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Sandra Torlucci: “Las artes son esos puntos de inflexión, de ruptura donde se logra crear otras lógicas”

Entrevistamos a la profesora Sandra Torlucci, rectora de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), sobre el Festival Artístico de la UNA (FAUNA) y las políticas culturales.

F: ¿Qué valor simbólico y material tiene este Festival Artístico de las Artes?

T: El festival surge como una forma de que la Universidad le muestre a la sociedad lo que puede producir, lo que sus estudiantes, graduados y graduadas pueden producir. Ya que, en el  FAUNA, todos los espectáculos u obras tienen un porcentaje muy alto de estudiantes y/o graduades recientes. Así que, básicamente, nace con ese propósito, para que las producciones se puedan mostrar y los estudiantes no sólo sean evaluados o para formarse. Que es mucho, pero, que no es lo único que importa en el circuito cultural, garantizando que sea en un espacio que ya sea parte del circuito de circulación artística, como fue primero en el KONEX y, ahora, en el Centro Cultural San Martín.

El valor simbólico es, también, ir cambiándolo de lugares. Es un espacio muy dinámico que va viendo cómo evoluciona la cultura, los estudiantes y los graduados, los cambios de categorías, para observar qué faltó o qué se debe reforzar desde lo institucional. Además, es un lugar de encuentro con la sociedad, un lugar de revalorización de la producción de los y las estudiantes y de los y las docentes. Y, materialmente, es un milagro, porque, los últimos cuatro años fueron años en los que no hubo ni un centavo. Lo pudimos hacer con un esfuerzo de gestión inmenso, trabajando con estudiantes, voluntarios y docentes, que son jurados y hacen un trabajo minucioso de evaluación. Y nuestra gestión, que buscó  fondos y convenios con los grupos de medios más culturales, para hacer promoción y difusión, como con FutuRock, Página 12 y con ustedes. Porque hay un circuito solidario en el ámbito de la cultura. Pero, en la primera edición costó, porque hubo que financiar diversos materiales y equipamientos.

Son muchos los valores. Es una de las mejores producciones que tiene la Universidad, de mucha variedad. Y te sorprende, porque, alguien de danza actúa y alguien de actuación baila, alguien de música pinta. Es una fusión, el Festival propicia que se vayan desalambrando las disciplinas. EL FAUNA es una síntesis de todo lo que se trató de hacer en la UNA y de todo lo que falta. Es una posibilidad, pero, también, es un éxito y es la representación viva de la Universidad.

F: ¿Cómo es la recepción de la comunidad ante esta propuesta?

T: Hay muchísima recepción. Yo tengo recuerdo de haber visto estudiantes de secundarios, que venían en grupos, que preguntaban. Muchas personas de los barrios. Y la gente que, de por sí, va a esos espacios, al KONEX y al Centro Cultural San Martín. Y ni hablar de que vienen todas las personas allegadas al les estudiantes: primos, tíos, padres y amigos. Es importante que la obra de arte convoque. He visto artistas yendo al festival, músicos, pintores y gente de teatro. Esperamos que haya más público. Eso, a medida que se vaya afianzando y se sostengan las ediciones.

La idea es que pueda crecer a medida que pase el tiempo, entonces, de pronto, podés hacer un Festival más amplio, que abarque a todas las universidades que producen arte. Ese es un proyecto que habíamos pensado en el 2015. Que sea un Festival Nacional Federal de las Artes en coproducción con el Estado.

F: La UNA, igualmente, ya propone, desde el  inicio, una producción federal, porque tiene estudiantes de toda la Argentina y hasta de Latinoamérica, ¿no es cierto?

T: Sí, es una de las mayores riquezas, una convivencia heterogénea de artistas. Se va logrando, así, una nueva idea de lo que es el arte y la cultura federal, regional e internacional, porque vienen muchos europeos. Y con los estudiantes que vienen a estudiar de las provincias, sucede que, algunos, vuelven a sus tierras. Que eso es un trabajo que, también, estamos haciendo: colaborar con los gobernadores y gobernadoras que nos convocan para trabajar con los Institutos Superiores del interior. Ya que se empezaron a dar cuenta de que tenían que hacer modificaciones, una actualización, etc., porque fueron estos graduados de acá, sabiendo lo que hay que hacer allá. Como, por ejemplo, Micaela Chauque, que se sigue formando y está armando la carrera en Jujuy.

F: La primera edición del FAUNA se llevó a cabo en el 2015, en un contexto político de grandes cambios, ya que ganó las elecciones Mauricio Macri ¿Cómo hizo la Universidad para mantener estos proyectos?

T: No mantuvo todos los proyectos, muchos se perdieron, algunos sobrevivieron en clave mínima. Se perdieron becas, eso es importante. Porque, parte del federalismo tiene que ver con la posibilidad de otorgar becas a estudiantes que vienen de otras provincias. Tratamos de mantener las que eran de terminalidad para los alumnos que, hace varios años, venían estudiando y les faltaba poco para terminar la carrera. Había un plan de becas muy grande y no lo pudimos mantener. Programas de Extensión Universitaria, que eran parte de un desarrollo extra para la Universidad. Conocer cómo funcionan los contextos de encierro, adolescentes en cárceles, Proyecto Nexos del Hospital Borda, las escuelas de las villas, donde, muy pocas veces, esas personas son escuchadas cuando dicen “quiero ser artista”.

El FAUNA se sostuvo, porque, tal vez, se dieron condiciones excepcionales. Gente que conocíamos de Cultura de la Ciudad y nos prestaban los espacios. Algunos medios que colaboraron con la prensa, contactos de personas solidarias frente a la situación de vacío del Estado que hubo estos cuatro años.

F: Con la asunción de Alberto Fernández y Cristina Fernández, ¿cuáles son las expectativas  que tiene la UNA?

T: Todas, porque se encontraron con “tierra arrasada”, como dice el Ministro de Cultura Tristán Bauer en su documental. Entendemos que se necesita tiempo para hacer todas las cosas y que la sociedad debe ser consciente de que, en un año, no se puede obtener todo el dinero y que, para que la gestión sea eficiente, ordenada, trasparente y justa, se necesita organización. No nos van a alcanzar cuatro años. Así que espero que, estos gobiernos, no retornen y que nosotros tengamos tiempo para construir estructuras más sólidas, con políticas de Estado.

Tenemos que comprender que la cultura argentina es cultura argentina. No se consume enlatada de otro país, no se trabaja sólo con cuestiones francófilas. Sino, que trabajamos con nuestras propias identidades culturales, diversidades identitarias que son tan ricas y múltiples.

F: ¿Con qué desafíos se encuentra este nuevo gobierno a nivel educacional?

T: Yo tengo una idea para compartir, que es que hay que pensar de manera feminista, hay que pensar un gobierno interseccional, donde todos los ministerios tengan en cuenta la perspectiva de los otros ministerios. Para eso, hay un Jefe de Gabinete, en el que yo tengo todas mis expectativas puestas. Porque, creo que es una persona sensible, que escucha la perspectiva de género, que entiende la sensibilidad social, que es Santiago Cafiero. Él tiene una responsabilidad muy grande, que es esta transversalización de la ciencia, de la tecnología, de la salud, de la cultura, de la industria y de la economía. Porque, todo el mundo tiende a pensar que es la economía la que conduce el destino de un país y yo pienso todo lo contrario, que es una herramienta para encontrar otro modo, otras formas de vida justas, libres y soberanas.

¡Ojalá que este gobierno pueda cambiar la estructura del país! La batalla cultural que está dada por antinomias. Que existe desde antes, unitarios y federales, desde la independencia o la colonización. Entonces, me parece que hay que acabar con esas antinomias, que son falsas y, eso, se cambia con la educación, porque así lo instalaron, así lo instaló Sarmiento. Porque él crea un sistema público y federal, pero, con un objetivo fundamental, que es homogeneizar la idea de civilización.

Si nosotros no seguimos trabajamos desde el mismo lugar y con las mismas herramientas para democratizar la educación, vamos a seguir teniendo problemas a la hora de comprender un país, una nación, un pueblo o una patria única, pero, diversa. Para eso, todos deben tener acceso a los principales modos de conocer, desde sus lugares, sus territorios, sus culturas, sus apropiaciones de sentido. Pero, también, conociendo a los otros y a las otras que están en su región y en la Argentina. Y, para eso, tener conocimiento científico, tecnológico, artístico y de oficios es fundamental y creo que las personas que están ahora en el Ministerio de Educación lo creen así.

La educación es el punto que amalgama, es el futuro. Porque se está formando la verdadera Argentina, de acá a 50 años. Si los niños, desde el nivel incial, no están metidos en un sistema de conocimiento, de afección y de percepción para que no los colonicen, para que no los esclavicen, entonces, van a ser esclavos. Es fundamental tener una deconstrucción, como se dice en el feminismo, de la cultura opresora y colonial desde pequeñitos.

F: ¿Cuál creés que debe ser la implicancia de las artes en la sociedad?

T: Las artes son esos puntos de inflexión, de ruptura donde se logra crear otras lógicas. Es un borde entre lo que está dicho y lo que todavía no, y es pura creatividad. Como dice Nietzsche: la única metafísica es el arte” y “sería mucho mejor reemplazar la religión por el arte para los pueblos”. Que es lo que hicieron muchas comunidades. Las artes en su amplio espectro, porque es parte de la cultura, pero, es la parte fundante, porque aporta creatividad, afecto, percepciones y otras lógicas de ver el mundo.

Las artes son para crear mundos mejores y trabajar en revisarlos. En que, siempre, haya mejores posibilidades, amorosas posibilidades. Así que eso es lo más importante para definirla y distintivo de las ciencias y de las tecnologías.

F: ¿Creés que los movimientos feministas fueron un espacio de resistencia activa estos cuatro años?

T: A mí me parece que el proceso de los feminismos en la Argentina, estos últimos años, no fue casual y tuvo que ver con la demanda de todos estos derechos que se amenazan permanentemente: los derechos humanos, porque el derecho a la vida fue el primero. Como esa gran concentración, convocada por el colectivo Ni una menos, pero, que fue impredecible.

Y el cambio cultural  no fue, solamente, marchas y movilización, sino, que las universidades se hicieron cargo de trabajar el tema, de investigar, no solamente en Filosofía y Letras, en Ciencias Sociales o en la Universidad de La Plata, sino, en todas las universidades, fueran de lo que fuesen. Revisarnos, mirarnos de otra manera y unir la pelea de los derechos de las mujeres con todos los otros derechos de las otras personas que están en condiciones de subalternancia. Por eso, el feminismo es un movimiento revolucionario.

Por eso, te digo que hay un gran sector del feminismo que se está pensado como un movimiento popular en la Argentina. Porque se pelea desde la política, los derechos para dejar de ser subalternidades. Entonces, hay una necesidad de reparar, de restaurar y de otorgar otro lugar social.

El feminismo, para mí, fue un refugio, una escuela, un lugar de batallar, un lugar de encuentros, importantísimos, para mi vida académica. Fue una escuela, porque, cambié todas mis perspectivas y eso que a mí, siempre, me interesaron los estudios de género, pero, ahora, lo veo como otro modo de ver el mundo.

Y las artes son aliadas de los feminismos, porque, si vos te fijás, las performances, como por ejemplo la de Un violador en tu camino, son manifestaciones, expresiones que funcionan, porque están atravesadas por lo cultural-artístico, sino, no lo ven los hombres patriarcales, ni tienen esa convocatoria.


Podés conocer la programación completa del FAUNA en: fauna.una.edu.ar

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