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El eco de la montaña en un monoambiente: una mirada profunda a la soledad colectiva

El director Matías Marshall profundiza en el proceso creativo detrás de Como la montaña, una puesta en escena que desafía los límites de lo convencional. A través de una estética minuciosa y un uso potente del color y el cuerpo, la obra aborda el aislamiento moderno más allá de las normas sociales establecidas.

 

Al asumir el rol de la dirección para Como la montaña, Matías Marshall se enfrentó al desafío de llevar a escena un texto ajeno, escrito e interpretado por Luis Cardozo. La puesta en escena explora la soledad no como una simple ausencia de compañía, sino como el complejo reflejo de un aislamiento colectivo impulsado por las dinámicas socioeconómicas actuales. En esta entrevista, el director detalla el riguroso trabajo coreográfico, visual y sonoro que transforma la inmensidad poética de una montaña en la intimidad de un departamento porteño. Asimismo, relata la estrecha colaboración con su protagonista y las preguntas existenciales que busca despertar en los espectadores que se acercan los domingos al teatro Timbre 4.

Con Fervor: ¿Cómo llegaste a la obra y, desde su dramaturgia, qué desafíos te planteó diagramar la puesta en escena?

Matías Marshall: Llegué al material por una convocatoria del teatro Savia, en donde uno podía postularse en alguno de los distintos roles del teatro; la actuación, la dramaturgia o la dirección, para luego juntarse con algún desconocido a montar una obra en un mes. 

Me anoté en el rol de la dirección y quedé seleccionado para trabajar el material de Como la montaña, con Luis Cardozo como intérprete. Uno de los desafíos más grandes fue, al no ser una obra de mi autoría, encontrar qué disparaban las palabras del texto en mi imaginario, para después encontrar un punto de convivencia entre aquello que le interesaba al autor y aquello que a mí me interesaba poner en acción, tensionar o cuestionar en la obra.

CF: En muchos aspectos, la soledad en la obra está atravesada por fuera de la heteronorma y lo hegemónico. Desde ese aspecto, ¿qué singularidades te interesaba potenciar?

MM: Sí, me interesaba no pensar la soledad solamente como la ausencia de compañía, sino como la dificultad de encontrar un lugar de pertenencia. En ese sentido, también me interesaba pensar qué pasa con la soledad cuando además está atravesada por deseos o formas de habitar la vida que quedan por fuera de lo que socialmente entendemos como normativo. Vivimos en un tiempo muy individualizado: capaz pasaste todo el día haciendo cosas, fuera de tu casa, y cuando volvés pensás que te cruzaste con cuarenta personas y no miraste a nadie a los ojos. Esa imagen me obsesionaba. Creo que hay una forma de organización social, económica y política que nos empuja cada vez más al aislamiento y me interesaba que la obra dialogue con eso. No como un problema individual, sino como algo profundamente colectivo.

CF: Hay una unidad estética (sonora y visual, sobre todo) muy elaborada en Como la montaña, ¿cómo llegaron a ese resultado, considerando que hay un trabajo de tiempos y desplazamientos también muy minucioso?

MM: Partió de muchas intuiciones; una fue el color rojo. Un poco por gusto y otro poco porque es un signo visual que despierta emociones físicas instantáneamente; acelera el pulso, capta la atención. Es el color de la sangre y de las señales de alerta. También la tarea de empezar con algo pulcro, limpio, ordenado y que luego se transforme en lo opuesto. Eso era algo que me interesaba mucho y la única manera de hacerlo era con el cuerpo, con el desplazamiento. Por eso, insistimos mucho por ahí, en plasmar una coreografía del cuerpo minuciosa en las miradas, los tiempos y las formas del decir. 

En cuanto a lo lumínico y lo sonoro, trabajamos mucho con Juani Pascua en las luces y con Alejandro Ezequiel Cohen en la música original, con la idea de introducir el universo poético que puede tener una montaña, con sus amaneceres, atardeceres y también su oscuridad en un monoambiente de Capital Federal. Son parte primordial de la obra, intentamos plasmar algo cinematográfico y me di el gusto de introducir algunas referencias de las películas que me gustan. 

CF: ¿Cómo fue el proceso de ensayos con el actor? ¿Se generaron nuevos desafíos al tratarse, además, del dramaturgo?

MM: Fue muy hermoso, ahora lo estoy extrañando. Como todo proceso de ensayos, tenés mucha libertad en probar todas estas intuiciones que se nos venían. Luis es un gran actor y siempre está dispuesto a probar lo que a uno se le ocurría desde afuera. Que también sea el autor creo que potenció mucho el trabajo porque tenía la poética de la obra arraigada dentro suyo, entonces traducirla luego al cuerpo era más sencillo. Ensayamos en varios espacios y tuvimos algunos procesos de work in progress con la obra aún no terminada en distintos teatros. Creo que algo de esas experiencias nos vino muy bien hasta que dimos con Timbre 4. 

CF: Si tuvieras que contarle a alguien que no sabe nada de la obra sobre aquello que se va a encontrar, ¿qué le dirías?

MM: Le diría que seguramente se va a encontrar con algunas inquietudes de las que nos pueden aparecer cuando estamos en soledad, sin distracciones. Que en mi experiencia suele ser cada vez más difícil encontrar esos momentos, por suerte el teatro permite un poco eso. No sé si necesariamente va a encontrar respuestas, pero sí espero que pueda encontrarse con alguna pregunta propia.

 

Ficha artístico-técnica:

Dramaturgia: Luis Cardozo

Actúa: Luis Cardozo

Vestuario: Compañía Esperpenta y Matías Marshall

Escenografía: Compañía Esperpenta y Matías Marshall

Diseño sonoro: Alejandro Ezequiel Cohen y Matías Marshall

Música original: Alejandro Ezequiel Cohen

Diseño de iluminación: Juani Pascua

Fotografía: Lu Soto

Diseño gráfico: Javier Gandolfo

Asistencia de dirección: Juani Pascua

Prensa: Ignacio Dunand

Producción: Compañía Esperpenta y Juani Pascua

Dirección: Matías Marshall

 

Como la montaña puede verse los domingos a las 20.15hs. en Timbre 4, ubicado en México 3554, CABA. 


Ezequiel Obregón es Profesor en Letras por la UBA y periodista cultural. Es estudiante de la Carrera de Artes Audiovisuales, con orientación en Realización (UNLP). Asimismo, integra el Área en Investigación de Ciencias del Arte del Centro Cultural de la Cooperación. Es votante de los Golden Globes y del Premio Teatro del Mundo (UBA) e integra la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina. Vive en San José, Temperley, provincia de Buenos Aires.

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