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Los ejes del poder

Carlos Polimeni, escritor, guionista, periodista y conductor de El mediodía, por AM Del Plata, nos concedió una entrevista, en donde hablamos sobre geopolítica, neoliberalismo, la actualidad de la radio y el país, música y más.

Fervor: Hasta no hace mucho tiempo, AM Del Plata era una de las frecuencias con mayor audiencia. Sin embargo, tras los embates del Gobierno de Mauricio Macri, esta se vio deteriorada, desde el punto comercial, hasta, incluso, la prisión de su dueño, Gerardo Ferreyra ¿Cómo se vive esta situación?

Carlos Polimeni: En principio Del Plata sigue siendo una de las radios más escuchadas, sólo que no la mide IBOPE (empresa que realiza mediciones de audiencia), debido a una deuda que la radio mantiene con la empresa. Pero, nosotros lo vemos expresado en la interacción con el público durante los programas y, posteriormente, en redes sociales. Esta es una época que se lleva con mucha dificultad, porque, no sólo el dueño está preso, sino que, además, ha sufrido una serie de aprietes comerciales y empresariales, para tratar de achicarla y silenciarla, como a tantos otros medios y periodistas que opinan distinto al Gobierno. En mi experiencia, desde los años de plomo del periodismo en democracia, esta es la etapa más negra. No sólo por el despido y cercenamiento de voces, sino, también, por la complicidad que los medios que tienen mayor poder tienen con las políticas del Gobierno. Entonces, se da una conjunción de cosas muy complejas, difíciles y muy planificadas.

F: Sin la complicidad de los medios de mayor poder, a los que hacés alusión, ¿creés que el Gobierno hubiera soportado todo este tiempo? Teniendo en cuenta la frase del Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: “Ningún Gobierno pudo tomar estas medidas y seguir en pie”

P: Los factores de poder en Argentina, hoy, se dividen entre los intereses de la embajada de Estados Unidos, los bancos y, claramente, los medios de comunicación. Tanto el Grupo Clarín, como el diario La Nación y editorial Perfil, se convirtieron, primero, en “la oposición” al gobierno anterior y, después, en armadores para ganar las elecciones. Una vez que se llegó al poder, pusieron ministros, un juez de la Corte Suprema de Justicia, pidieron y consiguieron lo que quisieron. Hoy, los dueños de los medios cumplen el papel de tutelar, vigilar y custodiar al Gobierno, de indicarle el camino y pedirles negocios. Y, además, son responsables de la política de reducción de la matriz informativa, buscando la desaparición y achicamiento del resto. Lo que sueñan es un mundo donde sólo existan sus voces. Los medios opositores les molestan, principalmente, a Clarín, ya que le quitan el rating.

Ilustración de Vicente Stupía.
Ilustración de Vicente Stupía.

F: Hacés un café concert donde hablás sobre la historia de la grieta ¿Es posible cerrarla, teniendo en cuenta que existe, desde La revolución de Mayo?

P: Yo pienso que la grieta existió siempre, antes también. El espectáculo trata de contar eso. Los revolucionarios eran tres o cuatro, aquellos que representaban a los doscientos vecinos. El resto de la Junta eran dos españoles, curas, militares, integrantes de “corea del medio” y los revolucionarios. Realmente, la Junta estaba cooptada por los que no querían la revolución. Pero, se subieron a esta para detenerla. El grupo más radicalizado, French, Beruti, Belgrano, Moreno y San Martín, fueron todos apartados, los corrieron. Belgrano murió pobre, Moreno envenenado en un barco hacia inglaterra y San Martín exiliado en Francia. Cada vez que los nacionales y populares, Rosas, Yrigoyen, Perón y el kirchnerismo gobernaron, quedó claramente expuesto que, del otro lado, hay un campo muy fuerte con un sector conservador de derecha, que se niega a los beneficios y derechos para las grandes mayorías.

F: Bajo la premisa de los conservadores-anti derechos, ¿cómo se explica que, aquellos sectores beneficiados por los gobiernos populares, terminen votando a partidos de derecha?

P: La respuesta la dio Antonio Gramsci, que pasó más de diez años preso. En ese tiempo, llegó a la idea de “El pensamiento hegemónico”. Esta misma pregunta se la hizo él y concluyó: esa gente va a colegios que bajan una línea, son parte de una religión con una línea de pensamiento y, además, consumen medios de comunicación. El macrismo comprende claramente a Gramsci, cuando hace una ofensiva total contra los docentes, contra la ciencia y la investigación. Cuando la iglesia cambia y se vierte al campo popular, se pelea con ella. Trabaja con las contradicciones del enemigo. Por ejemplo, proponiendo la Ley del Aborto, para perjudicarla, pese a ellos mismos estar en contra. Y domina la sociedad mediante los medios de comunicación, poniendo la vista en Venezuela y obviando la pobreza y la violencia que se vive acá.

F: Se está por realizar el Aid Live en Cúcuta, Colombia, un recital que imita al Live Aid de Bob Geldof, pero, promocionado por Estados Unidos para poder ingresar alimentos y medicamentos como “ayuda humanitaria” a Venezuela. Roger Waters -que ya viene teniendo una disputa contra la derecha y el neoliberalismo en el mundo- se manifestó en contra y les dijo a los artistas que están siendo utilizados por el poder yankee y sus intereses políticos y los llamó a no participar del mismo ¿Ves a Waters como un Quijote luchando contra los molinos?

P: No lo veo como a alguien que pelea solo, incluso él hizo canciones contra la guerra de Las Malvinas, con Pink Floyd. Muchos artistas del mundo han estado a favor de las buenas causas. El tema con Venezuela es que es la mayor reserva petrolera del mundo, entonces, los intereses estadounidenses están volcados en informar de una forma muy parcial sobre el país caribeño. Waters, siempre, se paró de la misma vereda y aprovechó la masividad de su público para transmitir su mensaje. Pero, en realidad, este recital es algo muy menor convertido en algo muy grande por medios que buscan justificar el verdadero interés de Estados Unidos, que es terminar con el Gobierno de Maduro de cualquier modo. Mediante el asesinato, la invasión, una guerra civil, ni siquiera quieren nuevas elecciones. Y así va a ser con cualquiera que no esté alineado a los intereses norteamericanos. Basta con ver el mapa de los últimos diez años sobre los países con guerras civiles o con intromisiones estadounidenses, y vas a notar que todos son minas petrolíferas. A algunos los invaden por supuestas armas químicas, otros por tener dictaduras y, así, van variando las excusas para poder hacerse de sus intereses económicos. Yo no digo que en Venezuela esté todo bien. Pero, lo tienen que resolver ellos, democráticamente. Por ejemplo, España e Inglaterra tienen reyes, ahora, nadie los invadiría para obligarlos a abdicar. Esto, lo que marca, es que las democracias están completamente en jaque, ya que los procesos llevados a cabo en Brasil, Honduras, Paraguay y en Venezuela, ya utilizan los golpes parlamentarios para destituir a los gobiernos.

F: En una entrevista, hiciste alusión al disco La grasas de las capitales (1979), de Serú Girán, un disco lleno de metáforas en contra de la dictadura ¿La música nacional actual refleja el hoy en Argentina?

P: Hay diferentes artistas que sí, Rally Barrionuevo, Miss Bolivia, Bruno Arias, Nació un equeco, hay muchos. El tema, también, es que hoy en día no hay un compromiso que pase tanto por lo político. De hecho, acá, no hay una dictadura, sino un Gobierno de derecha. Y estos artistas, se vuelcan más por las luchas sociales, los derechos de la mujer, la legalización del aborto, lo ecológico, la naturaleza, el cambio de clima. Eso reemplaza la lucha contra el poder uniformado. Charly García, en una entrevista, dijo: “ojo que hoy en día el enemigo no tiene bigote por fuera sino por dentro, entonces es difícil de ver”. Es brillante, porque, cuando ese enemigo se viste como vos, es más informal que vos, escucha tu misma música, es un problema, incluso para visualizarlo. Es más, hay muchos artistas de rock que, por su descompromiso con lo político, entran en el modelo macrista de comunicación, sin demasiada conciencia de por qué los ponen, participan de festivales, los contratan desde el Estado. O hacen declaraciones que ponen en duda el discurso al que parecerían tener que adherir. El rock, el arte, no puede ser aliado del poder. Tiene que estar, ahí, para enfrentarse.

F: ¿Cómo ves el contexto global con las nuevas derechas imponiéndose en Europa?

P: En Europa se vive una etapa muy preocupante. La ola inmigratoria, por el desastre humanitario en Siria y Medio Oriente, produjo, en países europeos muy civilizados, que sectores pobres o de clases medias bajas, rechacen el asilo, ya que estos van a trabajar de lo que sea y por menos dinero que ellos. Entonces, el local odia al que viene de afuera. Pasa en Alemania, en Austria, en Holanda, Francia -donde el ballotage fue entre la ultra derecha y la derecha. Vivimos un mundo muy complejo. Hay quienes piensan que son alternancias. Como Álvaro García Linera, el vicepresidente de Bolivia, que cree que hay flujos y reflujos, una ola que avanza y, después, retrocede. Hay que saber leer en la historia. Hay complejidad y mucha incertidumbre en el progresismo, lo nacional y popular, los flancos débiles que tuvieron los gobiernos. Cómo solucionar esos problemas, cómo relacionarse con la demanda con la sociedad, a partir del reclamo de la derecha sobre la corrupción, la seguridad e inseguridad, a las políticas exteriores. Ese es un tramo de dilema y de repensar. Yo creo que, en ese sentido, el papel de los medios de comunicación, siempre, del lado del poder, fue infravalorado. Se pensaba: no, no le hacen caso a la tele, a los diarios, a la radio o a las redes sociales. Y, hoy, me parece que, para mirar bien la realidad del mundo, hay que ver bien esos ítems. Para tener en cuenta a las cabezas más jóvenes. Cómo se filtran los mensajes subliminales, las fake news, a través de las redes de consumo. Si hay algo que entendió bien Estados Unidos, después de la Segunda Guerra Mundial, es que el mundo iba a ser de ellos a partir del consumismo, los jeans, las hamburguesas, los cigarrillos, el rock, a partir de Elvis Presley y el inglés como idioma comercial. Todos elementos propagandísticos que llevaron la cultura norteamericana alrededor del globo durante décadas y los colocaron como primera potencia mundial. Pareciera que ya estamos programados para consumir sus productos, no está el demonio del capitalismo diciéndonos Ford, hamburguesas, Levi´s. Los consumimos normal y cotidianamente sin darnos cuenta.

F: ¿Tiene límites esta derecha neoliberal y capitalista?

P: El límite lo pone la propia ambición. En la Argentina, no tiene absolutamente nada que ver con la oposición al Gobierno, sino con el plan de éste. Muchas veces, el perro se muerde solo la cola. Este plan va camino a eso. Es una economía de aves de rapiña, quieren llevarse la mayor cantidad de dinero posible en el menor tiempo posible. Un capitalismo de fondos buitre y Fondo Monetario Internacional. En Grecia y España, también, es así. Pero, hay un momento, donde el hambre o la muerte golpean la puerta de tu casa, y el pueblo reaccionará.

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