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Los juegos de Makrucz

Hace unas semanas, se presentó el libro Juegos y miedos callejeros, del Dr. Gustavo Makrucz, y Con Fervor estuvo allí en la presentación. Fue el jueves 30 de mayo en el Bar de Fondo Cultural, en el barrio de Palermo, con la presencia del autor y de las docentes Silvina Fabri y Cecilia Varela.

En AMIBA, conocemos muy bien este trabajo de Gustavo, porque tuvimos varias columnas en nuestro programa de radio Perspectivas en si, donde él nos contaba su tesis de un modo casi barrial.

Abrió la charla la profesora Fabri, dándose a conocer como una habitante del Conurbano Oeste. La aclaración fue pertinente dado que, al ser de un barrio, sabía muy de qué se estaba hablando. Si bien, la tesis de Makrucz recorre una serie de entrevistas, observaciones e informes de actividades centradas en los barrios de Saavedra, Coghlan y Villa Urquiza hay situaciones que fueron vividas en varios lugares. La tesis está enmarcada en el Doctorado de Salud Mental Comunitaria de La Universidad Nacional de Lanús y analiza las relaciones públicas y privadas de los habitantes de barrios colindantes en CABA con el espacio público en el período 1970-1985.

Gustavo Makrucz y Jorge Garacotche.

Indudablemente que, en un acto cuasi mágico, el Dr. Makrucz nos llevó de inmediato a una Buenos Aires que ya no existe, que difícilmente regrese, pero, creo que quienes estábamos presentes fuimos viajando en un bondi imaginario hacia rumbos tan conocidos como anhelados. Es que se habló no sólo de juegos, sino, de cómo la gente compartía el espacio público, cómo nos cuidábamos entre todas/os, las horas pasaban mientras los habitantes de esa pequeña comarca sabían un gran secreto compartido: nada malo iba a suceder. Desde las/os vecinas/os hasta las/os comerciantes conocían a los protagonistas de aquella vida, protegían, compartían historias, abrían sus puertas sin importar el horario y todos entraban y salían, quizá, ensayando nuevas definiciones de la propiedad privada.

Las veredas, los umbrales, las esquinas funcionaban como pequeños clubes a cielo abierto. Se ensayaban gestos de humanidad que hace rato que uno extraña. En el libro se leen entrevistas que asombran, pero, uno recuerda que están relatando viejos recuerdos, vivencias que dan cuenta de un tiempo en donde el miedo parecía estar sólo en algunas películas de la tele o el cine.

Los juegos constituyen, en este trabajo, el eje seleccionado para narrar el modo en que se organizan las prácticas cotidianas de las/os vecinas/os, sobre todo, en la niñez y la adolescencia, aunque no sólo en ese período.

A partir de esa mirada, se recrean, además, el concepto de territorialidad, las representaciones de las relaciones con las instituciones y las vivencias de las/os vecinas/os sobre el binomio seguridad/inseguridad.

A uno le queda claro la fecha en la que la inseguridad comenzó a cabalgar por los barrios y fue partiendo los colectivos, dividiendo a la gente, inventando la desconfianza e hiriendo de muerte a más de una esperanza. Esa fecha es el 24 de marzo de 1976, con la llegada furiosa de la Dictadura Cívico-Militar.

Si bien, se puede interpretar que, tanto en esta presentación como en la lectura del libro, uno no hizo otra cosa que conectarse con la nostalgia, creo que lo que vivimos en esa tarde-noche fue un reencuentro con un pasado que hizo mucho por nosotros, que forjó buenas personas y que, más allá de los recuerdos, aquello aprendido, hoy, nos es muy útil a la hora de mirar pasar nuestras vidas y las ajenas.

Una de las cosas más lindas que me pasó esa noche es que tuve muchas ganas de que la charla se prolongue, era como escuchar una canción que nos emociona y que no queremos que termine nunca. Y las profes Silvina y Cecilia fueron dos grandes cantantes en aquella canción.

Hablar de los juegos, siempre, es una cosa muy seria y más cuando está en el medio la comunidad organizada, la constitución del espacio público urbano. Creo que es esencial encontrarse con este libro, con este trabajo de alguien que es un especialista en Salud Mental, justamente, en estos días en donde pareciera que la locura vino a reemplazar todas las cosas que creíamos conocer.


Jorge Garacotche es músico, compositor, integrante del grupo Canturbe y presidente de AMIBA (Asociación Músicas/os Independientes Buenos Aires). Vive en Villa Crespo, Comuna 15, CABA.

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