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Sobre los días excepcionales de Juan José Castelli, personalidad central de la Revolución de Mayo, un héroe muchas veces incomprendido y otras tantas olvidado
Castelli, el rayo, de Lía Salas

Empecé a escribir Castelli, el rayo en cierto modo hacia fines de los ‘90, a partir del admirado profesor Terán, entonces titular de Filosofía Latinoamericana. Para argumentar en los debates que se generaban en sus clases, dado el ruido que me hacían algunos provocativos conceptos, comencé a investigar sobre la figura de Juan José Castelli. Sorprendida por las dificultades para encontrar material, decidí armar una bibliografía suya, aprovechando mis viajes académicos por Bolivia y Perú, sitios donde aún hay huellas de su paso. Poco a poco, mi trabajo se fue focalizando en la disputa por el nuevo orden, por la soberanía y la independencia de América respecto de la corona española. Y, en ese marco, me parecía importante dimensionar la figura de Juan José Castelli como líder político de aquellos años, cuando se lo denominó justamente “el orador de la revolución”.
Aún en plena escritura, luego de haber transitado con la obra por el teatro leído y de varias funciones en formato semimontado, fui puliendo y haciendo ajustes de modo que empecé a buscar quién pudiera y le interesara encarnar este personaje complejo, contradictorio y trágico. Me habían hablado de Juan Manuel Correa y, como me gustan las obras históricas, pude disfrutar de la exquisita actuación que realizó en varias de ellas. Así que, mediante amigos comunes, lo contacté. Por suerte, le interesó la obra. Pero, acordamos que sería para más adelante, pues él tenía varios compromisos.
Luego de una larga espera, empezamos a avanzar en la concreción y Juan Manuel decidió, también, hacerse cargo de la dirección. Desde un primer momento, confié en su mirada y en su poética para la puesta. Luego, me presentó a Rubén de León, intercambiamos y él fue quien, finalmente, realizó un excelente trabajo de adaptación en coincidencia con la propuesta que planteaba Juan Manuel para la escena.

¡Sentí una inmensa satisfacción al ver plasmado el texto, vívido, en los cuerpos del hermoso elenco que logró Juan Manuel! Quienes, como decía una espectadora, ¡te llevan allí donde Castelli vive!, en la encrucijada, los amores, contradicciones y pasiones de su tiempo.
Me gustaría que la obra resulte un aporte al conocimiento de un prócer injustamente olvidado por la historiografía y muchas veces destratado por otros que lo analizaron.
Quise presentar un Castelli fuera del lugar común, casi a orillas del Titicaca en su discurso disruptivo, revolucionario y de igualdad, en la Puerta del Sol del Tiahuanaco. El Tiahuanaco, exactamente en esa misma Puerta del Sol donde 200 años después, un hijo de esa tierra, Evo Morales, juró y asumió su gobierno ante el pueblo de Bolivia.
Pero, Castelli, el rayo no es sólo una obra histórica, es una invitación a vivir las encrucijadas, contradicciones y pasiones de un líder cuya palabra y acción hizo temblar el orden establecido, proponiendo otro nuevo. Lo que, sumado a su derrota militar, le costó que su nombre fuera prohibido por más de 50 años en todo el Alto Perú.
Ficha artístico-técnica:
Autoría: Lía Salas
Adaptación: Rubén De León
Actúan: Julieta Carpentieri, Juan Manuel Correa, Alejo Mango, Fernando Martín, Gabriela Pastor y Camila Truyol
Diseño de vestuario: Paula Molina
Diseño de escenografía: Paula Molina
Diseño sonoro: Martín Pavlovsky
Música en vivo: Kirill Odoevskiy
Diseño de iluminación: Fernando Díaz
Diseño gráfico: Pamela Paglieta
Asistencia: Natasha Biglione
Prensa: Valeria Franchi
Producción ejecutiva: Pablo Silva
Colaboración artística: Rubén De León
Dirección: Juan Manuel Correa
Obra declarada de interés cultural por la Cámara Nacional de Diputados y el Colegio Nacional de Buenos Aires.
Castelli, el rayo puede verse los sábados a las 18hs. en Teatro Hasta Trilce, ubicado en Maza 177, CABA.






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