
En literatura… “ya está todo contado; la clave está en cómo lo volvés a escribir”, decía reiteradamente mi profe del taller de cuentos para que nos largáramos a imaginar y producir.
Algo de eso hay en la obra Galego. Un dramaturgo -Julio Molina- y un actor -Gabriel Martín Fernández (que venía acunando textos desde hace más de dos décadas)- nos vuelven a recordar y recrear las historias que las/os hijas/os y nietas/os de emigrantes (españolas/es, italianas/os) escuchábamos con atención y hasta con cierta magia y admiración. No entendíamos cómo pudieron hacerlo. Con el tiempo, lo fuimos comprendiendo. En un escenario de guerras, penurias de todo tipo y sin un futuro cercano, lanzarse al mar y venir a la Argentina era una gran posibilidad de volver a empezar. Trabajar, ahorrar, estudiar, hacerse “la casita”, fueron condiciones que entusiasmaban y facilitaban el ascenso social.
A medida que los minutos pasan, Galego invita a un viaje en el tiempo y es disparador de no menos dos recorridos.
El primero y el más evidente, es el de escuchar (activamente) lo contado por un hombre mayor que recuerda el sufrimiento y desarraigo que todo emigrante padece en función de un presente y un futuro cercano más digno. Su relato no es lineal. Por momentos, cuesta asimilar el cruce entre expresiones gallegas y porteñas. El/la espectador/a debe agudizar su percepción. Este hecho no aparece como limitación, sino, como un plus donde oír y sentir completan el mensaje.
Entre la “cocinita” y el patio, entre la música gallega y las hojas de otoño que con sus colores amarillentos inducen, abonan y aportan melancolía, el personaje se va apropiando del escenario y de las almas presentes.
Melancolía que lleva a un segundo recorrido (tal vez, el mío) de una Argentina que fue y que hoy está siendo otra; muy distinta ¿Cuál? No lo sé (pero, tengo memoria). Melancolía que, siempre, va unida a recuerdos y que, a veces, generan tristeza.
¿Qué fue de esa Argentina que entre 1857 y 1955 recibió a más de dos millones de españolas/es, la mayoría procedente de Galicia y el País Vasco?
¿Dónde iríamos, hoy, las/os nietas/os e hijas/os de españolas/es e italianas/os si extrapoláramos el deseo que tuvieron nuestros ancestros de “Hacer la América”?
Tal vez, la respuesta esté en la fortaleza que genera lo común; lo comunitario.
Vuelvo. La escenografía, tan minimalista y tan bien lograda, donde cada objeto habla por sí solo, cuenta un origen. La fotografía, las luces apenas cálidas, el sillón oxidado, el banco improvisado, la parra que no se ve, pero está contribuyen y completan la labor de Gabriel Martín Fernández, que pone (porque sabe hacerlo) todo su cuerpo al servicio de la actuación. Sus manos, tan expresivas que no dejan de cortar cebollas evocando otras cebollas y otros caldos de su tierra lejana. Y sus piernas, esas piernas que no paran de temblar y que, por momentos, ponen en jaque un frágil equilibrio que sostiene un cuerpo cansado, abrumado, desorientado que, simbólicamente, se mece entre el ayer y el presente.
Este actor argentino-español, nacido en Quilmes, discípulo de Lorenzo Quinteros, tiene una larga e interesante trayectoria entre el cine y el teatro. En la película Argentina 1985” es Bruzzo, el operador político durante el gobierno de Raúl Alfonsín que guía al fiscal César Strassera. A modo de muestra, en 1999 recibió el premio ACE como revelación masculina en la obra La extraña tarde del Dr. Burke.
En Galego, Fernández se entrega a la experticia de Julio Molina -actor, director y dramaturgo- quien comienza a escribir lo que actúa y dirige ya desde el Parakultural (1989). Entre varios Premios y Menciones de sus producciones, que fueron posibles por el aporte de Instituciones e Institutos (tan estigmatizados hoy), como el Centro Cultural Rojas, el Fondo Nacional de las Artes, el Instituto Nacional del Teatro, la Facultad de Psicología.
La obra se puede ver los sábados a las 18hs. en el Teatro del Pueblo. En este caso, creo que entre Galego y la mística del lugar hay una “comunión». Es el Primer Teatro Independiente (fundado en 1930) para representar obras que se diferencien del llamado teatro comercial.
A más de 90 años de su fundación, Galego le hace honor al sentido de su existir invitando al público a defender y apoyar tan valioso espacio.
Ficha artístico-técnica:
Actuación: Gabriel Martín Fernández
Dramaturgia y dirección: Julio Molina
Escenografía: Alejandro Mateo
Música y diseño sonoro: Tony Kesselman
Diseño de iluminación: Ricky Sica
Fotografía: Tiago Fernández y Martín Ocampo
Prensa: Valeria Franchi
Asistencia de dirección: Federico Fernández Marcará
Galego puede verse los sábados a las 18hs. (hasta el 04 de mayo) en el Teatro del Pueblo, ubicado en Lavalle 3636, CABA.
Silvia Dasso es docente, Lic. en Sociología (UBA), Master en Gestión de Instituciones Educativas, Universidad de San Andrés (Udesa). Fundadora y directora del Colegio Bilingüe Jardín-Primaria-Secundaria en CABA. Consultora y selectora de personal en el ámbito educativo. Escritora y artista plástica. Vive en Palermo, Comuna 14, CABA.







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