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Luis Scafati: “El arte puede contribuir a cambiar la conciencia”

Entrevistamos a Luis Scafati, ilustrador que, actualmente, comparte una muestra llamada Anima Mundi con su compañera de vida Marta Vicente, en la galería Hoy en el Arte, ubicada en Juncal, 848, CABA. Se puede visitar, hasta el 28 de noviembre, de lunes a viernes de 12,30 a 19,30hs., con cita previa. La entrada es gratuita.

Luis dibuja desde niño. Aprendió copiando dibujos de historietas, que fueron su pasión durante sus primeros años. Estudió Artes en la Universidad Nacional de Cuyo. Comenzó a publicar en diarios y revistas dibujos de humor e historietas. Luego, ilustró notas periodísticas en los principales medios periodísticos de la Argentina. También, realizó afiches y tapas de discos. Sus obras han sido expuestas en Buenos Aires, Mendoza, Rosario, Córdoba, Barcelona, Francfort, Madrid y Francia, e integran las colecciones de importantes museos. Entre ellos: Museo Sívori, Museo Nacional de Bellas Artes y Museo de Arte Contemporáneo de Argentina, House of Humour and Satire de Bulgaria, la Collection of Cartoon de Suiza y la Universidad de Essex en Inglaterra. Sus trabajos fueron publicados en la Argentina, Brasil, México, España, Corea, Francia, Gran Bretaña, Italia, República Checa, Grecia y Turquía. En 1981, obtuvo el Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Dibujo; en 2010, fue nominado al premio Hans Christian Andersen; y en 2012, recibió el Premio Konex a la Ilustración. La Uiversidad Nacional de Cuyo le otorgó el título de Doctor Honorís Causa.

Entre sus libros, figuran: Tinta China, 1986, El viejo uno dos, El tren fantasma, Cadáver exquisito y una versión de Drácula escrita y dibujada por él mismo. Entre sus libros ilustrados, cabe mencionar: La metamorfosis y El castillo de Franz Kafka,  El gato negro y otros cuentos de terror de Edgar A. Poe,  Gógol, Informe sobre ciegos de Ernesto Sábato, La ciudad ausente de Ricardo Piglia -en versión novela gráfica-, el Martín Fierro de José Hernández, Don Quijote de la Mancha de Cervantes, Dragón de Gustavo Roldán, La peste escarlata de Jack London, El jorobadito de Roberto Arlt y Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. Ha realizado un mural en el Teatro Independencia de Mendoza. En los últimos años, incursionó en la escultura, realizando tallas en madera y terracotas policromadas. Vive y trabaja en Buenos Aires, con largas temporadas en un refugio vecino a la cordillera de los Andes.

F: ¿Con que nos vamos a encontrar en la muestra Anima Mundi?

S: Mostramos una selección de dibujos que comprenden diversos temas y técnicas. Pero, a pesar de esa diversidad, hay un eje que, en ambos casos, está presente, ya sea en el estilo o en los temas.

F: ¿Qué temáticas abordás en los trabajos expuestos y en qué te inspiraste?

S: Las temáticas, siempre, pasan por el hecho humano, por el misterio de estar vivos. Algunas son metáforas sobre ciertos aspectos de la realidad. A veces, se vuelcan al tema social, otras recurren al humor, otras se detienen en la figura en sí misma, en lo formal, en la luz. También, hay un conjunto de dibujos pastel que ilustraron La peste escarlata de Jack London. Me interesaba mostrar esto para poder explicitar la diferencia en lo que recibimos como impreso, respecto del trabajo original.

F: Esta muestra tiene la particularidad de ser compartida con tu compañera de vida Marta Vicente, ¿cómo vivís esta experiencia? ¿Ya han compartido muestra antes?

S: Estoy muy feliz de compartir esta expo con Marta, con quien hemos compartido gran parte de nuestra vida. Nos fuimos formando juntos y, aún, seguimos haciéndolo. Yo siento que mucho le debo a esa formación, los nuestros son mundos que se tocan. Hace ya mucho tiempo hicimos una muestra juntos en esta misma galería. Nos debíamos esta otra.

F: ¿Qué creés que esconde y qué develan tus ilustraciones?

S: Mis ilustraciones, a veces, son excesivamente explícitas, contundentes en cuanto a graficar una idea. Tal vez, eso lo aprendí en mis años de ilustrador en el periodismo, donde una imagen tenía que verse en medio de un fárrago de títulos y ruidos visuales. Aunque, en lo literario, trato de no ser un traductor en imágenes de lo escrito, sino, que el texto es un trampolín desde donde me lanzo en busca de esas imágenes. Mis dibujos, muchas veces, son anotaciones de lo que esa lectura me transmite.

F: Es realmente cautivador observar cómo trabajás la singularidad de la expresión absoluta del gesto de cada personaje de tus obras ¿Cómo lo pensás, vos, a eso?

S: Es que un gesto, una cara, una mano son elocuentes de lo que sucede en la escena. Miro mucho a los viejos maestros de la pintura, en quienes el dibujo era un instrumento muy importante. También el cine me influye en esos términos.

F: Cuando ilustrás textos, ¿te imaginás una escena, la escena o sólo te dejás llevar por la asociación libre y lo volcás al papel?

S: A medida que voy leyendo un relato, van surgiendo pequeños esbozos. Algunos pueden ser el embrión de eso que será la puerta de entrada al dibujo final. Muchas veces, repito el mismo trabajo y, finalmente, me decido por la versión que más me conforma.

F: ¿Creés que el dibujo puede expresar más que las palabras?

S: No, creo que el dibujo se dirige a otras zonas de la conciencia. En lo que está escrito hay una razón que se va iluminando a medida que leemos. Una pintura o un dibujo la podemos abarcar de un solo golpe de vista. Pero, creo que dibujo y palabras son instrumentos que expresan cosas. El límite de esa expresión depende del ser que usa ese instrumento.

F: ¿Creés que el dibujo es una forma de hacer poesía?

S: La poesía puede estar en los lugares más inhóspitos. Puede ser un dibujo, como en una película o una obra de teatro. También, puede estar en la mirada de alguien, que transforma todo su entorno en un hecho poético sin saberlo.

F: Tus ilustraciones se caracterizan por tener una fuerte relación con el plano social y político ¿Cómo observás los últimos sucesos ocurridos en Latinoamérica y qué opinás sobre ellos?

S: Tal vez mi opinión peca de optimismo, pero, todo este giro a la derecha en Latinoamérica y en gran parte del planeta, lo veo como el último estertor de algo que se derrumba, el capitalismo está en crisis y estamos viviendo su final.

F: ¿Creés en el arte como un transformador social?

S: No sé si el arte puede cambiar el entorno inmediato, cuando las necesidades son tan básicas y contundentes como un plato de comida o un techo. Pero, sí creo que puede contribuir a ampliar la conciencia. El simple hecho de que algo nos toque profundamente nos transforma.

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