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Belkis Ayón Manso, una de las más importantes grabadoras latinoamericanas

La joven grabadora cubana que reflexionó sobre el poder, la condición femenina y la comunidad religiosa abakuá.
Belkis Ayón Manso (La Habana 1967-1999) es una de las artistas más destacadas del arte latinoamericano contemporáneo. Se graduó en el Instituto Superior de Arte de la Habana y obtuvo, a pesar de su corta existencia, premios y distinciones tanto por la originalidad de sus técnicas como por las temáticas abordadas. En 1993, fue seleccionada para participar de la Bienal de Venecia.
Se especializó en la colografía; técnica del grabado muy poco usada por contemporáneas/os suyas/os. Sus grabados ( litografía, xilografía, linoleo y colografía) se caracterizaron por el uso del color, pero es a partir de 1991 (etapa de profunda crisis económica y comercial para Cuba a raíz del colapso de la Unión Soviética, del Bloque Socialista y de las acciones estadounidenses) donde sus producciones giran hacia el blanco, negro y los grises.
La colografía consiste en crear una gran matriz pegando diversos materiales con distintas texturas sobre una base que, luego, se pinta y se estampa como si fuera un gran collage.
Sus obras están impregnadas por un bagaje caribeño y africano que enfatizan con la mística sombría de los negros arribados a Cuba en tiempos de la esclavitud y de la diáspora africana (siglo XIX).
Fue a través de la lectura de El monte, de la antropóloga Lydia Cabrera (estudiosa de las religiones afrocubanas), donde Ayón se interesa por los abakuá: sociedad secreta, masculina, religiosa, oral y espiritual oriunda de las Regiones de Calabar (actual Nigeria) y río Cross (hoy Camerún).
Cuenta la mitología abakuá que la princesa Sikán fue a buscar agua al río. Sin proponérselo, capturó al pez sagrado Tansé, que encaraba la voz del dios supremo Abasí, cuyo misterioso bramido constituía el secreto más importante de la cofradía. El brujo Nasako lo descubrió y robó el pez que, al poco tiempo, murió. Sikán, al poseer el secreto de esta comunidad (y sin pertenecer al círculo iniciático masculino), representó un peligro y una ruptura del orden cósmico y social. Son los líderes religiosos quienes deciden sacrificarla para preservar el secreto sagrado y conservar el poder. Con su piel construyen el parche del tambor sagrado Ekué, cuya voz ritual evoca la presencia de los antepasados y el espíritu de la propia Sikán. Los tambores transmiten, en un lenguaje codificado, mensajes morales y espirituales que sólo entienden los iniciados.
Sintetizando, el secreto de los abakuá está dado por una tradición sagrada y secreta basada en la voz de un pez místico -Ekué-, en la fraternidad masculina y en la memoria ancestral de los pueblos del África Occidental.
Ayón convirtió la figura de Sikán en el centro de su universo artístico, quien representaba su álter ego desde el cual pensar el lugar de las mujeres dentro de las estructuras de poder profundamente patriarcales. Sus personajes aparecen sin boca y son, en su mayoría, negros, como ella. Sostienen una mirada intensa que interpela. La artista convierte ese mutismo en una metáfora de la censura, la exclusión y los silencios impuestos tanto por las instituciones religiosas, como por los sistemas políticos. Fue la primera en representar gráficamente una tradición que perdura sin imágenes y sin relato escrito.
Ayón, también, investigó e incorporó en algunas obras la iconografía cristiana. Fusionó parte de su simbología con la figura de Sikán, para construir imágenes donde el sacrificio, la culpa y la redención adquieren nuevos significados.
En un contexto de restricciones, incertidumbres y crisis, su obra comenzó a leerse como una reflexión sobre la marginalidad, el miedo y la resistencia.
Su última muestra fue Desasosiego (1998), en Los Ángeles, California, EE.UU. Título que resonará de modo muy significativo.
Al año siguiente (1999) y con el arma de su padre, se disparó un tiro en la cabeza.
Las repercusiones acerca del universo conceptual de la artista ponen de manifiesto la necesidad de volver a los temas de siempre: los mitos como estructuras sociales fundantes, la identidad, los secretos, la libertad, la marginalidad, el lugar de las mujeres, el poder y la exclusión, buscando nuevas miradas y posibles e integradoras respuestas.
Actualmente, en el Museo Malba se exponen ocho obras de la artista.
Silvia Dasso es Socióloga, Artista Visual, escritora y docente. Escribe sobre Periodismo cultural y actualidad con foco en Teatro, Cine, Arte y Bienales. @smdasso. Vive en Palermo, Comuna 14, CABA.









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