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Para frenar el culturicidio

Gran marcha contra la eliminación del Ministerio de Cultura y el presupuesto del FMI

Todo proyecto político es, también, un proyecto cultural. Necesita, para alcanzar sus objetivos y sostenerse, crear sentido común, bienes simbólicos que lo ayuden a tener el apoyo de la sociedad civil. Cuando hablamos del derecho a la cultura, nos referimos al derecho que todos y todas tenemos a acceder, producir y distribuir cultura. La Ley de Presupuesto 2019 vuelve a ilustrar que, para Mauricio Macri y su gobierno, la cultura nacional es un obstáculo por eliminar y no una riqueza a construir de la mano de nuestra sociedad.

La crisis económica golpea fuertemente al sector cultural, como sucede con toda actividad productiva. Según la Cámara del Libro (CAL), en el año 2018 se publicaron 18 millones de libros menos que en el 2016. La Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (AADET) ha manifestado que la venta de entradas cayó un 27% en 2018, respecto al año anterior (2017), y la recaudación a valores constantes disminuyó el %50, lo que configura el peor desempeño en cinco años. Según el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), entre el 2015 y el 2017, se perdieron casi tres millones de espectadores. Las películas nacionales fueron las más afectadas por esta caída. A este panorama debemos agregar que la suba de tarifas en los servicios públicos y el alto costo de los alquileres, causan que galerías de arte, librerías, teatros y centros culturales independientes se vean obligados a cerrar sus puertas.

Dicha situación del sector privado obligaría al Estado a buscar políticas contracíclicas. Sin embargo, el Presupuesto 2019 ahonda la crisis. Redactado de acuerdo a las exigencias del FMI, la aprobación de este proyecto implicará la eliminación de la actividad cultural en la Argentina. A valores reales, el presupuesto de Cultura caerá un 18% en 2019:

  • Se eliminará el programa de Fomento de Fiestas, Ferias y Festivales Nacionales.
  • Se suprimirá el presupuesto destinado al Mantenimiento y Reparación de Museos y Edificios Históricos.
  • Desaparecerá el programa Puntos de Cultura, por el que cientos de espacios culturales de todo el país sostenían sus actividades.
  • Se recortará, en un 88%, el sostenimiento a la Orquesta Sinfónica Nacional y otros cuerpos estables, como la Orquesta Juan de Dios Filiberto y el Ballet Folklórico Nacional.
  • Se reducirá, en un 82%, el presupuesto para el Impulso a la Economía Creativa: MICA, MICSUR, MATRA y Programa Festejar.
  • Caerá, en un 79%, el presupuesto para la promoción y apoyo a Orquestas Infantiles y Juveniles.
  • Disminuirá, en un 67%, el sostenimiento de la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos.
  • Se reducirá, en un 25%, el apoyo a las Bibliotecas Populares.

Este mismo vaciamiento es llevado a cabo por los Gobiernos de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, que desfinancian programas de fomento a la cultura e instituciones educativas de formación artística. Esto se suma al pésimo desempeño observado en otros organismos del ecosistema cultural. Tomando como ejemplo al INCAA, el Colectivo de Cineastas denuncia una subejecución de alrededor de 800 millones de pesos, sin otorgar nuevos créditos para la producción, ni exigir el cumplimiento a la cuota de pantalla. Al mismo tiempo, se le cierra la puerta a los documentalistas, cerrando esa vía para fusionarla con la ficción, en lo que se denomina, eufemísticamente, vía digital.

Ilustración de Rubén Borré
Ilustración de Rubén Borré

Bajo el nombre Salvemos La Cultura, distintos sectores de la cultura salimos a la calle, el 18 de octubre de 2018, para denunciar esta situación y exigir respuestas de las autoridades. Así fue cómo, en las vísperas del tratamiento de la Ley de Presupuesto (2019), la Orquesta Sinfónica Nacional, junto al ballet folklórico de la Universidad Nacional de Las Artes y su grupo de percusión, Narradores orales, Sindicatos de la cultura, etc., realizamos una jornada de protesta frente al Congreso de la Nación. La misma, obligó al oficialismo a agregar, en el dictamen de comisión, una partida adicional de 500 millones de pesos para la Secretaría de Cultura. Sin embargo, la distribución de estos fondos a los sectores más afectados y su ejecución no están garantizadas. Sólo sosteniendo la lucha podremos lograrlo.

Son muchos los desafíos que enfrentamos. El principal de ellos es la consolidación de una agenda de políticas públicas para el sector cultural. En tiempos de guerra comercial y transformación tecnológica, debemos defender, promover y sostener la cultura nacional, sin perder la visión global de la problemática. Es necesario exigir el presupuesto mínimo para la cultura del 1% del Producto Bruto, al mismo tiempo que avanzar en la cuota de pantalla de los sistemas de plataforma, un banco de fomento cultural, entre otras medidas fundamentales de una auténtica soberanía del Siglo XXI. Para alcanzar estos objetivos es necesario organizarnos hasta alcanzar un nuevo gobierno popular.

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