Esta obra -de carácter fantástico- forma parte de una suerte de tríptico literario que llega a hacerse palabras para revelar, quizás, el estrato más profundo de mi exploración de la figura de Eva Duarte.
Siempre digo que es mi tercera Eva, pero no la última. Una mujer como ella, que desde una inexperta juventud cambió a la Argentina transformando el rol de sus pares, no sólo en la política sino en el hogar, en la calle, en el trabajo, hizo historia de verdad y entró en ella por la puerta grande. Empoderó al género y reprogramó el tejido social, no sólo a través de la creación de la Justicia Social, que estuvo destinada a los más vulnerables, sino creando puentes entre sectores que nunca se habían relacionado. Lo dicho se encuentra en cualquier manual, pero no hay uno que nos guíe hacia su interioridad más profunda, que nos señale cuál fue el valor primero que acuñó su alma de niña, de militante fanática, de mujer. Solamente el ejercicio de la imaginación me llevó a descubrirla como cultora del amor.
La obra Alegato de amor contiene cuatro momentos claves: su infancia, el compromiso con la política, la pasión abrasadora por su Juan y, finalmente, una horrorosa despedida de este mundo. Y reafirmo lo de horrorosa, ya que su cadáver sufrió un peregrinaje compuesto de secuestro, profanación y ocultamiento clandestino que llegan hasta hoy gozando de total impunidad.
Eva y su muñeca
El alma de una tierna niña juega con su único juguete, una muñeca rota, para hablar de sus dolores, sus miedos, sus deseos infantiles; son marcas que indefectiblemente tornean su destino.
Eva y la política
La política la hace crecer velozmente, ella sabe que se completa, así, como mujer. Escucha todos los dolores de quienes sufren y todos los desprecios de quienes la atacan, pero siempre se refugia en el amor de sus descamisados y de su hombre esperado. Mientras tanto aprende la lucha por los derechos del prójimo y se le hace carne.
Eva y el amor
Su pasión por Juan hizo que fueran “el amor biselado en la penumbra” y que ardieran para filtrarse juntos por todas las grietas de la realidad que iban transformando.
Eva y la muerte
El último tema: una dolorosa muerte, una repugnante humillación, el abuso despiadado y la despedida con un exilio involuntario.
A esta altura, puedo declararme casi una devota de nuestra entrañable Evita y decir, sin ningún prejuicio, que ella misma obró el encuentro con Juan Cantafio hace unos cuántos años. Lo descubrí como coleccionista incansable de “tapas” sobre Eva e, inmediatamente, quise que sumara la mía. Así nos conocimos. Sentí que nos unía ella. Pero, Cantafio es como un caleidoscopio, a medida que te asomás a él se te aparece una faceta y otra y otra. Es un profesional de vasta experiencia y tiene la audacia de meterse directamente con la emocionalidad del/a espectador/a para hacerlo/a vibrar en alta sintonía. En el verano de este año, nos juntamos a charlar en el Museo Evita y, a partir de ese momento, iniciamos el trabajo sobre Alegato de amor.
Fue una tarea conjunta, sincronizada, amorosa, llena de respeto y generosidad. Casi como siguiendo los valores que intentábamos que tomaran vida en el escenario, en los cuerpos de las actrices, en los integrantes de todo el equipo. A decir verdad, Juan me propuso que reescribiera la obra poniendo cuanto deseaba que apareciera teatralmente y luego él hizo su versión, amalgamándose con lo que yo tímidamente le presentaba. Cuando leía su “versión” de mi Alegato me emocionaba a cada momento. Me devoré el libro teatral. Le había dado una gran vuelta de rosca, había escrito una “película” del alma de Eva. Pensé que era un gran desafío, ya que la figura que homenajeábamos ya tuvo cientos de versiones, miles de libros, a favor y en contra, cientos de actrices sintiéndola para amarla o para odiarla. Cantafio le puso su impronta, sumando más almas Evas: violín, cantante. Podemos decir que tejió su palabra con la mía y ambas con la música. Le dio una nueva narrativa a los momentos específicos de cada Eva y enriqueció las vinculaciones entre ellas. Seleccionó música, canción y así profundizó lo emocional, acentuando el sentimiento de la palabra hablada. Esta exploración interdisciplinar, de alguna manera, nos reúne como hacedoras/es del arte más allá de la palabra teatral.
Concluyendo
Ensayo tras ensayo, vamos descubriendo el alma de Eva en nuestra versión teatral: ¿un drama musical? Así se verá. Momento a momento, se va multidimensionando y nos desafía, nos emociona, nos cuenta y nos vuelve a contar la profunda humanidad de una mujer a quien la vida no le dio demasiado tiempo como para que el rumbo de nuestra gente fuera otro más cobijador y definitivo.
Pareceré loca, pero residir en la ficción por largas horas me da permisos especiales, como el de presentarles, junto a Cantafio, pruebas estratégicas en defensa de la vida, la obra y la muerte de Eva Duarte, mediante un Alegato ineludible para todos los hombres y todas las mujeres de nuestra patria y para aquellas/os que deseen habitar el suelo argentino.
Sólo deseamos que vivan desde sus butacas lo único que prueba nuestra existencia: el amor.
Ficha artístico-técnica:
Idea y libro original: Susana Barbato
Dramaturgia: Juan Cantafio y Susana Barbato
Intérpretes: Nancy Sancha (Eva Niña, Eva Amor), Beatriz Ayas (La Cantante), Lourdes Isola (Eva Misterio, Eva Política), Marta Quarleri (Eva Abuela) y Lucía De Santis (Niña Violinista)
Vestuario: Valentín Dibenedetto, Susana Barbato y Juan Cantafio
Diseño de iluminación: Juan Cantafio
Producción musical: Facundo Álvarez
Música adicional: Nuria Alí
Selección musical: Juan Cantafio
Diseño de sonido: Sol Gómez
Producción en estudio: Guido Bernasconi
Estudio de grabación: Prisma
Escenografía: Gustavo Leiva, Susana Barbato y Lina Medina
Realización escenográfica: Federico Parraccia y Susana Barbato
Utilería: Susana Barbato y Lola Desimano
Visuales de época: Alfredo Mazzorotolo
Operación de luces: Rocío C. Busca
Operación de sonido: Sol Gómez
Asistente de producción: Lola Desimano y Giorgio Di Camilo
Fotografía y videos: Gustavo Leiva
Diseño gráfico y visual: Hugo Zanón
Redes sociales: Idea2 Espectáculos
Prensa: Valeria Franchi
Producción ejecutiva: Juan Cantafio
Producción general: Susana Barbato
Producción artística, puesta en escena y dirección general: Juan Cantafio
Alegato de amor puede verse los domingos a las 17hs. (estreno domingo 20 de septiembre) en Teatro Beckett, ubicado en Guardia Vieja 3556, CABA.
Susana Barbato es autora, sostiene una dramaturgia encuadrada en el realismo fantástico dándole voz a mujeres latinoamericanas y argentinas muchas veces invisibilizadas desde la historia tradicional. Pero su favorita es Eva Duarte. Eva, su vida y su muerte, motiva en la autora una constante exploración: tres Evas editadas (Eva Duarte, una verdad que incomoda, Desde el alma, un diálogo diferente -diálogo entre Eva Duarte y Cristina Fernández-, y Alegato de amor, una biografía desde adentro), dos ya representadas, y Alegato de amor que está naciendo para el escenario.
