un non plus ultra en la instalación de personajes que pueden llegar a ser insoportables, frankensteins hechos de retazos de la variopinta fauna televisiva y virtual vernácula e internacional, mencionadas o evocadas (la familia Latorre, las Kardashian, Luciano Castro, abogados como Fernando Burlando, entre otras figuras). En su derrotero, la obra tiene una omnipresencia de una pared/pantalla (inteligente dispositivo escenográfico de Mariana Tirantte) que demarca -material y simbólicamente- el mundo en el que se mueven estas cinco fieras sedientas de fama y permanencia en la web, mientras en la mente de una de ellas se potencia el drama interno. Un drama cuyas implicancias en la salud mental implosionan en un final que nos obliga a repensar todo lo que vimos antes.

 

Ficha artístico-técnica:

Autoría: José María Muscari y Mariela Asensio 

Dirección: José María Muscari

Elenco: Fabián Vena, Juan Palomino, Guillermina Valdés, Ernestina Pais y Rocío Igarzabal  

 

El divorcio del año puede verse los miércoles, jueves y viernes a las 21hs., los sábados a las 20.30 y 22.30hs. y los domingos a las 20.30hs. en Multiteatro, ubicado en Av. Corrientes 1283, CABA.


Ezequiel Obregón es docente en el área de Lengua y literatura y periodista cultural. Es estudiante de la Carrera de Artes Audiovisuales, con orientación en Realización (UNLP). Integra el Área en Investigación de Ciencias del Artes del Centro Cultural de la Cooperación. Vive en San José, Temperley, provincia de Buenos Aires.

Comentarios de Facebook

Publicaciones relacionadas

Cerrar
Ir a la barra de herramientas