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Bakub Józef Orlinski, de concierto barroco a espectáculo

El joven contratenor polaco Orlinski (quien alcanza registros tan agudos como el de una mujer usando la voz de cabeza y falsete) es uno de los cantantes líricos del Barroco más requeridos y reconocidos por los principales teatros internacionales. Cantó como solista en el Carnegie Hall, la Metropolitan Open House de Nueva York, la Royal Opera House de Londres, entre otras salas importantes.
El pasado lunes 24 de agosto y a través del Mozarteum, se presentó en el Teatro Colón con el ensamble Il Pomo d’Oro (La manzana de Oro). El programa ofrecido fue Beyond (Más allá), interpretando obras de Claudio Monteverdi, Biagio Marini, Giulio Caccini, Girolamo Frescobaldi, Johann Caspar Kerll, Barbara Strozzi, Francesco Cavalli, Carlo Pallavicino, Giovanni Netti, Antonio Sartorio, Adam Jarzebski y Sebastiano Moratelli. Fue un exquisito repertorio de música barroca, desde sus inicios hasta finales del siglo XVII.
Su pasión por este período fue «amor a primera vista». Empezó en un coro amateur desde chico y cuenta su devoción por las piezas del Renacimiento que interpretaba.
Las elegidas para esta ocasión fueron el producto de una exhaustiva revisión de la música renacentista. Con su amigo y cantante Yankis Francois produjeron Anima Sacra (2018) y luego Beyond (2025), con foco en los compositores napolitanos. En la búsqueda descubrieron piezas que nunca se habían interpretado y compositores desconocidos; una verdadera arqueológica al pasado de más de trescientos años.
Orlinski es también pianista, bailarín de breakdance (forma parte del colectivo Skill dance), modelo de marcas como Nike y Levis y fue portada de ediciones como Vogue, Esquire y Ella.
Posee un estilo único; una voz excepcional. Su versatilidad hace que rompa con los estereotipos de la música clásica. Para el caso de Beyond, decide correr los límites de lo que uno espera de un concierto donde hay una orquesta, alguien que canta y finalmente el público que aplaude. Orlinski, a ese orden, le agrega un guión, vestuario, luces y planifica con algunos de los miembros del ensamble breves papeles para interpretar.
Es un osado contratenor que se permite sentarse sobre el escenario, sacarse los zapatos, las medias y acostarse en el piso de madera petiribi para escuchar y disfrutar a sus músicos. También actúa; interpreta a una vieja envuelto en una capa. En otro momento, abandona el escenario para cantar en la primera fila de la platea.
Hay antecedentes de cómo llegó al público desde otro lugar. Ya en la apertura de los Juegos Olímpicos de París 2024, nos sorprendió interpretando el aria barroca Viens Hymen, donde bailó breakdance vestido con ropa que recordaba un personaje de la commedia dell’arte.
La moraleja: después de 300 años un estadio deportivo vibró y disfrutó del dramatismo que conlleva el repertorio barroco.
Beyond es más que un título de un concierto es más que un “más allá”. Es espectáculo, es show. Es animarse, entregarse, ampliar el campo del disfrute.
Orlinski fue muy generoso y receptivo con el público que no dejaba de aplaudir. Agradecido de la calidez recibida no se iba del escenario (como nosotras/os de las butacas) y nos deleitó con varios bises.
Me fui pensando que en las artes plásticas hay también un gran Beyond; un gran más allá de la pintura clásica y de la Academia ¡Bienvenidas las artes combinadas!
Silvia Dasso es Socióloga, Artista Visual, escritora y docente. Escribe sobre Periodismo cultural y actualidad con foco en Teatro, Cine, Arte y Bienales. @smdasso. Vive en Palermo, Comuna 14, CABA.







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