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María Seoane: “La información veraz es un derecho humano”

Entrevistamos a María Seoane, periodista, escritora y ex directora de Radio Nacional, de 2009 a 2015. Hablamos sobre el reciente lanzamiento de su libro Juan Perón, ese hombre, el significado de Perón para ella, la importancia de la información y el rol de los medios.

Fervor: Recientemente, publicaste un libro, escrito junto a Gisela Marziotta, titulado Juan Perón, ese hombre ¿Qué decidiste volcar en el libro? ¿Es una continuación de Eva, esa mujer?

María Seoane: Sí, es la continuidad, un poco, de Eva, esa mujer. La idea, con Juan Perón, ese hombre, fue hacer una reseña biográfica de quien fue, para mí, el líder político más relevante del siglo XX que hable sobre la construcción del Estado, la construcción de la política nacional y define, asimismo, el carácter de la persistencia del peronismo como movimiento político. Gisela y yo compartimos la idea de la estructura del libro, su diseño, las fotografías, la confección del libro y la idea fue, justamente eso, tratar de contar por qué Perón es el líder político central de la Argentina del siglo XX. Y hacia el futuro también, o sea, hacia nuestro presente. Es el gran constructor de la república democrática y social del siglo XX. Y la certeza y la persistencia de su movimiento se verifica hasta el día de hoy. Si el yrigoyenismo había sido la construcción de la república democrática en la Argentina, desde el punto de vista de lo político, el peronismo fue la construcción de la república democrática y social, donde se incorporaron a los derechos políticos las mujeres. Y donde se incorporaron, también, los derechos sociales más importantes del siglo XX: como el derecho al trabajo, el derecho a la educación, los derechos de los niños y el derecho de los trabajadores a tener una vida digna.

F: Haciendo hincapié en el yrigoyenismo y el peronismo, Ricardo Alfonsín, declaró, hace unos días, que los peronistas son primos de los radicales y que él se siente mucho más perteneciente al modelo que plantea Alberto Fernández, que el que plantea Mauricio Macri y su espacio político: Juntos Por El Cambio ¿Te parece que la Argentina se encamina a lo que planteó alguna vez Néstor Kirchner, un bi frentismo, donde, por un lado, esté la centro izquierda y, por el otro lado, la derecha más conservadora y neoliberal?

S: Sí, yo ceo que se han consolidado dos grandes coaliciones: una de derecha, neoliberal, representada por el macrismo y sus aliados, que va más allá de las formaciones políticas. Porque dentro de esta coalición de derecha neoliberal, hay un sector del radicalismo, como partido. Sin embargo, creo que en la conformación de estas alianzas se diluyen las identidades partidarias, en función de los proyectos políticos. El proyecto neoliberal en la Argentina, no es un proyecto económico, es un proyecto de saqueo. Y, por otro lado, está el proyecto nacional y popular, que encarna, esencialmente, el peronismo, otros partidos de centro izquierda y un sector del radicalismo. Pero, son en verdad dos grandes frentes, que definen, hoy, el rumbo de la pelea política e ideológica de la Argentina. El neoliberalismo, con sus propuestas económicas de saqueo de las riquezas económicas en función del poder del capital financiero, en función del endeudamiento, de la fuga de capitales, de la quita de derechos económicos y sociales. Y la coalición que se le opone, que es la nacional y popular, que cree en una Argentina libre, justa, soberana, inclusiva, independiente y unida al resto de Latinoamérica. Una Argentina de desarrollo. Está claro que la sociedad argentina, de alguna manera, ha entendido y que la batalla, hoy, es para definir esos proyectos. Y que los grandes centros de disputa de esos proyectos son dos: uno, es el Estado, quien y para qué lo comanda; y, el segundo, es la cabeza de los ciudadanos, qué tipo de visión de la Argentina podemos tener para que sea viable. Porque, lo que se ha demostrado es que el proyecto neoliberal de derecha, presidido por Macri e integrado por las coaliciones de los partidos de derecha, desde José Luís Espert hasta un sector del radicalismo, que entrega la estructura territorial en la convención de Gualeguaychú. Y el otro movimiento que ha persistido, legado del peronismo histórico, que es la defensa de estos valores: la Argentina inclusiva, de derechos, donde los niños, las mujeres, los trabajadores y los ancianos tengan una representación profunda, y donde nos hallemos integrados a Latinoamérica, que está volviendo por sus fueros.

Latinoamérica es un territorio en disputa y la Argentina también. Ahora bien, la cabeza de los argentinos va a sufrir un proceso de debate en estos años, porque, va más allá de las identidades políticas -si son peronistas o anti peronistas-, sino, qué tipo de sociedad queremos construir, ¿basada en la solidaridad o basada en el saqueo? Y qué postura se toma sobre los bienes y los derechos. Me parece que ese es el debate y esa es la gran discusión que tenemos los argentinos.

F: Si bien Mauricio Macri sacó un 40 % de los votos, mucha gente no debe sentirse representada por el neoliberalismo y el saqueo al que usted hace referencia ¿Creés, entonces, que la batalla cultural es la encargada de mostrar qué intereses representa, realmente, Mauricio Macri?

S: Sí, yo creo que la cultura es la madre de todas las batallas y que tenemos que construir un discurso público, desde el Estado, que ayude a los ciudadanos a comprender que la patria es el otro, que es, quizás, la forma más empática. La única posibilidad de terminar con la grieta es que se comprenda, mayoritariamente, que mientras haya un ciudadano con necesidades irresueltas no vamos a ser una sociedad feliz. Y me parece que terminar con la grieta significa comprender que ese es el país que queremos construir.

F: En una nota que le hacen en Página 12, junto con Gisella Marziotta, decís que tus momentos favoritos de Perón son el del 17 de octubre del 45´ y aquel de su vuelta al país, luego del exilio ¿Se puede hacer un paralelismo entre aquellos gobiernos de Perón y la época kirchnerista, es decir, el de la vuelta y el pacto social con este de Alberto Fernández?

S: Sí, se puede hacer un paralelismo entre el Perón del 45´, cuando funda el Estado de Bienestar en la Argentina, con el de Néstor Kirchner de 2003, en el sentido de que la muerte de Perón en el 74´ y todo lo que significó después fueron 30 años erráticos en la historia del peronismo. El peronismo subsistió como organización política, pero, no logró encarnar lo que históricamente Perón representaba y tuvo un período de negación, que fue el menemismo. Es la construcción de un partido del orden conservador usando la estructura del peronismo. Así que el peronismo del 45´, de la construcción de una sociedad más libre, justa y soberana se da, gualmente, a partir de 2003. El peronismo vuelve con sus fueros históricos con Néstor Kirchner en el gobierno y, posteriormente, con los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner. Por lo cual, para mí, ese es el equivalente. Y no puedo equiparar el Perón del pacto social con este momento, la Argentina era muy distinta, estaba atravesada por contradicciones muy violentas. Afortunadamente, hoy tenemos una transición en paz. Aunque, hay una violencia contenida por las medidas que está tomando el macrismo, la coalición conservadora y neoliberal, que avanzan sobre los derechos de los ciudadanos y que siguen sosteniendo el saqueo de estos 4 años, el saqueo a los bienes y los derechos de los argentinos, más allá de que esto no se dé en el marco de una situación de violencia política, como fue en el 74´. De cualquier manera, el pacto social, también, lo aplicó, sin definirlo así, Néstor Kirchner en 2003, en el sentido de armar un acuerdo entre los sectores de la producción, del trabajo y de toda la sociedad, para poder poner de pie la Argentina. En ese sentido, comparando con el presente, hay una sola similitud con Alberto Fernández: se vuelve a hablar de un pacto social, como habló Perón en el 45´. Pero, la sociedad es realmente distinta.

F: ¿Cómo pensás que va a ser este gobierno de Alberto Fernández, teniendo en cuenta las urgencias sociales y económicas?

S: El balance que nos deja la coalición de derecha gobernante de estos 4 años es dramática. Los índices sociales, económicos y la deuda externa. El endeudamiento en Argentina es el gran proyecto de las clases dominantes, históricamente, para hacer a la sociedad dependiente y desigual. Ha sido así a lo largo de los dos siglos de existencia, desde el empréstito de Rivadavia con la Baring Brothers, que impidió la reforma agraria, porque tenía como garantía las tierras fértiles de la provincia de Buenos Aires. La primera deuda que se toma en el país impide la construcción de una Argentina de desarrollo más igualitario en todas sus zonas. Y, así, entra el latifundio como problemática central en el siglo XIX. Y, en el siglo XX, los procesos de endeudamiento son los procesos de sometimiento, que terminan con la destrucción de la equidad de los sectores sociales y hacen imposible una Argentina más solidaria y equitativa para todos sus ciudadanos. La deuda implica relegamiento de derechos. Y esta derecha de la Alianza Cambiemos ha sintetizado, en tiempo récord, todo el saqueo de los bienes y los derechos de los argentinos en 4 años. Y endeuda a la sociedad para el futuro.

Por el otro lado, opino que hay una conducción política extraordinaria. Alberto Fernández y Cristina Kirchner son los dos líderes más notables que ha dado la Argentina en los últimos años. Alberto se revela como un gran dirigente, que siempre lo ha sido, pero, en funciones diversas. Junto con el talento político de Cristina Fernández de Kirchner, que ha sido la dirigente política que más se ha sometido al escrutinio de las urnas,  ya que ha sido diputada provincial, senadora provincial, diputada nacional, convencional constituyente, dos veces presidenta, senadora nacional y, ahora, vicepresidenta. Me parece que tenemos dos dirigentes extraordinarios y un proyecto de país que es el único que ha hecho viable a la Argentina, el único que no ha terminado en un estallido social. Por el contrario, como vemos, cada gobierno neoliberal ha terminado en estallidos sociales. Esta vez no fue así, porque hay una salida política, porque la sociedad está más madura y porque la derecha argentina no puede gobernar con el partido militar, debe someterse a las urnas. Porque los argentinos tenemos dos pactos claros civilizatorios: la educación pública, laica, gratuita y obligatoria del siglo XIX y el nunca más del siglo XX. Y, ahora, iremos por el pacto del nunca más al neoliberalismo. Porque no nos hace felices.

F: ¿Cómo analizás el estallido social en Chile, la situación en Bolivia y los gobiernos progresistas en América Latina?

S: Si bien América Latina es un territorio de saqueo del capital financiero internacional y de las potencias hegemónicas -sea Estados Unidos o de Europa-, eso no es viable, es un territorio de desgracias e injusticias. Los pueblos tienen conciencia y, a lo largo de la historia y en distintos países, se ha dado así. En Chile es el fin del pinochetismo, tardó 45 años, pero, llegó. Lo mismo en Ecuador. Ha habido una gran traición política, pero, ¿cuánto puede sostenerse una política de la traición? Y en Bolivia ya vemos como es el proceso, porque, sin arrebatar el Estado, el neoliberalismo no puede transpolar, necesita el Estado para saquearlo, para endeudarlo, para expropiarlo y para concentrarlo,

F: Pablo Iglesias, del partido Podemos de España, habla de que el peronismo es un fenómeno que no se entiende en el mundo ¿Por qué creés que sucede?

S: El peronismo no se entiende, porque, en Europa, hablan de populismo, que, para ellos, es lo mismo que fascismo. Es un malentendido histórico que se ha comenzado a comprender, un poco más, con la vuelta del kirchnerismo y el peronismo al gobierno una vez más, en el sentido de que son movimientos populares. Que ellos lo ven así porque son países colonialistas. En las colonias es distinto. Nosotros somos un país que fuimos colonia. Pero, además, esto no es un término ideológico, dicen populismo de manera despectiva, como si fueran movimientos fascistoides. Pero, ellos lo dicen por interés, porque, cuando un representante, como por ejemplo podría ser Felipe González o el Rey de España, critican a un gobierno popular, defienden sus intereses. Porque, por ejemplo, un gobierno popular estatiza YPF, yendo en contra de Repsol, y si González, Sánchez o cualquiera de su país, que son lobistas de las empresas del mismo se contraponen es porque defienden sus intereses. No se trata, cuando se define a los gobiernos populares de seudo fascistas, como a ellos les gusta decir y como afirma su vocero intelectual, el degradado escritor Mario Varga Llosa, de que no lo entienden, sino, de que no les conviene.

María Seoane y Gisella Marziotta.

 

F: En 2018, hablaste de la confesión de Julio Blank, ex editor del diario Clarín, sobre el periodismo de guerra en contra del gobierno de Cristina Kirchner. Vos dijiste acerca de ese suceso, que se utilizaba al periodismo para influir en la opinión política de la gente en base a mentiras y que, eso, debía ser penalizado ¿Lo ve posible?

S: Creo que el derecho de los ciudadanos a tener una información veraz es un derecho humano. Que la vulneración del derecho, a través de una fake news, de informaciones falsas, atenta contra su derecho humano, que es el derecho de elegir con libertad. Y, en ese sentido, creo que, alguna vez, Naciones Unidas o el mundo, tendrá que discutir qué lesión se produce a la libertad y a la vida del ciudadano. Porque, el derecho a tener una información veraz sirve, no solamente, para elegir una marca de mayonesa. Sirve para elegir correctamente a los representantes políticos, sobre acciones sociales y sobre opciones vitales. Sería bueno considerar, alguna vez, que la violación al derecho de los ciudadanos a recibir una información veraz y no tergiversada, manipulada y construida en base a una falsedad para deteriorar a lo que se considera un opositor, debe ser considerada una violación a los derechos humanos. Eso es un debate que se deberá dar. Yo no comparto que la responsabilidad recaiga en los periodistas, ya que eso es producido por las corporaciones y las empresas periodísticas. Son ellas las que deben dar cuenta de la tergiversación que viola el derecho de los ciudadanos a elegir en libertad.

F: ¿Qué opinás de la gestión de Hernán Lombardi en los medios públicos y, principalmente, en Radio Nacional, de la cual fuiste directora entre 2009 y 2015?

S: Yo creo que tendría que tener los datos, pero, en principio ha habido un vaciamiento de los medios públicos en su función social y de integración del país. Los periodistas y empleados, que trabajan en esos medios, han hecho críticas sostenidas en que Radio Nacional se ha transformado en una radio unitaria, obligada a pasar programas de la Ciudad de Buenos Aires en el interior del país y se ha retrocedido en el desarrollo de los medios públicos. Pero, eso implica, también, una discusión del rol de los medios públicos en la nueva etapa. Yo creo que hay que marchar a otra construcción y un gran debate sobre eso. Pero, creo que debe haber una comunicación no gubernamental y una comunicación gubernamental también. Y tiene que estar muy definido. Y me parece que marcharíamos a un gran debate. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, conocida como Ley de Medios, existe, ha sido declarada constitucional, excepto en sus artículos básicos que establecen límites en la competencia. Y me parece que, a las empresas periodísticas, hay que aplicarles la ley de competencia y, respecto de la comunicación pública, hay que marchar hacia un debate, tomando como núcleo lo que establece, claramente, la Ley de Medios de la democracia. Y que, esa Ley, sigue vigente. Habrá que volver a discutirla en términos de construcción de medios alternativos y medios gubernamentales y no gubernamentales.

F: Debido al rol de los medios hegemónicos y ese periodismo de guerra, ¿cómo creés que será el rol de estos medios en el gobierno de Alberto Fernández?

S: No lo sé, prefiero no opinar sobre eso, porque, me parece que los medios van a decir lo que tengan que decir. Hay que garantizar la libertad de expresión. Pero, me parece necesario que la comunicación se amplíe cada vez más, para que no exista una sola voz en la sociedad. Las corporaciones mediáticas van a seguir manifestando sus posiciones a través de la defensa de sus intereses. Y la sociedad argentina tendrá que crear los medios necesarios para defenderse de las fake news y de todo aquello que confunda su posibilidad de vivir en paz y libertad y que vaya en contra de que tenga la información veraz y necesaria para poder optar. Que florezcan miles de medios alternativos, que haya comunicación estatal, que haya comunicación pública no gubernamental y que haya medios corporativos que se expresen. Pero, me parece que, entonces, ese es un terreno complejo. Que la Ley de Medios tiene que volver a tener vigencia y que, tampoco, se puede confundir a los periodistas con el medio. Me parece que eso es una tarea compleja y que veremos cómo se desarrolla. El Estado tiene formas de comunicación con los ciudadanos y eso hay que hacerlo profundamente.

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