DestacadasPolítica Cultural

Criterios generales para un nuevo Gobierno de la Cultura en la Ciudad de Buenos Aires

Esta nota intenta ser un aporte para pensar una nueva política cultural para la Ciudad de Buenos Aires. Desde la Revista Con Fervor nos proponemos abrir el debate sobre los temas que aquí se presentan. Completar un programa cultural con la colaboración de todas/os. Las cifras que se anuncian son referencias generales que pueden haberse modificado con nuevas actualizaciones. Dejamos abierto el debate.

 

Existen dos formas de concebir la política cultural, aquella que considera la gestión como la administración correcta de la institucionalidad existente con su presupuesto correspondiente y, la otra, que considera que una gestión cultural debe, también, crear las condiciones para completar la institucionalidad en el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y reconsiderar las formas de aplicar los presupuestos, tanto para las políticas centralizadas como descentralizadas. Yo creo que para realizar un nuevo Gobierno de la Cultura en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) hay que avanzar con la creación de los institutos que le faltan a la ciudad y descentralizar esa nueva institucionalidad centralizada en el conjunto de los barrios y las comunas. O sea, permitirnos crear una institucionalidad de excelencia con nuevos presupuestos y aplicar, en cada comuna, en cada barrio, políticas descentralizadas que reflejen la aplicación institucional del propio Ministerio de Cultura en cada uno de los barrios.

Para que se entienda: si, como política, el Complejo Teatral de Buenos Aires tiene su propio despliegue estable en el centro metropolitano de la ciudad, que cada comuna cuente, a la vez, con delegaciones del Complejo Teatral de Buenos Aires, que el propio Teatro Municipal General San Martín tenga delegaciones y formas de aplicar la actividad teatral descentralizada en cada uno de las comunas de la CABA. En el caso de un Instituto como PROTEATRO, que siga aplicando políticas centralizadas para subsidiar los grupos de teatro independiente y cooperativos, pero, que, a la vez, PROTEATRO tenga una política territorial en las comunas, respaldando, también, a los propios teatros independientes asignando formas de trabajo para cada teatro, para que el circuito teatral independiente se especialice en cada barrio o comuna generando, en los propios espacios independientes, teatros estables para los títeres, la danza, el varieté o el teatro experimental.

Que cada comuna de la CABA tenga su presupuesto para la cultura de acuerdo a la Ley de Comunas. Que existan réplicas descentralizadas de las propias políticas centralizadas del Ministerio de Cultura de la Ciudad en cada comuna.

Ampliar la vida institucional del Ministerio de Cultura, creando los institutos que faltan y su legislación: Ley de Tango (PROTANGO), Ley del Libro (PROLIBRO), Ley del Cine (PROCINE), Ley de la Música (PROMUSICA), Ley de las Artes Visuales (PROARTES). Creación de estos institutos con sus respectivos presupuestos. Considerar que los nuevos gobiernos de la cultura, por disciplina -como PROTEATRO y PRODANZA (que ya existen)- deben ser integrados por todas las partes que conforman la producción artística: sindicatos de cada disciplina, representantes empresariales, entidades de gestión de derechos de autor. Destacar que las industrias culturales no tienen gobiernos propios en la ciudad y deberían tener, tanto el cine, como el libro o la música, gobiernos de la cultura para cada disciplina. Revisar, también, la forma en que funcionan los institutos que ya se han creado, como PROTEATRO y PRODANZA.

Hay que comenzar a considerar qué tipo de políticas culturales públicas tienen que tener las redes y los sistemas digitales. Estamos frente a temas complejos en relación a la comunicación en las redes. Hoy, las palabras, las imágenes, las metáforas se venden, el sistema de redes tiene un alto poder económico concentrado que no atiende los derechos de autor, la propiedad intelectual. Hay que pensar cómo se resuelve la soberanía digital y se regula, desde el Estado, el comercio electrónico. La inteligencia artificial ha comenzado a ser una dominante con características propias, que avanza sustancialmente en las sociedades modernas. Hay que comenzar a debatir las formas en que el Estado regula el uso de las redes. Tema complejo, pero, necesario para la vida democrática.

Las industrias culturales y los sistemas de digitalización, el uso de las redes aportan significativamente al producto bruto regional de la CABA.

El turismo y la gastronomía deben ser temas a considerar en un nuevo Gobierno de la Cultura en la CABA. Por eso, es importante, por ejemplo, que, si se crea una Ley Municipal del Tango, el Instituto del Tango para la Ciudad tenga una representación de todos los sectores que están afectados a la vida musical del tango: artistas, músicos, hotelería, restaurants, representaciones necesarias de las cámaras comerciales, sindicatos de artistas, empresarios, sociedades de gestión. Un gobierno integral del tango en la ciudad permitirá redistribuir la riqueza que genera la música ciudadana y darle participación al conjunto del sector cultural.

En resumen, darle al Ministerio de Cultura de la Ciudad una nueva institucionalidad, creando la legislación cultural que hace falta. Políticas de centralización y descentralización cultural. Incluir a los gobiernos comunales como parte del programa de políticas públicas del Ministerio de Cultura. Pensar un nuevo presupuesto para la cultura para las políticas centralizadas y descentralizadas

 

Para elaborar un nuevo Programa Cultural para la CABA

 

La Ciudad de Buenos Aires constituye uno de los 24 distritos en los que se divide el país y cuenta con 2.890.151 habitantes (INDEC, 2010). Si se considera el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) en su conjunto, que abarca a la ciudad, propiamente dicha, y su conurbación -conformada por 24 partidos que pertenecen a la provincia de Buenos Aires-, el número de habitantes asciende a 12.806.866 (INDEC, 2010), la mayor área urbana del país. Además, según estimaciones de Naciones Unidas, se trata de una de las cuatro mega-ciudades (es decir, con más de diez millones de habitantes) de Latinoamérica. Junto con Ciudad de México, San Pablo y Río de Janeiro. Al mismo tiempo, es una ciudad extensa, con 202km. Está compuesta por 48 barrios y dividida en 15 comunas, que son las unidades de gestión política y administrativa descentralizada de la ciudad. Si bien, fueron establecidas en1996, al sancionarse la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, las primeras elecciones para las Juntas Comunales recién se realizaron en 2011.

La ciudad cuenta con alrededor de 900 bibliotecas; 80 museos; 750 librerías; 70 salas de cine; 290 salas de teatro (“La ciudad con más teatros del mundo”, La Nación, 26 de noviembre de 2008); 460 editoriales; más de 130 bares y cafés notables; y 70 radios (Sistema de Información Cultural de la Argentina -SINCA- y Mapa Interactivo de Buenos Aires: https: //mapa.buenosaires.gob.ar/, consultados en mayo 2014).

La oferta porteña está conformada por opciones privadas (con y sin fines de lucro) y públicas (del Gobierno Nacional y del Gobierno de la Ciudad). Pero, hay que destacar que es una ciudad muy desigual en relación a cómo se distribuyen y se consumen los bienes culturales. Tomando la Av. Rivadavia como una línea de división geográfica, podemos decir que, al sur de dicha avenida, la participación de sus habitantes en la vida cultural es mucho menor que en el norte de la ciudad, donde se concentra el mayor consumo cultural, donde están radicadas la mayor cantidad de librerías, de cines y de teatros.

Un programa cultural para la ciudad debe contemplar, en primer lugar, al propio Ministerio de Cultura de la ciudad y su presupuesto. También, los alcances de su institucionalidad y programas de gobierno de la cultura, tanto centralizados como descentralizados. Se debe considerar al conjunto de la producción cultural independiente, sea de gestión privada, autogestiva o cooperativa. Por último, hay que considerar las políticas culturales en cada una de las 15 comunas, la forma en que interviene el Estado y la gestión cultural descentralizada con participación de la ciudadanía y de los sectores culturales independientes que funcionan en los barrios.

El Producto Bruto Regional que genera la cultura -sumando al turismo-, en la CABA es altísimo.

 

Los puntos centrales para atender, básicamente, para un Programa Cultural en la CABA son:

 

Presupuesto para la cultura y gestión de gobierno del Ministerio de Cultura. Redistribución del presupuesto para una nueva institucionalidad.

Ampliar la vida institucional del Ministerio de Cultura, creando los institutos que faltan y su legislación: Ley de Tango (PROTANGO), Ley del Libro (PROLIBRO), Ley del Cine (PROCINE), Ley de la Música (PROMUSICA), Ley de las Artes Visuales (PROARTES). Creación de estos Institutos con sus respectivos presupuestos. Considerar que los nuevos gobiernos de la cultura, por disciplina, como PROTEATRO y PRODANZA (que ya existen) deben ser integrados por todas las partes que conforman la producción artística, sindicatos de cada disciplina, representantes empresariales, entidades de gestión de derechos de autor. Destacar que las industrias culturales no tienen gobiernos propios en la ciudad.

Políticas de centralización y descentralización. Fortalecer el funcionamiento del Teatro Colón, nuestro gran teatro lírico, y los teatros del Complejo Teatral de la CABA (CTBA), integrado por el Teatro San Martín, el Teatro Presidente Alvear, el Regio, el Sarmiento, el Teatro de la Ribera y el 25 de Mayo. Llevar el Teatro Colón y el Teatro San Martín a las comunas, con convenios de extensión cultural y sistemas de co-producción con los centros culturales independientes de cada barrio. Programas de descentralización con cada uno de los institutos culturales que cuenta la Ciudad, para que tengan su representación en cada una de las comunas.

Cada comuna de la CABA debe contar con un presupuesto participativo para el fomento de la actividad cultural en cada barrio. Estimular, por parte del Estado, la instalación de librerías, salas de exposiciones, centro de experimentación, centros culturales. Apoyar la actividad cultural independiente y cooperativa existente en cada barrio o comuna. Integrar a las/os ciudadanas/os y al sector cultural al gobierno de la cultura en cada comuna.

Redefinir la Ley de Mecenazgo, para que exista una regulación del Estado de la CABA, de tal forma que el estímulo privado tenga una orientación hacia el mantenimiento de la infraestructura cultural, mantenimiento y remodelación de teatros, museos, bibliotecas. El Mecenazgo no debe competir con las políticas públicas que ofrecen cada uno de los institutos culturales de la CABA, como PROTEATRO o PRODANZA.

Diseñar una nueva cartografía cultural y un nuevo diseño geográfico y territorial, atendiendo a la nueva división política de la ciudad en 15 comunas. Refundar el circuito cultural de la CABA, estimulando y fomentando, por parte del Estado, la creación de nuevos espacios culturales, fundamentalmente, en el sur de la ciudad.

Considerar el nuevo diseño geográfico cultural de la CABA al AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) en su conjunto. Que abarca a la ciudad, propiamente dicha, y su conurbación -conformada por 24 partidos que pertenecen a la provincia de Buenos Aires-, como forma de integración cultural con la Provincia de Buenos Aires.


Juano Villafañe es poeta y director artístico del Centro Cultural de la Cooperación. Vive en Balvanera, Comuna 3, CABA.

Comentarios de Facebook

Publicaciones relacionadas

Mira también

Cerrar
Cerrar
Ir a la barra de herramientas