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Es tan largo el adiós. Sesión en espera

Cuando leo una obra y aparece en la imaginación la posibilidad de escenificarla, suele ser por las resonancias que la lectura despierta y por la sospecha de que, en estado de latencia, hay otras potencialidades que no se han desarrollado ni se pueden plasmar solamente en el texto escrito.

El texto escrito por la dramaturga Ana Rodríguez Arana, que tituló Es tan largo el adiós -con el subtítulo Sesión en espera, agregado luego del trabajo escénico- en primera instancia presenta a tres personajes a los que se suma un cuarto, que irrumpe promediando la obra. Personajes que no se conocen, que comparten un espacio indefinido -el texto no indica dónde están- y aunque muestran voluntad de diálogo y lo intentan, ¿se entienden? ¿se escuchan? ¿comprenden lo que el otro dice? ¿se establece un diálogo verdadero o no son más que monólogos que se intercalan?

Hablan del amor que finalizó sin una comprensión del por qué, de las despedidas inconclusas, de la rutina conyugal que devoró la sensibilidad amorosa de la pareja, del tiempo analítico que se reduce. Están ahí para hablar, pero cada uno solo, con otra persona que no está y que esperan, pero hablan igual.

Lo cierto es que están en un lugar, no se conocen, esperan y hablan, y lo que dice cada uno de sí y de su historia es el material que resuena y dispara una posibilidad de trabajo escénico. Aparece así el momento de indagación dinámica del texto, para encontrar y construir la organización con recursos espaciales, plásticos, sonoros e interpretativos que configuren una totalidad posible de la escena dramática a partir de ese texto.

La dirección de la obra la compartimos con la autora del texto, es decir, la co dirigimos. Sin embargo, aunque la propia autora está en la dirección, todas las preguntas precedentes estaban por ser descubiertas en el trabajo en el espacio, junto a las actrices y los actores, uno de los cuales soy yo.

Pablo Bossi.

Para comenzar con la dirección y puesta en escena, se propuso la improvisación a partir del material textual, como el primer punto de apoyo, para darle inicio al proceso de descubrimiento de cada personaje y del espacio, cómo transitarlo y con ello poder definir su forma. Es decir, que el tránsito y los movimientos definieron la forma de un espacio geométrico, sin más objetos que tres sillas de distinta forma cada una. Estas sillas adquirieron protagonismo dramático según la disposición y el lugar que fueron ocupando, pasando de ser sólo un mero objeto de utilidad definida a un activo organizador de sentido escenográfico. 

A medida que fueron avanzando los encuentros de trabajo escénico, fueron surgiendo configuraciones que descubrieron o dieron otra dimensión a lo percibido por la sola lectura del texto. Aparecieron secuencias que organizaron los desplazamientos, momentos que requerían de la intervención musical o cambios de coloratura lumínica. Los tonos y las particularidades de los personajes, el ritmo de cada escena, sus tensiones y el foco de atención se fueron construyendo a partir de las propuestas halladas en esos ensayos. En la selección del material para el montaje final, se descartó mucho de lo producido en las largas sesiones de improvisación, se pulió lo elegido y se amalgamó con la música original, compuesta a partir de los elementos escénicos con los que se estaba trabajando. 

Quedó así, una puesta en escena con personajes que poseen características bien definidas, en una estética minimalista, que aloja y hace posible la conflictividad que los atraviesa: la imposibilidad de cerrar las heridas producidas por cambios irreversibles, por finales abruptos y sorpresivos sin explicaciones posibles, por lo que fue y ha dejado de ser definitivamente.

 

Ficha artístico-técnica: 

Autoría: Ana Rodríguez Arana

Actuación: Pablo Bossi (Héctor), Daniel Braguinsky (Bruno), Marina Carrera (Alicia) y Alejandra Corral (Clari)

Diseño de iluminación y espacio escénico: Pehuén Stordeur

Música original: Cecilia Candia

Diseño gráfico y videos: Jairo Fiorotto

Fotos: Mora Urzagasati

Filmación de video: Santiago Abate

Prensa: Valeria Franchi

Dirección: Pablo Bossi, Ana Rodríguez Arana

 

La obra fue declarada de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

Es tan largo el adiós puede verse los sábados 15, 22 y 29 de agosto a las 20.30hs. (la obra retomará las funciones el 31/10) en Ítaca Complejo Teatral, ubicado en Humahuaca 4027, CABA.


Pablo Bossi inició su formación teatral en 1988 en el Centro de Formación y Experimentación Teatral (CeFET) dirigido por Sergio Sabater. Luego participó de distintos seminarios, entre ellos, con Eugenio Barba, Julia Varley y Tage Larsen, miembros del Odín Teatret. Realizó entrenamiento con Ana Lucía Rodríguez y Marina Carrasco. Además es egresado de la Universidad de Buenos Aires y Profesor Adjunto Regular de la FCE UBA.

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