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Se cumplieron 117 años del nacimiento de Onetti

Juan Carlos Onetti es, sin lugar a dudas, uno de los más geniales narradores latinoamericanos. Nació en Montevideo el 1 de julio de 1909 y murió en Madrid el 30 de mayo de 1994. Creó un estilo de escritura propio, original, único, con un manejo del lenguaje castellano riguroso y poético que formaba ambientes y personajes de modo magistral. Vivió una época de oro de la narrativa latinoamericana, fueron sus contemporáneas/os a Alejo Carpentier, Juan Rulfo, Clarice Lispector, Augusto Roa Bastos, José María Arguedas, Jorge Luis Borges, Elena Garro, Felisberto Hernández, Rodolfo Walsh, Sara Gallardo, Haroldo Conti, Carlos Fuentes, Juan José Saer, por nombrar sólo algunos nombres que se me vienen a la mente. Muchos de sus relatos se desarrollan en un espacio inventado por el autor, Santa María, que mixtura Montevideo con la ciudad de Buenos Aires. En ese lugar, transcurre su famosa trilogía: La vida breveEl astilleroJuntacadáveres.

En 1939, publicó su primer libro, la novela El Pozo. Ese mismo año, fue nombrado secretario de redacción del semanario Marcha, publicación política y cultural uruguaya dirigida por Carlos Quijano que se convirtió en un faro intelectual del progresismo y antiimperialismo de Latinoamérica, contó con colaboradores de la talla de Eduardo Galeano, Mario Benedetti y Alfredo Zitarrosa y que fuera clausurada por la dictadura cívico-militar uruguaya en 1974.

En 1940 publicó en La Nación uno de su cuentos más celebrados, Un sueño realizado, lo cual le permitió llegar a un público más amplio. En la década de 1950, comienza a colaborar en la revista dirigida por Victoria Ocampo, Sur, y allí publica, entre otras cosas, la novela corta Los adioses. En 1954, traduce la novela This Very Earth (La verdadera tierra) del escritor norteamericano Erskine Caldwell. Luego, trabajó en la agencia de noticias Reuters, en la revista Ímpetu, dirigió la revista Vea y lea y colaboró en Crítica

Debe exiliarse por motivos políticos en España durante la dictadura cívico-militar que asoló a la sociedad uruguaya desde 1973 a 1985. En 1978, empieza a colaborar en El País y, por intermedio de la agencia EFE, trabaja en distintos medios latinoamericanos. En 1989, su texto La cara de la desgracia es llevada al cine por el director argentino Pedro Stocky. Y, al serle adjudicado el Premio Rodó, en 1991, dona el monto que recibe para la compra de libros en bibliotecas municipales.

Entre sus numerosas y excelentes obras, además de las ya citadas, se destacan los cuentos Bienvenido Bob, Esbjerg en la costa, El infierno tan temido y Jacob y el otro y las novelas Tierra de nadie, Para esta noche y Dejemos hablar al viento,

En 1993 se publica su última novela, Cuando ya no importe.

 


Santiago Julián Alonso es artista visual, escritor, dramaturgo, licenciado en Letras (UBA), periodista e investigador en el Centro Cultural de la Cooperación. Vive en Villa Ciudad Parque, Córdoba.

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